“El impacto de las importaciones es claro: deprimieron los precios de algunos cortes y golpearon a los intermediarios. Los frigoríficos, faenadores y matarifes quedaron atrapados entre el aumento del precio del cerdo en pie y un consumo interno que no convalida subas en las carnicerías”, explicó Uccelli.
A su vez, el gobierno destacó el récord de faena y producción. De acuerdo a los datos relevados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación, junto al SENASA e INDEC, entre enero y agosto se alcanzó un récord de faena y producción, con 5.521.175 cabezas faenadas y 526.463 toneladas producidas.
En paralelo, el mercado doméstico muestra debilidad. El precio del cerdo en pie recién en agosto logró salir de ocho meses de letargo y acumula una suba del 10,5% en lo que va del año, muy por debajo de la inflación y de la carne vacuna. Al mismo tiempo, los costos de producción crecieron un 27%, achicando los márgenes brutos de más del 30% a menos del 20%.
A pesar de este contexto, el consumo interno se mantiene firme y la exportación empezó a mostrar signos de recuperación: entre enero y julio se embarcaron 6.639 toneladas, un 7% menos que en 2024, aunque con mayor participación relativa dentro del total producido.
“La carne fresca sigue sosteniendo al negocio, pero la avalancha de importaciones es un tema central que debe ser atendido. El riesgo es que el eslabón medio de la cadena quede en una situación insostenible”, advirtió el especialista.
Clarín