A propósito de eso, la reciente decisión del Senasa de delegar los costos y parte de la logística de esa tarea en manos de los productores mismos, despertó mayor preocupación en el sector citrícola, amenazado no sólo por esa enfermedad, sino por la pérdida de rentabilidad, sobre todo en el caso del limón.
Pero no son todas noticias agrias, porque este anuncio desde la ciencia promete aliviar al menos una de esas preocupaciones. Claro que, a futuro, porque si bien ha funcionado en las etapas preliminares, este biopesticida todavía debe encapsularse para protegerlo de las condiciones climáticas, debe terminar de evaluarse a campo, y finalmente obtener el registro del producto.
“Lo que buscamos es dirigir un mensaje genético que solo puede ser interpretado por la especie objetivo. Entonces, con este mensaje de autodestrucción logramos interferir en la actividad de ese gen”, explicó Marcos Miretti, investigador del Conicet en el IBS y uno de los líderes del proyecto.
En ese sentido, este desarrollo se enmarca en una investigación más general, que ya venía llevando adelante el instituto misionero con otras enfermedades vectoriales. Por eso, la eficacia de esta plataforma de RNAi -que explicó Miretti- también genera expectativa en otras producciones y hasta en la medicina convencional, porque podría ser exitoso para combatir una larga lista de plagas.
Además de ser muy preciso en su ejecución, puede reemplazar sin problemas al uso de agroquímicos. Ya lo han demostrado los estudios preliminares que llevaron a cabo tanto en el laboratorio del Grupo de Investigación en Genética Aplicada (GIGA) del IBS en Misiones como en la Estación Experimental Agropecuaria Bella Vista del INTA, en Corrientes.
“Es muy satisfactorio ver que nuestro trabajo de tantos años puede ayudar a la sociedad de manera concreta. Sabemos lo que sufren los productores citrícolas cuando son atacados por el HLB porque tienen que quemar todas las plantas, y así pierden sus plantaciones y el sustento para sus familias”, expresó María José Blariza, una de las investigadoras que integra el proyecto.
Como paso ulterior, y en vistas de introducirlo en el mercado, hay un proyecto en marca para crear una empresa de base tecnológica (EBT). El objetivo de esas iniciativas es darle una aplicación concreta y comerciar los productos surgidos de la investigación científica.
Bichos de Campo – Lucas Torsiglieri