
Según las cifras publicadas por Agricultura, este mayor volumen de exportaciones de soja no pondría en riesgo la molienda doméstica, que ayer fue ratificada en 50,50 millones de toneladas para el transcurso de la actual campaña, sino que se daría a expensas de las reservas, ahora proyectadas en 4,13 millones de toneladas, contra los 7,23 millones previstos en septiembre. Dicho stock final quedaría un 55,73% por debajo de los 9,33 millones dejados como remanente por la campaña anterior.
Este último hecho, sin embargo, sí podría poner en guardia a la industria procesadora de soja de cara a la campaña 2025/2026, sobre todo porque para la misma se auguran recortes en intención de siembra y en el volumen de producción. En ese sentido fueron las primeras proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) y de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), donde en la puja territorial se impuso el maíz. Según la BCBA el área destinada a la soja caería de 18,40 a 17,60 millones de hectáreas que, con buen clima mediante, darían lugar a una cosecha de 48,50 millones de toneladas. Para la BCR la retracción de la superficie cubierta con soja sería de 17,70 a 16,40 millones de hectáreas, en tanto que el potencial de producción rondaría los 47 millones de toneladas.
Difícil imaginar en la campaña 2025/2026 condiciones tan halagüeñas para las exportaciones de soja argentina sin procesar como las vigentes en el ciclo comercial actual, pero, de darse, la competencia entre la exportación y la industria podría recalentarse, dando lugar a mayores precios o al incremento de las importaciones desde los países limítrofes.
China al tope de la demanda de la soja argentina
En su declaración Caleb estuvo en lo cierto, la Argentina aprovechó la coyuntura para ganar participación de mercado en China con negocios fuera de agenda concretados, primero, en el tiempo en que rigió la baja de retenciones del 33 al 26% para la soja –de fines de enero al 21 de septiembre– y, después, en las poco menos de 72 horas de vigencia del decreto 682/2025, que bajó del 26 al 0% los derechos de exportación de la oleaginosa.
En ese breve, pero agitado segmento, de los, al menos, 40 cargamentos de soja comprometidos –65.000 kilos cada uno– la mayoría fijó destino en puertos chinos, con fechas de salida entre el presente mes y el próximo, justo cuando debería estar llegando a las terminales de China la soja que hoy se está recolectando en Estados Unidos, de la que los compradores chinos aún no reservaron ni un solo kilo, en un hecho sin precedentes cercanos.
Según información de la Secretaría de Agricultura, entre abril y el cierre de septiembre de este año las ventas de soja argentina a China sumaron 5.581.652 toneladas y se ubicaron un 56,26% por encima de las 3.572.040 toneladas negociadas en igual segmento de 2024. Este volumen comercializado con el principal comprador mundial de soja, que se elevará aún más en los próximos dos meses, representa el 87,18% de las ventas totales de soja argentina en el segmento abril/septiembre, de 6.402.620 toneladas.
Brasil, el gran favorecido por las guerras comerciales desatadas por Trump, concretó exportaciones de soja por 95 millones de toneladas en los primeros nueve meses del año, según cifras de la Asociación Nacional de Exportadores de Cereales. De ese total, unos 76 millones fueron adquiridos por China, que en el mismo segmento citado sumó compras por 86,18 millones de toneladas, un 5,3% mayores que las de igual período anterior, esto, según datos publicados el lunes por la Administración General de Aduanas china.

Ahora la atención de Caleb y del resto de los farmers estadounidenses está puesta en el posible encuentro entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, en Corea del Sur, entre el 29 y el 30 del presente mes, cuando ambos mandatarios participen de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia–Pacífico. Esa será, muy posiblemente, la última oportunidad de un acuerdo que vuelva a poner a la soja de Estados Unidos en el Excel de los importadores chinos.
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