Trabas comerciales
Según este especialista, el criterio lo seguirán marcando los empresarios cuando vean con quién más le conviene hacer negocios entre los dos bloques comerciales de importancia y sus posibilidades de acceso. No hace mucho tiempo, fue el propio sector de la maquinaria agrícola el que desistió de participar las misiones comerciales a EE.UU. El ingreso a ese mercado sufre innumerable cantidad de trabas y acciones de proteccionismo. Hubo fábricas que enfrentaron juicios millonarios por problemas de seguros, configuraciones, homologaciones y otros aspectos de seguridad, transitabilidad y transporte. Algo similar sucedió con las carnes, raíz de varios aspectos sanitarios que nos diferencian. Habituales maniobras que utiliza para penalizar a los extranjeros por el daño interno que les hace a sus farmers o productores.
Detrás de todo esto, está el Pacto Comercial Agro Productivo, con más exportaciones e inversiones para el país, dentro de un alineamiento regulatorio que eliminaría las trabas para una apertura agrícola, reduciría aranceles e intentará consolidar líneas primordiales para asegurar los suministros claves.
Volviendo al principio, por ahora toda esta puesta en escena indica que hay una salvaguarda hacia la relación agro comercial con China, aunque cuestiona las bases de investigación o militares actuales o futuras.
El peso de la deuda
“Vamos hacia una posición intermedia en materia del comercio de commodities y manufacturas agropecuarias; algo más que obvio ya que EE.UU. no podría brindar el reemplazo comercial que se viene teniendo con China”, expresó Peralta. En lo inmediato, agregó, Argentina no tiene demasiado margen ya que su situación es como la de un deudor a punto de que le rematen la casa.
Para Peralta, la deuda es muy difícil de pagar, salvo que se entreguen parte de los recursos. Al mismo tiempo duda del intercambio comercial parejo, ya que se siguen entregando una gran mayoría de productos primarios sin valor agregado para recibir lo contrario.
“Sigue existiendo una ecuación desventajosa en la balanza comercial y las decisiones gubernamentales de nuestro país, están entrando en una cuenta regresiva sobre un acuerdo que puede salir bien o terminar entregando como pago muchos de los recursos naturales que tenemos", dijo.
Por ahora hay 80 mil toneladas de carne bovina en juego y muchas promesas más. Tarde o temprano, en la letra chica habrá que descubrir si es real el cambio, o las penas siguen siendo de nosotros y las vaquitas son ajenas.
La Capital – Leonardo Stringaro