De ese total, unas 200 fueron destinadas a la producción triguera, de las cuales solo 70 están comenzando a ser cosechadas. Sucede que los chaqueños no dejaron todo librado al azar y por las dudas realizaron siembra escalonada.
“Sembramos el 20 de abril, mientras que nuestros vecinos sembraron a fines de mayo. Un poco el impulsor de las cosas es mi padre, que no está quieto nunca. Todos nos decían que se nos iba a helar. Por ahí terminamos resignando rinde, sí, pero si no nos llovía luego íbamos a pasar un año entero sin una siembra. Acá es medio a prueba y error, la agricultura no es una ciencia exacta”, explicó el agricultor.
En trigo, las lluvias en la etapa de floración son clave para lograr un correcto llenado de los granos. En el caso de los Polentarruty, la producción escalonada les permitirá tener una cotización diferencial por la primicia lograda, a la que luego le seguirán lotes con mejores rindes.
“Antes se acostumbrada a que la primicia tenía una primera o segunda carga con un pago extra. Nosotros vamos a mandar todo a la cerealera y ellos no dirán si logramos ese plus. Hoy el trigo está con un precio aceptable de pizarra. Menos los fletes del norte y el gasto de comercialización, el precio, a vuelo de pájaro, se arrima a los 200 mil pesos por tonelada”, indicó.
El moño de esta historia lo puso un llamado que Polentarruty recibió esta misma mañana.
“Me llamó el señor gobernador Leandro Zdero, que hoy temprano nos felicitó por nuestro trabajo. Al menos obtuvimos ese reconocimiento”, destacó el productor.
Bichos de Campo – Sofía Selasco