En Argentina, el mercado total de fitosanitarios es de u$s 3.300 millones, de los cuales el 90 % corresponde a productos de síntesis química. En este contexto, el segmento de bioinsumos ya alcanza los u$s 124 millones y cubre una superficie estimada de 18,6 millones de hectáreas. Aunque representan apenas el 4 % del mercado total, el 74 % de las empresas ya desarrolla soluciones biológicas, lo que refleja un alto potencial de expansión.
Landgraf subrayó que en el país ya se observan casos concretos de uso extendido de bioinsumos, particularmente en cultivos como la soja, el maíz y el trigo. “Durante mucho tiempo se vio a los biológicos como productos de nicho o para invernaderos. No se trata de competencia con los productos de síntesis química, sino de complementariedad: integrarlos al sistema productivo con criterio técnico”, afirmó.
Además, remarcó la importancia de seguir impulsando la generación de información técnica, la medición de resultados en campo y el uso responsable de estas tecnologías. “Los insumos biológicos no hacen magia: requieren un manejo específico en su aplicación, almacenaje y logística. La clave está en aplicar Buenas Prácticas Agrícolas, el puente que permite que biológicos y químicos actúen de forma complementaria y eficiente”, concluyó.
Esta temática requiere de una interacción público-privada a nivel nacional y provincial, para garantizar que las iniciativas tengan un impacto duradero y equitativo en todo el país. La participación de Casafe en Aapresid reafirma su rol como referente técnico y su invitación a productores, empresas y autoridades a impulsar juntos la adopción de soluciones innovadoras, acompañando al agro argentino hacia una agricultura más eficiente, responsable y alineada con las demandas ambientales.
La Capital