El detalle de las proyecciones fue presentado por Ramiro Costa, economista jefe de la Bolsa de Cereales porteña, quien estimó que la producción total de la campaña alcanzará 142,6 millones de toneladas, un incremento del 8,9% respecto al ciclo anterior. Según el informe, el maíz llegaría a 58 millones de toneladas, un aumento del 18,4%, en tanto la soja caería a 48,5 millones de toneladas, un 3,6%. Mientras que el girasol treparía a 5,8 millones de toneladas, un 16% de crecimiento y el sorgo descendería a 3 millones de toneladas (3,2%).
A la cosecha gruesa se le suman los cultivos de invierno: en trigo estimaron una cosecha de 22 millones de toneladas y en cebada, 5,3 millones de toneladas.
Asimismo, destacó una mayor intención por parte de los productores de aplicar un alto nivel tecnológico en los cultivos con una inversión superior a los US$ 15.000 millones. Particularmente, se mencionó un potencial aumento de 8% en el caso de maíz con destino grano comercial, destacándose la elección de material de siembra y el uso de fertilizantes.
Pese a los números positivos, Costa matizó el optimismo: “Un récord que no sé si es para festejar tanto. En realidad, tenemos que estar festejando récords mucho más importantes. La producción argentina está estancada desde hace años, no crece de manera sistemática. Estos 143 millones de toneladas no son muy distintos de los 140 millones de 2018/2019”.
El economista explicó que factores como los derechos de exportación, la brecha cambiaria, la presión impositiva en sus distintos niveles, la falta de infraestructura, los altos costos logísticos y la inestabilidad macroeconómica han frenado el crecimiento. “En comparación con países competidores, como Brasil, estamos absolutamente estancados. Argentina debería estar produciendo 150 o 155 millones de toneladas como un nuevo normal, y no conformarse con los 130 de los últimos años”, sostuvo.

En el plano económico, Costa proyectó exportaciones por US$ 32.938 millones, una suba del 3,3%, una recaudación fiscal consolidada de US$ 12.905 millones (6,5% de incremento) y un valor agregado de US$ 43.237 millones.
“Nuestro país, con más y mejor adopción de tecnología, podría alcanzar fácilmente los 155 millones de toneladas de producción. Para eso es fundamental la adopción de políticas estables y de largo plazo que tiendan a una reducción de la carga impositiva”, concluyó.
Clarín – Esteban Fuentes