“Estamos hablando de un marco de plantación en 10 por 8, que serían 125 plantas por hectárea, un sistema de riego por microaspersión, obviamente la perforación y la instalación de todo. Es llave en mano”, detalló Basso.
Pero para aquellos a quienes esta información no les resultó disuasiva, el productor remarcó los aspectos claves a tener en cuenta dentro de un proyecto de esta envergadura.
En primer lugar, es conveniente realizar un análisis de factibilidad en el campo previo a la implantación. Sucede que sin un caudal de agua lo suficientemente robusto, la producción no tendrá futuro. Por otro lado, es importante también preparar el suelo con anticipación –Basso sugiere entre uno y dos años antes- para mejorar sus condiciones físicas y tener mejor porosidad.
“Así el pecán enraizará lo más rápido posible”, aseguro el agrónomo.
Otro punto importante, quizás uno de los centrales, es el trabajo con un vivero certificado. Esto es algo que los Basso aprendieron a la fuerza.
“Hay que arrancar con una variedad certificada, que vos sepas que es la que elegiste. Nosotros compramos 5 variedades en 2004, y cuando entrar en producción entre 2011 y 2012 nos dimos cuenta que teníamos 16. Nos vendieron algo que no queríamos y eso es un poco lo que tratamos de concientizar desde la consultora”, indicó el productor.
“Se te complica al momento de comercializarlo, se te complica en el ciclo fenológico, se te complica al momento de cosechar, en la brotación. Tienen periodos diferentes, algunas son precoces, otras son de producción más larga. Entonces es clave la calidad de planta”, añadió.
El riego también es una pata fundamental dentro del proyecto. Hay que tener en cuenta que, dependiendo del suelo del que se trate, una plantación puede demandar entre 400 y 800 litros por día. A eso hay que sumar la aplicación de nutrientes como nitrógeno y zinc, claves para la floración y el cuaje de la fruta.
Finalmente, Basso hizo hincapié en la importancia de las podas.
“Si el pelo no se corta cada tanto, pierde fuerza. Esto es exactamente igual. Lo más importante del pecan, una vez que está establecido el cultivo, es en orden de prioridad. El agua y la luz. La luz viene con la poda. Es clave hacer poda de formación”, explicó.
-¿Cuántos años tengo que esperar entonces para tener a la plantación en producción?
-Es una pregunta complicada que hay que saber explicar. El punto de inflexión se alcanza entre los años 11, 12 y 13, dependiendo de si hiciste bien lo anterior. El cultivo necesita constancia y hábitos. La producción empieza en el año 5 o 6 con algunos kilos, pero el punto de quiebre es en el año 11. Ahí estás en Disney.
Bichos de Campo – Sofía Selasco