
Sin embargo, al restablecerse la logística de exportación en el Mar Negro, tanto Ucrania como Rusia salieron a “reventar” embarques de aceite de girasol a precios muy bajos ante la necesidad de hacerse rápidamente de divisas para financiar la campaña bélica. Eso ocasionó una baja abrupta de los precios internacionales.
Con la caída de la producción mundial de girasol, los precios volvieron a recuperarse en 2024/2025, lo que trajo algo de alivio a las naciones productoras de la oleaginosa.
“Si bien los precios se han mantenido altos esta temporada, es probable que se vean presionados debido a la mayor oferta prevista para principios de la campaña comercial 2025/2026 (septiembre-agosto).
Se prevé un aumento de la producción en los tres principales países productores y también que las exportaciones de aceite y harina de girasol aumenten en 500.000 y 700.000 toneladas respectivamente”, advierte el USDA.
Una señal de tal fenómeno es que el aceite de girasol de Ucrania cotiza actualmente cerca de la paridad con el aceite de soja argentino por primera vez desde febrero de 2025.

El aceite de soja argentino y brasileño se recuperaron luego de que Brasil anunciase el aumento de corte de biodiésel al 15% y de que EE.UU. aprobase una política de promoción muy favorable para el biodiésel, que se elabora en ese país mayormente con aceite de soja.
Por tal motivo, el precio del aceite de soja de EE.UU. se diferenció de manera sustancial del producto originado en Sudamérica, el cual, si bien acompaña la tendencia alcista, se mantiene muy lejos del producto estadounidense.
Valor Soja