Miércoles, 15 Abril 2020 03:00

El precio del maíz en Chicago cayó al nivel más bajo desde septiembre de 2016

Tras caer ayer un 1,7% y cerrar con un ajuste de 128,34 dólares por tonelada, el precio del maíz en la Bolsa de Chicago cayó al nivel más bajo desde los 126,87 dólares vigentes el 14 de septiembre de 2016. El nuevo y abrupto descenso del valor del petróleo, que acentúa la crisis de la industria del etanol en los Estados Unidos, fue el principal fundamento bajista para el cereal, pero no el único.

Las pizarras de mercado estadounidense reflejaron al momento de fijar los ajustes de la rueda bajas de US$2,17 y de 1,58 sobre los contratos mayo y julio del maíz, cuyos precios resultaron de 128,34 y de 130,80 dólares por tonelada.

Pese al acuerdo para reducir la oferta de petróleo alcanzado por los principales países productores y exportadores, ayer el valor del crudo cayó un 10,3% en los Estados Unidos, al pasar de 22,41 a 20,11 dólares por barril.

Esta nueva caída del petróleo deja al descubierto que, más allá de los enunciados de los acuerdos, el hecho de reducir la oferta no alcanza a compensar la caída global de la demanda de combustibles. Y eso no se modificará mientras la pandemia de coronavirus obligue a mantener restringida la actividad comercial e industrial y en tanto se prolonguen las restricciones para el normal desenvolvimiento de las personas, hoy en cuarentena en buena parte del mundo.

Antayer, el Instituto de Investigación de Políticas Alimentarias y Agrícolas (Fapri, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Missouri publicó un trabajo denominado: "Descripción general de las vulnerabilidades del mercado de productos agrícolas al Covid-19". En él, señala que los primeros informes sugieren una "disminución dramática en el uso de combustibles ya que los viajes están restringidos" y advierte que la situación podría agravarse si el aislamiento sigue vigente durante el verano.

"Gran parte de la reducción en los precios del maíz puede explicarse por la menor producción de etanol. Cuando el consumo de gasolina y de diésel cae inesperadamente, las cantidades obligatorias de uso de biocombustibles (en el corte con el combustible fósil) disminuyen en consecuencia. La reducción en la demanda de biocombustibles da como resultado precios más bajos (para el etanol y el biodiésel) y los márgenes operativos de las plantas se vuelven negativos, haciendo que las industrias detengan o reduzcan la producción. Los precios del etanol en las últimas semanas fueron sustancialmente más bajos que el promedio anual proyectado", detalla el trabajo.

La crisis de la industria del etanol en base a maíz golpea a EE.UU. de manera particular por la importante capacidad instalada desarrollada en los últimos años. Hasta el mes pasado el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) proyectaba que cerca del 40% de la cosecha de maíz 2019/2020 (unos 137,80 millones de toneladas, sobre los 347,78 millones recolectados) iría a la industria del biocombustible.

Sin embargo, el jueves pasado, en su informe mensual de estimaciones agrícolas, el organismo ajustó en 9,53 millones de toneladas, a 128,27 millones, su previsión sobre la demanda de maíz para la producción de etanol, en función del cambio de escenario que se evidencia en el sector tras el derrumbe del valor del petróleo, que hasta principios de 2020 rondaba los 62 dólares por barril. El USDA aclaró que el ajuste en el uso de maíz tuvo en cuenta los informes de la Administración de Información de Energía, que indican "una disminución sin precedentes en la producción de etanol y en el consumo de combustibles".

Recientemente, Charlie Sernatinger, jefe global de Futuros de Granos de ED&F Man Capital Markets, dijo a LA NACION que de no revertirse la crisis actual en el sector productor de etanol, "es posible ver la quiebra de al menos el 20% de la industria".

Pero la presión bajista para el maíz no reside solo en las desventuras de la industria del etanol. Ahora también se agrega una potencial caída en la demanda de forraje de parte de los productores de bovinos y de porcinos, producto del derrumbe de las ventas de carne a restaurantes y a cadenas hoteleras que permanecen cerrados por las medidas de aislamiento social tomadas para procurar contener el avance del Covid-19 en los Estados Unidos. Esta situación también afecta al complejo sojero, por la eventual merma en la demanda interna de harina de soja.

Comenzó la siembra

También resulta un factor bajista el inicio de la campaña 2020/2021 para el maíz, dado que las expectativas son de una mayor siembra y, eventualmente, de una cosecha abundante. En ese sentido, anteayer el USDA relevó el arranque del nuevo ciclo agrícola, con un progreso de la siembra sobre el 3% de los 39,25 millones de hectáreas previstos. De cumplirse esa previsión, la superficie cubierta implicará un crecimiento del 8,1% frente a los 36,30 millones de la campaña 2019/2020.

