Por eso, recalcaron que “existe un atraso en tecnologías importantes que el resto del mundo ya viene trabajando, como los tratamientos profesionales de semillas con productos modernos, la nutrición balanceada y las nutriciones foliares. También en la oferta de eventos biotecnológicos, sobre todo en el cultivo de soja”, explicaron.
La soja, “mirando para adelante”
“Mirando para adelante, lo que abordaremos en el panel son aquellas variables para que el productor pueda mejorar su productividad, optimizar sus rendimientos y a su vez lograr la sustentabilidad, que es hoy un objetivo importante para todos”, comentó Alonso.
En ese sentido, Daniel Miralles de FAUBA abordará tres ejes para pasar de una agricultura defensiva a una ofensiva, tomando los aspectos del genotipo, la ganancia genética y las brechas entre el rendimiento potencial alcanzable en condiciones de secano y el rendimiento real que tiene el productor en Argentina, comparándolo con otros países del Cono Sur.
Por su parte, Gabriel Espósito de la UNRC presentará las restricciones productivas del cultivo de soja en la región central del país asociadas a la física y química de suelo principalmente. Esto es el manejo de la física del suelo y del espacio físico del suelo para el crecimiento de las raíces y el manejo de la fertilización balanceada en el cultivo de soja.
En cuanto a la nutrición y calidad de soja, Nahuel Reussi Calvo de la UNMdP, hará referencia a la importancia de la nutrición para sostener productividad y calidad de granos, destacando las deficiencias de fósforo, entre otros nutrientes.
La soja en la región
Para ACSOJA, el cultivo de soja es “uno de los pilares productivos más relevantes de la región del Conosur”.
“Su importancia se refleja tanto en la superficie sembrada como en el aporte económico que genera. Sin embargo, los estudios muestran en el país, brechas de rendimiento del 30 al 35% entre lo que logra el productor promedio y el potencial alcanzable en condiciones de secano”, remarcaron.
Este cultivo, como otros, enfrenta el desafío de cerrar brechas de rendimiento, evitando los balances negativos, las deficiencias de nutrientes y la pérdida de materia orgánica que son señales inequívocas de alerta que exigen un cambio de paradigma.
“La reducción de la altísima carga impositiva es fundamental para establecer un camino de mejora”, comentaron.
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