La Fundación INAI y la Bolsa de Cereales porteña subrayaron que Estados Unidos se ha consolidado como el segundo destino de las exportaciones totales de la Argentina y capturó el 9% de los envíos en 2024. Sin embargo, los autores alertaron que la participación argentina en el inmenso mercado agroalimentario estadounidense sigue siendo marginal. A pesar de que EE.UU. importa productos del agro por un valor de US$220.000 millones, la Argentina figura apenas como el 24° abastecedor, con una cuota de mercado de solo el 0,8%.
Por otro lado, la consultora Biglobal resaltó en el análisis que la exclusión de los aranceles informada por la Casa Blanca otorgó a las exportaciones argentinas una ventaja competitiva relativa frente a otros proveedores. “Estados Unidos es un destino importante para nuestras economías regionales, y lo que exporta la Argentina no representa más del 1% de lo que importa en alimentos Estados Unidos. No somos una amenaza. Con acuerdo o sin acuerdo, Estados Unidos es un socio histórico e importante para la Argentina. No hay sorpresas y hay un paso relevante para darle un marco estratégico al vínculo”, aclaró Marisa Bircher, fundadora de Biglobal a LA NACION.
Según detalló en ese estudio, el acuerdo llega para blindar y potenciar una relación comercial que en 2024 alcanzó un intercambio bilateral de US$12.500 millones, arrojando un superávit favorable para la Argentina de US$250 millones. Para Bircher, el acuerdo, además de “político”, es “estratégico”. “Los que ganan son las provincias y las economías regionales. Este vínculo no solamente tiene que mirarse desde lo comercial, sino también desde la promoción de inversiones. Estados Unidos es el tercer socio inversor acá en la Argentina, y lo que nos interesa es que desembarquen empresas de mayor magnitud”, precisó.
Si bien la Argentina ya exporta carne vacuna con la cuota de 20.000 toneladas, en 2024 colocó 12.212 toneladas extra cupo. Ahora se abre una nueva oportunidad para ampliar la cuota. Según fuentes al tanto del acuerdo, la cantidad de toneladas dependerá de lo que suceda con la cuota australiana, que hoy asciende en 378.214 toneladas y no usa en un 100%.
En el caso de las economías regionales, el estudio destacó que los sectores como el vino, que exportó US$188 millones, y la miel, con US$126 millones, siendo el segundo proveedor de EE.UU., quedaron mejor posicionados frente a competidores que enfrentan aranceles más altos. Bircher aclaró que la negociación no perjudica a la carne bovina, porcina ni avícola. Así como tampoco a los lácteos.
El informe de Biglobal señaló, además, que para mantener este estatus preferencial el gobierno argentino debió realizar concesiones específicas que plantean desafíos regulatorios y comerciales, como el ingreso de productos avícolas, la propiedad intelectual. En este último caso, la Argentina deberá “alinear su régimen de propiedad intelectual con los estándares internacionales”, dado que figuraba en la lista de vigilancia por debilidades en patentes y protección de marcas.
Un dato llamativo que subrayó el informe es la diferencia entre este acuerdo y los firmados por EE.UU. con otros socios como Japón o la UE. “A diferencia de otros acuerdos anunciados por EE.UU. en el transcurso del año, el comunicado de la Casa Blanca no incluye compromisos de inversión ni obligaciones de compras por parte de Argentina”, destacó.
Mientras que la Unión Europea comprometió inversiones por US$600.000 millones hacia 2028, el acuerdo con la Argentina es, por el momento, un marco de reglas de juego claras y acceso a mercado, pero sin la “billetera” de inversión directa garantizada en el texto inicial. En tanto, EE.UU. ya se consolidó como el tercer origen de Inversión Extranjera Directa (IED) en el país durante la primera mitad de 2025, una tendencia que este marco busca institucionalizar.
Según fuentes al tanto del proceso negociador, “el giro de Washington no es exclusivo para la Argentina”. Todavía se prepara la letra chica, que podría incluir otros productos que dependerá de las necesidades del país norteamericano.
La Nación – Belkis Martínez