Y, hasta el momento, las condiciones climáticas son relativamente favorables para los trabajos de siembra, en contraste con lo sucedido un año atrás, cuando los excesos de humedad limitaron las labores y obligaron a plantar en fechas tardías, con las consecuencias adversas que ello tuvo sobre el potencial de rinde de las plantas.

Cabe recordar que, también en su informe mensual y en buena medida por el recorte en el uso de maíz para etanol, el jueves pasado el USDA elevó de 48,07 a 53,15 millones de toneladas su proyección sobre las existencias finales del cereal estadounidense, cuando el mercado esperaba, en promedio, un volumen de 50,90 millones.

Los operadores tienen en cuenta que con un clima normal una superficie sembrada en torno de los 39 millones de hectáreas debería derivar en un área apta para la cosecha próxima a los 35,70 millones de hectáreas que, con un rinde promedio en torno de los 109 quintales por hectárea, debería dejar una producción de 389 millones de toneladas. Ese volumen, más los 53,15 millones que el ciclo 2019/2020 dejaría como remanente, conformarían una oferta de maíz superior a los 442 millones de toneladas.

Para administrar semejante volumen y que los precios no padezca la sobreoferta resultará necesario que la industria del etanol se recomponga y que China cumpla con las compras acordadas en la "fase uno" del acuerdo comercial firmado con Estados Unidos el 15 de enero pasado.

Al respecto, ayer la agencia Reuters informó que durante el primer trimestre de 2020 las compras chinas de productos agropecuarios estadounidenses representaron una inversión de 5050 millones de dólares, un 110% más que en igual segmento de 2019. Claro que dicho volumen de dinero deberá multiplicarse con mayor celeridad en los próximos tres trimestres para llegar a la meta de los 36.500 millones de dólares que China se comprometió a gastar durante el presente año.

Bajas para la soja y el trigo

Por segunda rueda consecutiva, los precios de la soja cerraron en baja ayer en la Bolsa de Chicago, como consecuencia de la posible menor demanda de forrajes de parte de los productores ganaderos estadounidenses, a partir de la caída en sus ventas a restaurantes y a cadenas hoteleras, en medio del aislamiento social necesario para contener la pandemia de Covid-19.

Las pizarras reflejaron quitas de US$2,66 y de 2,48 sobre los contratos mayo y julio de la soja, cuyos ajustes resultaron de 311,22 y de 314,34 dólares por tonelada.

También el trigo cerró con saldo negativo en el mercado estadounidense, aunque las subas de las últimas semanas aún le brindan un colchón al grano fino. Al cierre de los negocios, el contrato mayo en las Bolsas de Chicago y de Kansas perdió US$2,30 y 3,76, en tanto que su ajuste fue de 201,63 y de 177,75 dólares por tonelada, respectivamente.

Mercado local

La presión de la cosecha local y las bajas externas le impidieron a la soja una mejora en sus precios. Por tonelada con entrega inmediata sobre el Gran Rosario las fábricas ofertaron en el inicio de la rueda 200 dólares. Sin embargo, ante la resistencia de los vendedores, el precio subió hasta los 205 dólares vigentes en la jornada precedente. Solo en casos muy puntuales y por lotes importantes algunos compradores habrían convalidado hasta 210 dólares por tonelada.

En el Matba Rofex las posiciones mayo y julio de la soja perdieron US$1,60 y 1,50, en tanto que sus ajustes fueron de 216,20 y de 222 dólares por tonelada.

Respecto del maíz, los exportadores propusieron hasta 133 dólares por tonelada disponible para las terminales del Gran Rosario, US$2 menos que anteayer. En Bahía Blanca y en Necochea las ofertas se mantuvieron estables, en 150 y en 145 dólares, respectivamente.

Las pizarras del Matba Rofex mostraron quitas de US$2,80 y de 1 sobre las posiciones abril y julio del maíz, cuyos ajustes fueron de 134,70 y de 126 dólares por tonelada.

En cuanto al trigo, el mayor interés pasó por la mercadería 2020/2021, para las entregas entre diciembre y enero, por la que los exportadores volvieron a ofrecer ayer 170 dólares por tonelada para el Gran Rosario y para Bahía Blanca, y 165 dólares para Necochea.

El grano disponible también se cotizó sin cambios, a 200 dólares por tonelada para Bahía Blanca; a 195 dólares para el Gran Rosario, y a 188 dólares para Necochea.

En el Matba Rofex la posición julio del trigo bajó US$1 y cerró con un ajuste de 203 dólares por tonelada, mientras que el contrato diciembre sumó US$0,50, al terminar la rueda con un valor de 170 dólares.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires informó que los molinos pagaron entre 12.800 y 14.000 pesos por tonelada de trigo, según calidad, procedencia y forma de pago.

La Nación - Dante Rofi