Una lectura similar corresponde a los planteos más intensivos de engorde. En este caso, el margen bruto estimado por cabeza terminada en feedlots es de $16.376, cuatro veces superior al promedio de la serie.
Por otro lado, el margen de un sistema de recría más terminación a corral —según los parámetros del modelo utilizado— arroja aproximadamente $41.579 por cabeza, frente a más de $14.000 de pérdida que marca el promedio histórico.
Ahora bien, un punto interesante a analizar es cómo se relacionan estos resultados económicos con los flujos reales de hacienda para cada período. “En el caso de la cría, se observa que durante años de buenos márgenes relativos la zafra de terneros tiende a acelerarse”, sostiene el Rosgan.
Tal es el caso de este año, en el que, de enero a agosto, la salida de terneros de los campos de cría representa el 55% del stock inicial registrado para esa categoría (según datos de stock al 31 de diciembre), constituyéndose en el año con mayor salida relativa y mejores márgenes para la actividad.
Buen nivel de encierre
Del mismo modo, al analizar los márgenes de los feedlots en los últimos años, se observa claramente la respuesta en el nivel de actividad relativa, es decir, la contribución del feedlot a la faena total, en función de los márgenes con los que llegaban los corrales a agosto de cada año.
Este año, aunque el margen es ajustado —volviéndose negativo tras considerar el costo financiero de la actividad—, hasta agosto fue uno de los períodos más saludables para el feedlot, lo cual también se refleja en la participación de sus animales en la faena total.
Esta creciente participación del feedlot como abastecedor de animales terminados para faena es una tendencia que se viene registrando de manera concomitante con el aumento de las recrías a campo.
“Tal como hemos señalado en informes anteriores, se trata de una etapa complementaria a la recría, cuya consolidación permite avanzar hacia procesos de producción de animales más pesados”, dicen en la entidad.
Hasta el momento, los datos de producción disponibles hasta agosto parecen confirmar esta tendencia, con una ligera recuperación de los pesos medios por res, que lentamente se acercan nuevamente a los máximos registrados en 2022, con casi 250 kilos en promedio para los machos y 211 kilos en promedio para las hembras.
Un contexto complejo
No obstante, en contextos más volátiles y con costos de producción elevados, este sistema de recría y terminación a corral bien puede convertirse en una herramienta eficiente para producir la misma cantidad de kilos, pero a un menor costo.
Según surge del mismo informe de la SAGPyA, el modelo de producción de novillos pesados comenzó a ofrecer mejores márgenes que el de novillitos livianos de 400 kg, debido a que la relación de valores entre ambas categorías se invirtió.
Históricamente, la diferencia a favor del liviano fue más frecuente, pero a partir de 2024 —detalla el informe— “esa tendencia comenzó a cambiar, superando en algunos meses al pesado sobre el liviano”.
En efecto, durante el último año, el precio del novillo pesado en Mercado Agroganadero (MAG) aumentó en términos corrientes un 63%, pasando de $1.900 a $3.100 el kilo, mientras que el precio del novillito liviano creció un 53% interanual, pasando de $2.150 a $3.300 el kilo, tomando como referencia el promedio a agosto según el período analizado.
Sin dudas, esta relación de precios entre el pesado y el liviano ofrece un incentivo al agregado de kilos. No obstante, el aumento del costo financiero registrado en los últimos meses, sumado a la elevada volatilidad que percibe el mercado y a la reciente caída del tipo de cambio, conforman un escenario sumamente adverso para aquellos ciclos de producción más largos, orientados a la exportación.
“Se trata de un contexto que, de no revertirse prontamente, podría opacar el buen momento que la ganadería viene registrando, no solo a nivel local, sino especialmente de cara al escenario global”, concluye el informe.
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