De acuerdo con las estimaciones del sector, para completar sus requerimientos anuales, China necesitaría adquirir entre 5,5 y 8,2 millones de toneladas de soja. En ese escenario, Estados Unidos aparece como la única alternativa viable para cubrir esa demanda, dado que tanto Argentina como Brasil presentan niveles de stock muy bajos luego de la última campaña. De concretarse el acuerdo, el flujo comercial podría revertirse en cuestión de semanas, consolidando a los productores estadounidenses como los principales proveedores del gigante asiático.
El tema también tiene derivaciones políticas. En el último tiempo, algunos agricultores de Estados Unidos habían expresado su malestar por las políticas aplicadas en Argentina, particularmente luego de que el gobierno de Javier Milei eliminara temporalmente las retenciones a las exportaciones agrícolas para incentivar la liquidación de divisas. En ese contexto, el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, intervino en las negociaciones y planteó que una parte del entendimiento con Pekín podría incluir el compromiso de que Argentina vuelva a reimponer los derechos de exportación, con el objetivo de evitar distorsiones en los precios internacionales.
Durante la última semana, el tema fue abordado en el marco de la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se desarrolla en Kuala Lumpur, Malasia. Allí se realizaron encuentros entre los equipos negociadores de Estados Unidos y China, con el objetivo de definir los ejes de un nuevo acuerdo comercial. Fuentes del sector confirmaron que Bessent anticipó avances importantes y aseguró que se alcanzó un “marco sustancial” para continuar las conversaciones, antes de la reunión que mantendrán los presidentes Donald Trump y Xi Jinping este jueves en Corea del Sur.
¿Impulso transitorio?
Consultado sobre las perspectivas del mercado, Dante Romano, investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, sostuvo que “China necesita reaprovisionarse para los meses de noviembre, diciembre y enero, y este acuerdo le permitiría hacerlo en un contexto de cosecha estadounidense activa y precios más competitivos”. No obstante, advirtió que el impulso alcista podría ser transitorio, ya que “desde febrero en adelante, China ya tiene buena cobertura desde Sudamérica”.
En definitiva, el mercado internacional de granos se encuentra en una etapa de definiciones. La combinación de negociaciones diplomáticas, expectativas comerciales y ajustes de oferta en el hemisferio sur configuró un escenario de precios en ascenso. El desempeño de los próximos días dependerá, en gran medida, del resultado del encuentro entre las principales potencias económicas del mundo y de la decisión que tome China respecto a su estrategia de abastecimiento de soja para los primeros meses de 2026.
Infobae