Según el analista, el mercado de soja está prácticamente en pausa. “Los volúmenes operados se mantienen en niveles muy bajos, entre 60.000 y 80.000 toneladas diarias, y los precios rondan los US$327 a US$328 por tonelada”, señaló. Esa combinación, explicó, muestra que tanto la exportación como la industria están cómodas con sus stocks y no tienen urgencia por comprar, mientras que el productor, ante esos valores, prefiere retener la mercadería.
Para el analista, la expectativa por lo que ocurra con el tipo de cambio después de las elecciones paralizó las operaciones. “Todo el mercado está esperando qué pasa el lunes. Hay una sensación instalada de que el dólar tiene que estar bastante por encima de lo actual. Esa idea de los $1800 está dando vueltas entre todos los jugadores”, señaló.
En síntesis, Preciado Patiño consideró que el mercado entró en una etapa de espera: “La exportación está cómoda, el precio en dólares cae y el domingo hay elecciones; nadie sabe qué va a pasar con el tipo de cambio. Habrá que ver qué ocurre el lunes, pero la liquidación de dólares de este mes va a ser muy baja”.
En la misma línea, Gustavo López, analista de Agritrend, coincidió en que el flujo de declaraciones juradas de ventas al exterior se redujo de forma notable. “Desde las fuertes declaraciones del 24 de septiembre prácticamente no hubo nada. El trigo se mantuvo igual, en maíz se declararon unas 300.000 toneladas y en soja prácticamente no hubo movimiento. En aceite de soja se registraron unas 200.000 toneladas y en harina 100.000. Es muy poco, demasiado poco”, detalló.
Según López, el freno no se debe solo a la cautela del productor, sino también a la estrategia de los exportadores. “Ya declararon todo lo que tenían que declarar. Están cubiertos y, en algunos casos, tienen DJVE hasta fin de año o incluso para 2026. No tienen necesidad de hacer más nada. Además, si declaran y no embarcan enseguida, tienen que pagar las retenciones ahora, y eso no les conviene. Prefieren esperar dos o tres meses, cuando realmente embarquen”, explicó.
La incertidumbre política, agregó, sumó otro condimento más. “Nadie sabe qué va a pasar después de las elecciones. Si se modifica el esquema de derechos de exportación, capaz que termina siendo en vano declarar ahora. Están cubiertos, los precios bajaron y nadie quiere adelantar pagos. Así que la liquidación de divisas ya fue”, concluyó López.
Nicolás Udaquiola, director de AZ-Group, coincidió en que el parate era esperable. “El ritmo de DJVE declaradas luego de la baja de DEX bajaron sustancialmente, sin duda no llama la atención, era de esperar esto como ocurrió en instancias anteriores”, dijo.
Según explicó, el foco actual de la industria y la exportación está en “comprar todo lo que ya habían declarado en esa oportunidad de derechos de exportación a cero”. Según los últimos datos oficiales, quedan por originar en soja unos 2 millones de toneladas.
En líneas generales, el analista sostuvo que el avance de ventas se dio particularmente en soja. Ese movimiento, explicó, modificó en parte la situación de algunas empresas que optaron por vender soja y postergar las operaciones de maíz disponible.
De cara a la nueva campaña, 2025/2026, el avance comercial de soja ronda el 4% de la producción esperada. “Si bien comparativamente con otros años es muy adelantado, es bastante bajo para haber visto valores no previstos [en los granos]. Esto permite intuir que el ritmo de venta de la campaña nueva será muy lento”, señaló.
Udaquiola, en tanto, advirtió que el contexto obliga a una mayor prudencia. “Será clave tomar coberturas flexibles, porque estos cambios no previsibles [con las retenciones] han demostrado ya ser bastante frecuentes”, dijo.
La Nación – Pilar Vazquez