Un modelo productivo bajo presión
Cismondi, quien trabaja junto a su hijo haciendo agricultura y prestando servicios como contratistas, se describe como un pequeño productor que apuesta por la eficiencia. En su campo producen maíz y soja, en ocasiones trigo para semilla y centeno para pasturas. Además, prestan servicios de pulverización, siembra y cosecha a terceros. “Vivimos en el campo, somos nosotros dos y solo contratamos mano de obra en los picos de trabajo. Cumplimos con todos los impuestos y nos esforzamos por mantenernos a flote”, relató.
Ante la falta de infraestructura hídrica adecuada, Cismondi cuenta que muchos productores invierten de su propio bolsillo para sostener el sistema de canales, compuertas y mangas. “Nosotros usamos riego por manto, con mangas que compramos a una empresa de Buenos Aires. Implementamos mejoras con ventanitas para eficientizar el uso del agua, pero es muy costoso y exige mucha mano de obra”, explicó.
El aumento de costos no llega en un buen momento. En los últimos años, el Valle de Conlara sufrió fuertes sequías y hasta heladas tardías devastadoras, lo que impactó de lleno en los rindes. A modo de ejemplo, Cismondi detalla que en años buenos pueden lograr hasta 150 quintales de maíz en secano, pero en promedio manejan 60 quintales de maíz y 30 de soja con riego. “Para producir 100 quintales de maíz, necesitamos al menos 300 milímetros de agua adicional. Si no tenemos ese volumen y el calor aprieta, se pierde la floración y el rendimiento”, señaló.
Sin respuestas oficiales y con futuro incierto
Ante la falta de comunicación clara por parte de la Sociedad del Estado encargada del agua, Cismondi denuncia un accionar autoritario y sin conocimiento técnico del manejo hídrico. “No tienen idea de lo que es manejar un dique. No hay planificación ni transparencia. La respuesta es nula y lo poco que se escucha es muy vago”, agregó.
La situación es tan crítica que los productores del Valle están organizando reuniones con el Ministerio de Producción y las sociedades rurales para exigir una revisión del canon. “Este jueves vamos a tener un encuentro. Queremos saber qué va a pasar, porque ya tenemos que preparar la tierra para la siembra con riego y no podemos planificar nada con esta incertidumbre”, reclamó.
Mientras tanto, el panorama se oscurece para muchos pequeños productores. “Si no baja este canon, varios van a tener que abandonar el campo. La situación ya era difícil, pero esto directamente la hace inviable. Estamos apostando a seguir, pero cada vez se nos aprieta más el zapato”, lamentó.
En medio de este escenario complejo, el productor destaca como una señal positiva la reciente quita de retenciones a las economías regionales anunciada por el Gobierno nacional durante la Exposición Rural de Palermo. “Los precios de los granos empezaron a reaccionar, eso nos da un poco de aliento. Pero a nivel provincial, seguimos esperando una respuesta que no llega”, cerró.
El Valle de Conlara, con potencial productivo y tradición agrícola, corre hoy el riesgo de apagar su motor productivo si no se corrige a tiempo esta política hídrica que, más que fomentar, asfixia al productor.
Clarín – Lucas Villamil