“Todo eso hizo que tuviéramos rendimientos, como promedio a nivel nacional de unos 40, 43 quintales por hectárea, lo cual también es algo totalmente inédito y es difícil que se repita”, aclaró Gonzalo.
El problema actual de la cadena es ver dónde se vende tanto trigo, que además presentaría algunos problemas de calidad. “Nuestro cliente habitual en lo que es exportaciones es Brasil, que nos consume entre 5 y 6 millones de toneladas, pero hoy vamos a exportar 17 millones y medio de toneladas. La molinería este año va a procesar unos 7 millones de toneladas, que es también un valor récord”, enumeró Agusto, buscando las bocas de salida.
Pero por más sumas que se hagan, el joven economista admitió que “tenemos este saldo adicional que es muy importante y que se va a tener que colocar en otros mercados, como por ejemplo lo que es el sudeste asiático, África, el Medio Oriente”.
-¿Estamos saliendo a buscar mercados?
-El contexto internacional no es muy favorable. Hoy los grandes exportadores de trigo tuvieron buenas cosechas, lo que es Rusia, la Unión Europea, Estados Unidos. Entonces uno para llegar a esos mercados tiene que competir con precios. Nosotros estamos lejos, entonces eso también se refleja en menores precios que puede pagar la exportación para poder después colocar ese trigo en esos mercados.
El dilema es que, si los productores de trigo malvenden su cereal en una campaña dignada por los excesos, se va a desalentar y puede no volver a sembrar el invierno que viene.
“Esta campaña los precios están un poco más bajos, hay algunos descuentos por calidad importante en algunas zonas, pero lo están compensando en cantidad, en kilos por hectárea. Entonces yo creo que este año podemos llegar a tener un ajuste en la siembra. El año pasado se dio una buena cantidad de hectáreas sembradas y muy buen clima. La verdad es que hay que ver este año si vamos a tener un clima similar, entonces ahí yo creo que puede llegar a haber una corrección en cuanto a las hectáreas, la producción que podamos llegar a tener en esta nueva campaña, la 2026/27”, aceptó Agusto.
De todos modos, el presidente de Argentrigo cree que hay que acostumbrarse a manejar grandes cosechas. “El ideal es producir y tratar de producir con la mejor calidad posible, ahí tenemos varios desafíos, por ejemplo, la eliminación completa de los derechos de exportación, o temas de infraestructura que todavía nos quedan pendientes para hacer más competitiva la cadena, temas de calidad, de genética. Hay muchas cuestiones por trabajar para tener trigo de buena calidad”, opina.
Respecto de las retenciones, el directivo consideró que es urgente eliminarlas esta misma campaña. Los 7,5% que se cobran actualmente, representan de 14 a 15 dólares por tonelada en la cuenta del productor.
Bichos de Campo