El esquema de implantación apunta a lograr una población de 600.000 plantas por hectárea, con un costo de producción equivalente a 8 quintales y un rinde esperado de 15 quintales, que podría aumentar bajo condiciones climáticas favorables.
Carinata: competencia y rentabilidad
Con un precio internacional cercano a los 500 dólares por tonelada y el valor agregado que aportan los bonos de carbono en algunos planteos, la carinata se perfila como una opción altamente competitiva en términos de rentabilidad.
Además de su potencial económico, el cultivo presenta importantes beneficios agronómicos y ambientales. Mejora la estructura de los suelos gracias a la formación de macroporos que alivian la compactación típica de los lotes con siembra directa prolongada.
Por otra parte, favorece la biodiversidad y la polinización entomófila, contribuyendo a la producción de miel de alta calidad y a la presencia de insectos benéficos.
Al liberar el lote de manera temprana, deja un barbecho más largo y ventajoso para los cultivos de verano, optimizando el uso del agua y los nutrientes.
El ensayo en el norte cordobés no solo validó el potencial productivo de la Carinata, sino que también abrió la puerta a una nueva etapa de diversificación agrícola, donde este cultivo podría convertirse en un aliado estratégico para la sustentabilidad y la competitividad del agro regional.
Infocampo