Maíz: buenos rindes en tempranos, riesgo en siembras tardías
El maíz temprano sembrado hasta el 20 de septiembre mantiene un estado general muy bueno, aunque con pérdida de peso en grano producto del estrés durante el llenado. El potencial sigue siendo alto y, según el análisis técnico, con 40 a 50 mm adicionales en enero podrían haberse alcanzado rindes récord, en línea con lo observado en trigo.
Las siembras intermedias (21 de septiembre al 10 de octubre) presentan espigas de menor tamaño y granos más livianos, proyectando rindes inferiores respecto de los planteos más tempranos.
En el maíz de segunda —implantado a fines de noviembre— el panorama es más complejo: los lotes que ya emitieron panoja muestran condición comprometida y alto riesgo productivo en zonas con menor reserva hídrica.
El maíz tardío (10 al 23 de diciembre) aún está “en carrera”, pero enfrenta presión sanitaria significativa por ataque de cogollero, quedando su potencial atado a las lluvias de febrero.
Los primeros resultados de cosecha en la zona Alcorta–Mugueta (Distrito Máximo Paz) arrojan maíces breva de entre 80 y 95 qq/ha con 13,6% de humedad. En ambientes con mayor disponibilidad hídrica se registraron 105 qq/ha en grano húmedo (31% de humedad), destacándose el híbrido Acrux (Nord). En Chabás, en un ambiente clase 3, los rindes alcanzaron 85 qq/ha con 16% de humedad.
Soja: estrés en primera, mejor desempeño sobre cultivos de servicio
La soja de primera temprana (15 al 30 de octubre) muestra menor cantidad de chauchas respecto al promedio histórico. Si bien algunos materiales presentan mayor proporción de chauchas de tres granos, en otros predominan las de dos, reflejando el impacto del estrés hídrico en estado R5 (pleno llenado). Las variedades grupo 4.6 y 2.0 exhiben mejor comportamiento relativo en los lotes relevados.
Las diferencias por ambiente replican el patrón climático: Alcorta, Juncal y Máximo Paz concentran los cuadros más comprometidos, mientras que Bigand, Bombal y sectores de Chabás muestran desempeño intermedio. Carreras y Labordeboy presentan los mejores estados relativos gracias a lluvias oportunas.
Un punto destacado son las sojas implantadas sobre cultivos de servicio como camelina y colza (siembras del 20 al 26 de noviembre), actualmente en R2 y con condición general muy buena. Estos lotes, pese a requerir aplicaciones de boro y abamectina por presencia de arañuela, son los que conservan mayor potencial relativo.
En cuanto a la soja de segunda sobre trigo, el informe recuerda que la campaña triguera acumuló entre 500 y 550 mm antes de cosecha, pero sin reposición hídrica posterior suficiente. Aunque hoy presentan estrés, mantienen potencial si febrero aporta lluvias significativas. Como antecedente, se menciona que el 10 de febrero del ciclo anterior se registraron 91 mm en Alcorta, modificando sustancialmente el resultado final.
Desde el enfoque económico-productivo, un esquema de trigo de 60 qq/ha más soja de segunda de 20 a 24 qq/ha coninúa siendo rentable en el contexto actual.
Costos en alza y precios bajos: la presión económica
Más allá de lo agronómico, el informe advierte un escenario desafiante en términos de márgenes. Con precios proyectados a mayo de 2026 en niveles bajos, los productores necesitan aproximadamente un 15% más de producto para cubrir costos.
En este marco, el cierre de la campaña dependerá en gran medida del comportamiento climático de las próximas semanas. La combinación de variabilidad intra-zonal, estrés hídrico y presión económica configura un escenario de alta incertidumbre para la Zona Núcleo, donde el clima vuelve a ser el factor determinante.
El Litoral, Santa Fe