
El avance de la cosecha, que alcanza el 58% del área, permitió actualizar los rendimientos en las principales provincias. El rinde medio nacional subió de 37,7 a 41 quintales por hectárea (qq/ha).
“En la región central seguimos con rindes que están alrededor de los 60 quintales”, indicó Russo. Según la BCR, Santa Fe promedia 47,3 qq/ha, Buenos Aires 43,2 qq/ha, Entre Ríos 42 qq/ha y Córdoba 39,6 qq/ha, todas marcas que ya son récords provinciales.
Russo reforzó: “En Entre Ríos, rindes de 42 quintales, también rompiendo todos los récords, y también con 50.000 hectáreas más”.
También anticipó que el techo aún podría subir: “Vemos que hay situaciones que todavía pueden estar sumando”. El informe agregó que la cebada —que suele adelantarse al comportamiento del trigo— está “rompiendo los relojes”, con 50 a 60 qq/ha en el norte de Buenos Aires y expectativas superiores a 60 qq/ha en el sudeste.
A estos rindes se sumó un ajuste importante en superficie. Las imágenes satelitales detectaron más hectáreas implantadas de las previstas inicialmente y Russo admitió que están “sorprendidos” por ese hallazgo. En la región núcleo se contabilizaron 220.000 hectáreas adicionales y en Entre Ríos otras 50.000, lo que llevó el área nacional de trigo a 7,17 millones de hectáreas, la cifra más alta registrada.
La BCR señaló que este salto productivo se logró en condiciones climáticas inéditas: “Ha sido un año dónde las lluvias no fueron una limitante para expresar el potencial triguero”, con precipitaciones excepcionales en julio y agosto y un llenado de grano muy favorable.
También resaltó que este ciclo se caracterizó por “la inversión que el sector ha hecho en tecnología, sobre todo en semilla, controles contra enfermedades, fertilización y refertilizaciones que fueron necesarias ante los fuertes problemas de lixiviación de nutrientes por lluvias”.
Mientras el trigo marca un récord histórico, el informe también ofreció una radiografía detallada de la siembra de granos gruesos. En soja, la siembra nacional muestra un avance del 64%, con un progreso acelerado en los últimos 15 días gracias a lluvias más erráticas pero suficientes para reactivar las labores.
La tregua hídrica permitió que zonas muy afectadas, como el centro-este bonaerense, retomen tareas tras semanas de imposibilidad: “la superficie agrícola se está recuperando”, expresaron técnicos citados por la BCR. En total, ya se implantaron 10,5 millones de hectáreas de las 16,4 millones previstas, lo que proyecta una producción nacional de 47 millones de toneladas de soja.
En paralelo, el maíz transita un inicio de ciclo muy favorable. El informe destacó que el cultivo “arrancó el período crítico con muy buena condición”, sostenido por la humedad acumulada en noviembre pese al pronóstico de “Niña débil”. Con un avance de siembra del 57%, ya se implantaron 5,4 millones de hectáreas de las 9,7 millones intencionadas. Para el circuito comercial se consideran 8 millones de hectáreas, lo que llevaría la producción a 61 millones de toneladas, un valor inédito para el país.
La Nación – Pilar Vázquez