En Baradero, Barcala explicó que recién entre ayer y hoy pudieron retomar la actividad. “Hoy se está sembrando, todos están sembrando”, apuntó. Pero aclaró que el margen es mínimo porque hay nuevas lluvias en camino. “Ahora están todos a full tratando de aprovechar, pero ya les viene otra lluvia”, anticipó. Si el agua vuelve, advirtió, “se juntan todas las actividades y empieza a haber un cuello de botella”, porque la siembra atrasada se mezcla con otras tareas que no pueden esperar. Ese solapamiento también alcanza a la cosecha de trigo. “Falta una semana para arrancar”, dijo.
Daiana Fraix, que presta servicios de siembra en las afueras de Rosario, contó que apenas completó 50% de los trabajos previstos. Estiman un atraso de “unos 15 días”, porque “las sojas de primera ya se tendrían que haber terminado”, y eso complica la logística: su equipo debe viajar al norte para continuar con los servicios. “Llueve, entonces tengo que esperar tres días que seque y después dos días antes de un pronóstico volver a parar”, alertó. Si las lluvias vuelven a frenar la siembra, la productora se lamentó: “Perdemos trabajos”. “Nos estamos atrasando para hacer servicio, tenemos que viajar al norte”, explicó. Hoy trabajan en la zona de Rosario y en San Justo (Santa Fe), pero aún deben llegar hasta Quimilí y San Pedro, en Santiago del Estero, donde también tienen compromisos.
Desde la localidad santafecina de Roldán, Marcelo Bengochea relató que llovió toda la semana y que eso frenó el avance de la siembra. Señaló que todos los días cayeron “10, 15, 20 mm” y que la implantación quedó con un atraso de unos 15 días. “Ahora tendría que estar en un 70% y estoy en un 40”, indicó. Para esta altura del mes, la soja de primera suele estar cerca del 100%.
En Pergamino, el panorama es más favorable, aunque también hay demoras. El asesor y productor Javier Domenech explicó que hay lotes que lograron avanzar y otros donde la falta de piso sigue frenando la siembra. En esa zona estima que debe faltar entre un 20 y 30% de la soja de primera, cuando en un año normal ya estaría toda implantada. “Acá la fecha óptima son los primeros diez días de noviembre”, apuntó. En su caso, deberá dejar sectores sin implantar. “Voy a tener que dejar algún pedazo que ya es laguna. Otros años lo hemos sembrado”, dijo.
En este contexto, Domenech advirtió que también hay preocupación que por cómo quedó la implantación en los lotes que recibieron demasiada agua. “Hubo muchos lotes mal nacidos porque se sembraron y les llovió mucho arriba. Cuando te llueve arriba, no queda bien, no te nace bien”, señaló. Eso dejó un stand de plantas menor y sectores directamente perdidos por anegamiento. “Donde se anegó no te queda, se pudren y hay partes que se pierden”, explicó.
Si bien la región núcleo concentra los mayores atrasos —la BCR estima que allí falta sembrar cerca de un millón de hectáreas—, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires señaló que a nivel país queda alrededor de 10% por implantar, con los focos más demorados en el centro-norte y el oeste de Buenos Aires.
Dentro de ese corredor, en 9 de Julio, el presidente de la Sociedad Rural local, Hugo Enríquez, contó que los caminos recién empiezan a secarse y que la superficie útil cayó con fuerza. “Entre 40 y 45% de la superficie se va a poder sembrar con soja y maíz, muy pocos lotes de girasol”, detalló. Señaló además que los plazos son muy ajustados y que la infraestructura rural quedó muy dañada: “Hoy tenemos 100 días para ejecutar trabajos de reparación; vienen atrasados”. Según sus estimaciones, ya se implantó “20% del maíz de lo que se va a poder sembrar” y “50% de la soja que se va a poder sembrar”
En Carlos Casares, la presidenta de la Rural local, Erica Moro, señaló que el panorama sigue complicado, aunque con algo de margen para recuperar superficie. “Teniendo el verano tan cerca estamos con optimismo que algún camino puede mejorar y alguna superficie no tan comprometida podría recuperarse”, dijo. La zona ya apunta a siembras tardías: “Se está considerando hacer una siembra tardía en las parcelas a las que se pueda acceder”, explicó. No obstante, Moro aclaró que la campaña quedó totalmente fuera de fecha. “Lo normal es sembrar entre octubre y noviembre y ya estamos casi diciembre y recién se estaría preparando donde se pueda hacer”, dijo.
La Nación – Pilar Vazqueza