“Dependiendo de la cuestión presupuestaria, se pueden hacer de manera consecutiva en un plazo total de cuatro años o bien de manera simultánea, con dos contratistas, en un plazo de dos a tres años”, apuntó a Bichos de Campo.
El técnico, que comenzó a trabajar a fines de la década del ’90 en el Plan Maestro de Río Salado, indicó que para poder avanzar con nuevas obras aguas arriba primero es indispensable finalizar las acciones planificadas en el “Nodo Bragado”, de manera tal de brindar seguridad a la ciudad de Bragado.
“Si bien la propuesta tiene una extensión total de apenas 10 kilómetros, se trata de una obra muy importante por el caudal de escurrimiento, que permitiría descomprimir los excesos presentes aguas arriba”, explicó.
“Para tener una referencia, el río Salado a esa altura tiene un caudal de unos 400 metros cúbicos por segundo y aquí estamos proponiendo una obra que va a permitir escurrir 250 metros cúbicos; es muy relevante para toda la región productiva”, remarcó Tavecchio.
“Una vez terminada esa etapa, entendemos que lo más urgente sería realizar obras de ampliación sobre el canal que se extiende desde Bragado hasta Gral. Villegas, porque son muchas las localidades que se podrían beneficiar con esa obra”, comentó.
Tavecchio recordó que las obras en cuestión no evitan las inundaciones, pero, al facilitar el escurrimiento de los excesos hídricos, reducen el riesgo productivo y empresario.
Las obras comprendidas en el Plan Maestro de Río Salado deberían ser financiadas con los recursos del Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica, que se alimenta con una alícuota del 5% sobre el valor del combustible y del 9% en el caso del gas natural comprimido (GNC). Sin embargo, el gobierno nacional de Javier Milei retiene esos fondos para destinarlos a inversiones financieras.
Bichos de Campo