En este contexto, con el objetivo de prevenir el ingreso y propagación del virus, el Senasa recomendó a todos los establecimientos avícolas reforzar sus medidas de manejo, higiene y bioseguridad, entre las cuales se destacan: inspeccionar periódicamente de la integridad de las mallas antipájaros; verificar la correcta limpieza y desinfección de vehículos e insumos; intensificar la limpieza en zonas de acumulación de materia fecal de aves silvestres; y reducir o eliminar las zonas con agua estancada que puedan atraer otras aves.
Para quienes cuenten con aves de traspatio, agregó, es importante mantenerlas en espacios protegidos, para evitar un eventual contacto con aves silvestres (principales transmisores del virus); limpiar y desinfectar periódicamente los gallineros; utilizar ropa y calzado exclusivo para la manipulación de las aves y restringir el acceso de aves silvestres a fuentes de agua y comida de los gallineros.
Este caso se suma al que se detectó el 20 de agosto pasado en aves de corral en la provincia de Buenos Aires, más precisamente, en Los Toldos, lo que provocó que Argentina suspendiera temporalmente las exportaciones de productos aviares hacia los países con los que mantiene acuerdos de libre de enfermedad.
Clarín