Ahora, Surcos deberá presentar un plan de pagos o reestructuración a sus acreedores y lograr el aval de la mayoría de los participantes. Una vez aprobado, el plan se somete a la aprobación judicial. Si el Juez lo valida, la compañía podrá continuar operando y cumplir con los pagos según lo pactado. De no lograrse un acuerdo entre todas las partes, la empresa podría enfrentar, entre otros destinos, la quiebra.
Según pudo saber este medio, la compañía está operativa y, tal como afirman fuentes con conocimiento sobre el caso, "el concurso está en marcha". Surcos retomó su actividad a mediados de marzo, cuando la Justicia levantó las cautelares que establecían la inhibición de sus bienes y el embargo de sus cuentas bancarias, lo que la tenía con niveles mínimos de operación.
Si bien, a lo largo del proceso, la empresa enfrentó dos situaciones de embargo e inhibición, a partir de ese entonces, el dinero que ingresa a la empresa, aseguran, se utiliza para pagar costos operativos, sueldos, deudas a proveedores, entre otras obligaciones.
Surcos cayó en default a principios de diciembre pasado, tras no poder cumplir con dos vencimientos: uno por u$s 3,5 millones y otro por más de $ 9300 millones.
En aquel momento, la empresa comunicó que no estaba en condiciones de hacer frente al pago de los pagarés bursátiles, debido a una "crisis de liquidez". Esta situación se vio agravada por una caída de más del 30% en las ventas de agroquímicos durante el año pasado. De cara a 2025, el sector espera un mercado 40% más reducido que el de 2024, con una facturación de alrededor de u$s 2900 millones.
Hoy, la productora de agroinsumos cuenta con dos fábricas, ubicadas en Recreo y Florencio Varela, donde produce una variedad de productos, como fungicidas, herbicidas, insecticidas y fertilizantes. Estos productos se comercializan en Argentina y se exportan a Uruguay, Bolivia y Colombia. Además, la empresa posee 14 depósitos y 10 centros de distribución.
El Cronista – Lola Loustalot