En el Litoral, la ausencia de Dalbulus maidis alcanzó el 91% de las trampas (frente al 75% del informe previo) mientras que las capturas en el 9% restante estuvieron en el nivel más bajo, un dato sumamente relevante considerando además que el 95% de las trampas estaban sobre cultivos de maíz.
De manera similar, en la región Centro-Norte, la ausencia del vector creció al 90% (frente al 80% del relevamiento anterior), mientras que el 10% restante presentó la categoría más baja, en un escenario donde el 60% de las localidades relevadas tiene maíz sembrado.
Finalmente, el Centro-Sur siguió estable, con un 98% de localidades sin detección de Dalbulus maidis, y el resto, en la categoría inferior. Un 60% del total relevado tiene maíces sembrados.
No obstante, el panorama auspicioso, los expertos de la Red insisten en intensificar los monitoreos, tanto de las trampas como de los cultivos, y tanto en las zonas con maíces tempranos que ya atravesaron las etapas fenológicas iniciales, como en las áreas de siembras tardías, que pueden tener maíces guachos que favorezcan la supervivencia y multiplicación de la plaga y de sus patógenos.
Daños inesperados
Recientemente, en algunos lotes del NEA y el Litoral se han detectado niveles de daño por encima de lo esperado causados por el gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) en materiales Bt que, hasta la campaña pasada, mostraban altos niveles de control. Ante dudas o hallazgos de daño inesperado, se recomienda contactar al distribuidor de semillas para obtener las recomendaciones de manejo adecuadas. La detección temprana de la presencia o daño mediante el monitoreo permite el control oportuno y aumenta la posibilidad de lograr un manejo eficaz de las plagas, resaltaron en el informe.
La Capital