Escalas y economías de eficiencia
Cuando se analiza la superficie efectivamente sembrada, el panorama cambia. La mayor proporción del área agrícola está en manos de empresas que gestionan entre 800 y 3.000 hectáreas, donde comienzan a aprovecharse las economías de escala que permiten reducir costos y ganar competitividad.
En soja y maíz, casi la mitad de la superficie nacional se produce en unidades de más de 800 hectáreas. En el caso del trigo, la situación es diferente: solo el 29% se produce en campos de esa escala, mientras que un 35% del área triguera la trabajan productores de hasta 200 hectáreas.
Propietarios vs. arrendatarios
El informe de la BCR también marca un punto clave: la relación entre propiedad y arrendamiento según la escala. En los estratos más chicos (0 a 50 hectáreas), más de la mitad de los productores son propietarios. Pero a medida que aumenta la superficie gestionada, se reduce fuertemente el peso de los dueños y crece la presencia de arrendatarios.
En conclusión, el estudio revela un esquema productivo donde los pequeños productores predominan en número, pero el volumen agrícola descansa en medianas y grandes unidades que, en su mayoría, operan sobre tierras arrendadas. Una estructura que condiciona la dinámica del negocio y muestra cómo se organiza hoy la agricultura argentina en la búsqueda de competitividad internacional.
Clarín