“Con la rebaja temporal de retenciones, el Gobierno agudizó la estacionalidad. La liquidación se aceleró y eso genera una situación de ‘manta corta’: lo que se vende ahora es lo que no se va a poder vender en los próximos meses, que van a ser complicados. Ese es un problema si hay un esquema de libre flotación en el que no se interviene”, explicó Lorenzo Sigaut Gravina, director de Equilibra.
El economista explicó que habitualmente el BCRA gana reservas en el segundo trimestre y las pierde en el tercero. Las razones de esa dinámica están no solo en la estacionalidad de la cosecha gruesa, sino también en que en julio se concentran pagos de la deuda.
Este año, ese fenómeno también se volverá más extremo. En el tercer trimestre ingresarán menos dólares y se espera una alta demanda de dólares para turismo, aún cuando parte de ella se cubra con dólares “del colchón”. También crecen las importaciones, tanto de insumos como de productos terminados, dada la política aperturista del Gobierno.
A esos factores de demanda se suma la clásica dolarización pre-electoral, con la campaña bonaerense ya lanzada y la nacional a punto de hacerlo. ¿Pasará en las próximas semanas lo de todos los años impares, con empresas e individuos (esta vez, sin cepo) comprando dólares antes de la hora de votar?
“La oferta va a caer y todo indicaría que el dólar va a seguir subiendo, lo que para aquellos que señalamos los problemas que genera el atraso cambiario, no es negativo“, señaló Claudio Caprarulo, de Analytica, en declaraciones a Canal E.
Para el economista, la clave reside en que el gobierno logre que “ese aumento se mantenga dentro de la banda cambiaria y que sigamos viendo, tal como hasta ahora, que este aumento del dólar no se está trasladando como en otros momentos de la historia argentina tan rápido y tan fuerte a los precios al consumidor”.
El impacto de la suba del dólar en la inflación, hasta ahora prácticamente nulo, será lo que determine el grado de intervención del Gobierno, más allá del discurso de la libre flotación. Cuando el dólar minorista llegó a los $1.300 y el “blue” a los $1.350 en apenas un puñado de jornadas, apareció la artillería oficial para subir las tasas en la licitación de bonos en pesos, colocar pases pasivos y jugar fuerte en el mercado de futuros.
Los datos del comercio exterior publicados esta semana dan una señal de expectativas positivas en relación con la balanza energética que puede aportar los dólares que dejará de aportar la soja y el maíz. “No debiera haber grandes sobresaltos en el dólar cuando deje de ingresar la oferta del agro porque hay otros sectores de la economía que están teniendo un buen desempeño exportador, como la energía y la minería”, señaló Gustavo Quintana, operador de PR Cambios.
Un desierto de dólares
El economista Salvador Vitelli, experto en agronegocios, apuntó que más allá del desplome de las declaraciones juradas “la micro del sector entró en pausa, sobre todo en el volumen de comercialización, estamos con la misma dinámica del ‘dólar soja’ de 2022″.
Vitelli tiene expectativas de que “la energía aporte algo”, pero también asegura que se va a frenar la oferta de dólares. Y destaca tal vez el dato más preocupante: la sobreoferta de dólares de las últimas semanas tampoco cubrió la demanda de la forma esperada “sino todo lo contrario, a pesar de los más de USD 3.000 millones que el agro aportó en lo que va de julio, el dólar no ha hecho otra cosa que subir”.
El consultor Javier Preciado Patiño advirtió que el mes actual será “uno de los mejores julios” de la historia en lo que hace a la liquidación de CIARA-CEC, el complejo sojero y cerealero, con un monto cercano a los USD 3.500 millones.
“Después, viene el desierto”, señaló. Y explicó que los plazos de liquidación tampoco ayudan: “Agosto y septiembre van a ser meses muy difíciles, el programa de embarque ya está casi completo, los exportadores van a tener todo declarado y liquidado. Además, se vuelve al sistema anterior: el exportador paga las retenciones a los 5 días de la declaración y el resto a los 15 días del embarque. Para aprovechar la baja de retenciones, Caputo les había pedido que paguen todo junto en los 15 días después de la declaración.”
Infobae – Fernando Meaños