Lunes, 20 Abril 2020 02:27

Trigo 2020/2021: qué ver más allá del Excel para apuntar a altos rindes

Por José Gandini.

Soy responsable de la producción agrícola de Alea y Cía. SA con casa central en Quequén y sucursales en el sudeste y el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, donde nos especializamos en la producción de cebada, trigo, girasol y maíz en campos alquilados, por cuenta propia, y asociados con clientes.

Habiendo terminado la cosecha de girasol, y en medio de la pandemia por el coronavirus que afecta al mundo entero, estamos enfocados en seguir produciendo alimentos. Hoy en este contexto nos toca planificar la siembra de la próxima campaña. Haciendo foco en la siembra de trigo y cebada, cómo va a ser la distribución de estos cereales dentro del plan, variedades, ciclos, tecnología, etc.

Según un análisis de Agustín Baqué, trader de commodities Agrícolas en Alea y Cía. SA, en base a estimaciones de la consultora francesa Strategie Grain, se espera una producción de trigo de 749 millones de toneladas, lo cual llevaría la relación stock/consumo a niveles históricamente altos .

Para el caso de la cebada, la producción proyectada es de 154,2 millones de toneladas, dando como resultado un balance mundial cómodo. Sin embargo, hay que aclarar que en el caso del trigo casi el 50% de los stocks está en manos de China, que lo mantiene como una reserva estratégica.

La relación stock/ consumo en los principales países exportadores de cebada se ubicaría en el nivel más alto de las ultimas 10 campañas. Salvo problemas climáticos muy severos en hemisferio norte, será difícil que veamos una reacción en los precios de este producto.

En cambio, en trigo, cuando sacamos a China del análisis y nos focalizamos solo en los países exportadores (Rusia, Ucrania, UE, EE.UU, la Argentina, Canadá y Australia) vemos que la relación proyectada para 2020/21 es la segunda más baja de las últimas 8 campañas. Los precios del trigo deberían mantenerse o tener una leve baja respecto a la campaña 19/20.

Este es un mercado con poco margen para problemas climáticos. El trigo está mejor parado que la cebada en término de escenario de precios para la campaña 2020/21.

La urea y las fuentes fosforadas están con precios muy competitivos. Estos dos insumos impactan de gran manera en las gramíneas. En cuanto a la fertilización de los cultivos, en cebada sobre todo, siempre apuntamos al mercado cervecero y tratar de no estar cortos en proteína. Dependiendo del spread de precios entre forrajera y cervecera, esto puede cambiar el negocio.

Cuando planificamos si vamos a sembrar trigo o cebada, hay que tener varias cosas en cuenta. Una de ellas es la zona donde estamos planteando los cultivos. La cebada, por su mayor eficiencia en el uso del agua y su sensibilidad al anegamiento, se posiciona mejor que el trigo en suelos someros y en lotes con menor probabilidad de encharcamiento.

En trigo intentamos posicionarlo en ambientes de alta productividad utilizando variedades de alto rendimiento. En la actualidad, estamos estudiando el comportamiento en la zona de los trigos grupo 1, con la merma de rendimiento respecto a los trigos franceses de entre el 15 y 20%, lo que hace que el negocio no sea rentable.

Esto no se ve en un Excel de márgenes brutos. Para esto, hay que conocer la zona, los lotes, los ambientes en los cuales estamos planteando el cultivo.

Esto, aparte, permite ser más certero a la hora de presupuestar, ya que podemos asegurar que los costos son mucho mayores en lotes con alta incidencia de malezas complicadas, lo cual sólo se identifica en el campo.

Uno de los mayores desafíos a la hora de definir los cultivos es qué tecnología vamos a usar. La complejidad de manejo de malezas estos últimos años nos hace repensar el sistema. La lógica que veníamos manejando, no está funcionando.

En el sudeste de la provincia de Buenos Aires, las malezas más problemáticas para los cultivos de invierno son las crucíferas resistentes a glifosato y 2,4D y a los herbicidas ALS (acción enzimática de la acetolactato sintetasa) así como el raigrás resistente a glifosato. Esta problemática tiene una injerencia directa en los costos de producción.

Estos incrementos se dan en la misma medida en campos de alta y baja productividad. Por lo que muchos campos están dejando de ser rentables y la medida de ajuste pasa a ser el alquiler, ya que asumimos un costo mayor para el control de estas malezas.

Hay una interacción directa para el buen manejo de este problema entre los insumos para el control de estas malezas problema y los momentos de aplicación, la cual está definida por los monitoreos, las estrategias, la cosecha del cultivo anterior, aparte de la calidad de aplicación, directamente relacionada a los operarios, las maquinarias y las condiciones ambientales.

Para muchos de estos viejos problemas estamos viendo nuevas soluciones, como las aplicaciones selectivas y las plataformas de control de maquinarias para aumentar la eficiencia de los productos, reducir su uso y aumentar la sustentabilidad. Sin duda, las aplicaciones selectivas van a bajar los costos productivos, aunque por el momento viene muy lenta la adopción de esta tecnología en la zona.

Los márgenes de los cultivos de cebada y trigo son interesantes, sin duda que uno de los factores que impactan a la hora de tomar de decisiones son los cultivos de segunda. La posibilidad de sembrar soja o maíz en fechas tempranas, teniendo un mayor potencial de rendimiento de los mismos y minimizando los riesgos de heladas, afecta mucho el margen bruto del doble cultivo, y es acá donde el trigo tiene un punto en contra por la fecha de cosecha.

Hace un tiempo venimos sembrando maíz de segunda en fechas tempranas (sobre rastrojo de cebada) utilizando distintos ciclos de híbridos que hay en el mercado. Esto, como decía anteriormente, puede definir el cultivo de fina. Y algo no menos importante es que aumentamos la superficie de maíz sin afectar la rotación futura a cultivos de fina.

La Nación