Cuando llega mayo, los barbechos para esa siembra del trigo están hechos en su totalidad y explica, “porque como la mayoría de los colegas, somos productores CREA de la región Litoral sur grupo Larroque – Gualeguay, y sembramos los trigos sobre rastrojos de maíz, es decir, tuvimos tiempo para poder barbechar. No sembramos trigo sobre una soja cosechada hace 10 o 15 días, aunque hay casos de esos, pero no tanto. Tal vez más hacia el norte de Entre Ríos, la gente ha demorado en hacer doble cultivo y allí se ve más soja de primera, situación que se da muy poco en el sur entrerriano”.
Ocupación del terreno vs. malezas
Respecto de malezas, explica que cuando se entra en un índice de intensificación alto, es decir que no se hacen barbechos lagos, el problema de las malezas se simplifica bastante, porque se cosecha el maíz en marzo y al mes, o sea, en abril lo pulverizan para sembrar el trigo. “Y en los primeros días de mayo estamos sembrando. La pulverización es con glifosato al 54% en dosis de 1 a 1,5 l/ha, más Cletodim al 24% entre 0,5 y 0,8 litros/ha según si hay Raigras resistente o no, que nace desde fines de abril en adelante. También aplicamos 2.4 D al 89% y Picloram, siempre con corrector de agua y coadyuvantes, todo en 45 litros de agua por ha en una pasada de máquina”.
Las pastillas que utilizan en la pulverizadora son cono hueco, tanto para herbicida como para insecticida, y en insecticida aplican con 20 l/ha de caldo y picos distanciados a 52 cm. “Hay que controlar la deriva y la inversión térmica para que la aplicación resulte bien hecha. Para ello trabajamos con coadyuvantes y estamos atentos a la dirección del viento. Cuando esta va hacia el cultivo vecino no se puede aplicar se debe esperar. Para terminar los lotes, reservamos el uso de las pastillas abanico plano común, señala”.
En referencia a los costos, agrega, “En la zona la pulverizada se cobra entre 6,5 y 7 Us$/ha, y no se hacen aplicaciones dirigidas lo cual tiene que ver con que no se hacen barbechos largos. Para ubicarnos mejor en el tema, puedo decir que hace 10 años se cosechaba la soja y se volvía a sembrar soja. O sea que quedaba todo el invierno el barbecho descubierto y se le daba oportunidad al crecimiento de las malezas, y venían plantas de un tamaño considerable”.
Entonces en esas situaciones, continúa Federico, “tienen muy buen efecto las aplicaciones dirigidas, para no aplicar herbicidas en todo el terreno por igual, y hacerlo de manera dirigida a esas malezas que están dispersas por el campo”. También en la zona nuestra se dejó de hacer maíz tardío, cultivo que solo se siembra agosto y septiembre, o bien maíz de segunda sobre alguna arveja o colza”.
En este punto, aclara, “Casi todos los productores hacemos alguna actividad de invierno, es decir, el 90 % de trigo y el otro 10% lo ocupamos con carinata, colza o arveja amarilla. Y arriba de esos cultivos alternativos, solemos hacer un maíz de segunda. Si vengo de una arveja amarilla, cosecho y queda el suelo como un rastrojo de soja todo cortado y afeitado. Ahí aplico los pre emergentes y salgo sembrando el maíz de segunda, en una situación bastante ideal porque no gasto mucha plata en los barbechos largos de invierno y medio alquiler lo paga la arveja que además me fija nitrógeno en el suelo para el maíz”.
En lo referente a la carga del perfil para la siembra de trigo de este ejercicio, repasa, "en mayo llovieron 80 mm, pero también había llovido muy bien en marzo, hasta el 15 de abril. Luego tuvimos todos los días corridos de buen tiempo para cosechar, hasta el 12 de mayo, momento en el que solo quedaba el 10 o 15% de la soja para levantar. A resultas de ello, tuvimos un acumulado excelente de humedad para la siembra del trigo, con capacidad de campo completa”.
Importación de equipos
Federico comenta que, a raíz de la actividad productiva que desarrollan en Uruguay están bien informados de todo lo que allí ocurre, y tienen contacto con diversos proveedores “y veníamos que las máquinas estaban a menos de mitad de precio que en Argentina, y eso nos tenía ansiosos. Entonces ni bien dieron la noticia de que se podía importar, activamos”. Luego aclara, “Lo que nos atrajo en verdad, es el hecho que en Uruguay hay muchas cosas que acá no están disponibles, como las sembradoras air drill, que hacía 15 años que no entraban”.
También sostiene que ese tiempo podrá haber entrado alguna máquina pedida por alguna empresa muy grande a la terminal de la marca en Argentina –John Deere en este caso-- y se las traían, “pero en las concesionarias de la firma no se veían sembradoras air drill. Entonces las que hay acá en Argentina son modelos del 2006 hasta el 2011 que fue cuando intervinieron toda la importación de maquinaria”.
Ahora están trayendo una unidad del 2018 con 13 m de ancho de siembra que “si fuera una máquina de acá estaría al precio del 75 % del valor de una nueva, por el estado que tiene, y va a costar un poquito más de lo vale una máquina de siembra fina de producción nacional”.
En seguida explica, “Creo que las máquinas nacionales siembran mejor que las air drill con una calidad de siembra es indiscutiblemente superior totalmente. Pero en realidad para sembrar trigo durante el invierno, con el suelo totalmente húmedo y el rocío de las noches, el trigo nace igual con una calidad de siembra no muy buena. En verdad lo que busco es autonomía y capacidad de siembra en invierno, que es lo que me ofrece esta sembradora, junto a una excelente logística y agilidad para cambiar de lote, cosas que en Argentina lo han tratado de hacer, pero en anchos de trabajo de 8 a 9 metros”.
Luego aclara, “La sembradora no puede presentar problemas durante la siembra, cuando tenemos toda la logística armada, los camiones viniendo y con una máquina de estas consumís dos camiones por día de insumos, y es necesario anticiparse a los movimientos, por eso si se rompe la máquina o no tiene las prestaciones adecuadas, perdés eficiencia.
Luego señala que “Muchos productores están orgullosos de comprar un fierro, pero no miran la parte económica, es decir la productividad del bien que van a agregar a su empresa. Y dicen “me compré una air drill” y capaz siembran 700 ha de trigo, para lo cual le andaba muy bien la sembradora de tiro de punta y no se entiende para que compraron una air drill”.
Para cerrar señala “Nosotros hacemos entre 5.000 ha y 6.000 ha/año de trigo, y sembramos durante todo mayo y junio, pero los sembrados en mayo son los mejores cultivos. La producción del campo me encanta”. Y Federico trasmite con firmeza ese encanto y pasión en cada palabra.
Clarín – Juan B. Raggio