Este cambio no solo estabilizaría, al menos parcialmente, las curvas de oferta, sino que además permitiría avanzar hacia una producción de animales más pesados de manera mucho más eficiente y sostenible en el tiempo. Un primer indicador que respalda esta hipótesis puede observarse en los últimos datos publicados, los cuales muestran que aun con una ligera retracción en la faena, es posible sostener —e incluso incrementar— la oferta total de carne disponible en el mercado.
Ignacio Iriarte destaca que en contextos de incertidumbre política y económica es esperable una caída de la oferta, fenómeno que se registró en septiembre y prevalece en lo que va de octubre, incluso con más intensidad. “El año pasado la Argentina faenaba por día en esta época del año unas 58 mil cabezas y este año fueron alrededor de 51 mil. El consumo aparente está cayendo, coincidiendo con la caída del consumo masivo de casi todos los productos; el poder adquisitivo no ayuda. Mientras tanto, la rentabilidad de la cría es la segunda más alta en una serie de 13 años”, subraya el analista.
Estos menores niveles de faena no se expresan en los kilos/gancho porque hay una mejora de 3 a 4 kilos respecto del año pasado, si bien el peso de faena sigue por debajo de los umbrales de Brasil y Uruguay. Terminado el año, el stock ganadero mostrará una nueva caída, aunque menor a la de 2024, según estima Iriarte. La participación de las hembras en la faena sigue siendo alta.
En este escenario, los técnicos del Rosgan se preguntan si estamos ante un cambio de tendencia o si, en realidad, se trata solo de un repliegue transitorio provocado por la alta volatilidad que ha adquirido el mercado en las últimas semanas y por la incertidumbre propia de un escenario preelectoral.
Oficialmente se ha confirmado para septiembre una faena de 1.169.120 cabezas en todo el mes. Si bien, en números absolutos, esta cifra representa prácticamente la misma cantidad de animales sacrificados en agosto, al llevarla a una base diaria ajustada por la cantidad de días hábiles computables en cada período mensual, se observa una caída significativa: 8,3 % en relación con el mes previo y 7,7 % respecto de lo registrado un año atrás. Se trata de la baja interanual más pronunciada en más de un año.
Paralelamente, se percibe asimismo cierta desaceleración en la oferta del feedlot durante el último mes. Al 1° de octubre SENASA confirma existencias por un total de 1.915.612 vacunos, un 3 % menos que lo reportado el mes pasado, siendo este el tercer mes consecutivo en fase de vaciado. Los corrales recibieron un total de 337.100 vacunos, al tiempo que se anotaron egresos por 442.442 animales, lo que refleja un Índice de Reposición de 0,76, un cociente muy similar al registrado en agosto.
Estacionalmente, septiembre y octubre suelen ser meses de fuerte salida de animales terminados desde los corrales, para luego descender durante noviembre y diciembre. Sin embargo, lejos de consolidar la tendencia al vaciado, septiembre mostró una ligera retracción tanto en ingresos como en egresos, lo que podría leerse como una señal de impasse en medio de este proceso.
Este año la dinámica natural de llenado y vaciado de los corrales muestra un adelantamiento de aproximadamente un mes, al compararla no solo con la curva de 2024, sino también con su comportamiento histórico. Además, si bien el noveno mes del año aportó una oferta importante de animales —unas 442 mil cabezas—, marcó un escalón a la baja respecto de los 450 mil registrados en promedio en los dos meses previos. Esto plantea la incógnita de si efectivamente el último trimestre se ajustará o no al comportamiento habitual.
Infobae – Revista Chacra – Claudio Gianni