Las empresas que abastecen al mercado interno, si ya venían arrastrando problemas, terminaron de colapsar con el régimen de suspensión temporaria de derechos de exportación, que provocó que el valor del aceite de soja termine siendo sustancialmente superior al valor del biodiésel fijado por la Secretaría de Energía, que resulta arbitrario y no se ajusta a los costos de producción del biocombustible.
“Estamos parados hace más de un mes”, comentaron Hilarión del Olmo y Axel Boerr de la firma Explora, para remarcar que la Argentina no se autoabastece de gasoil y que debe importar ese combustible, lo que no tiene lógica habiendo plena disponibilidad de producción de biodiésel.
“De cada tres litros de gasoil que se venden en la Argentina, sólo tres se producen en el país y el cuarto es o bien gasoil importado o biodiésel argentino”, destacaron los directivos de Explora, quienes además integran la Cámara Panamericana de Biocombustibles (Capba).
Marcelo Kusziniers, presidente de Casfer, otra entidad que agrupa a los abastecedores del cupo interno de biodiésel, pidió que el corte se eleve al menos al 15% –tal como se encuentra en Brasil– y señaló que la integración de la “vaca viva” no es incompatibles con Vaca Muerta en referencia al desarrollo petrolero.
En tanto, Gustavo Idígoras de Ciara-CEC dijo que mientras que Brasil y EE.UU. desarrollaron una industria potente de biodiésel, la Argentina se quedó “en una discusión anacrónica entre la industria petrolera y la aceitera, lo que no tiene sentido, porque no puede haber más petróleo en el mundo si no hay biocombustible”.
El representante de la industria aceitera indicó que no tiene lógica alguna prohibir la venta interna de biodiésel a aquellas empresas que exportan el producto, lo que debe ser contemplado en la nueva normativa por tratar en el Congreso.
Además, señaló que el país debe prepararse para atender la creciente demanda proyectada de biocombustible sostenible para aviación (SAF) y para buques marítimos, lo que generará nuevos mercados que sólo un puñado de países podrán atender. “Estamos convencidos de que este es el momento para dar el debate y aprobar una nueva ley”, afirmó.
En la misma línea, Víctor Castro de Carbio indicó que, a pesar de la restricción de divisas presente en la economía, “seguimos importando gasoil y eso implica importar mano de obra extranjera cuando tenemos las plantas de biodiésel paradas”.
Javier Preciado Patiño de RIA Consultores señaló que “la Argentina es el primer exportador de soja y harina de soja, pero desde el 2015/16 la producción está estancada mientras que en Brasil y EE.UU. sigue aumentando año tras año”.
“De no tomar medidas con los biocombustibles en muy poco tiempo vamos a quedar superados por Brasil y EE.UU.”, alertó en referencia a los incentivos oficiales para procesar soja en ambas naciones a partir de regímenes de promoción de biodiésel.
En el Senado hay cuatro proyectos de biocombustibles presentados por los senadores Sergio Leavy, Beatriz Ávila y Alejandro Vigo, mientras que en Diputados la principal iniciativa es la elaborada por las provincias que integran la “Liga Bioenergética”.
Bichos de Campo