“El INASE no es como el Ministerio de Salud o el de Desarrollo Social que vive de los impuestos de los ciudadanos. El INASE es un organismo recaudador. Recauda con los aranceles anuales de los operadores, más la venta de estampillas, más las multas, más servicios que presta, por ejemplo, en sus laboratorios. Esos mil millones son los sueldos del personal, pero ¿de dónde salen? De la propia recaudación del Instituto Nacional de Semillas. No les saca un peso al bolsillo de la famosa figura de Doña Rosa, recalcó la expresidenta.
Profundizando en esta cuestión, la técnica experta en semillas afirmó: “Si sobra plata del ejercicio, esa plata va al Tesoro de la Nación. El Tesoro igual lo puede devolver al INASE, porque en realidad lo recaudó el INASE, o puede quedárselo. Entonces, es mentira eso de los mil millones. Ahora sí van a generar un bache de mil millones, porque ¿con qué van a pagar los sueldos? No va a haber tal ahorro porque no hay erogación, no hay déficit fiscal por el INASE, en tanto y en cuanto es un organismo recaudador”.
Más allá del aspecto económico, la expresidenta alertó por el impacto técnico y productivo de la desaparición del organismo. “¿Cómo se va a ejercer el control de la producción y comercio de semillas? ¿Quién va a controlar la calidad de las semillas que los productores adquieren? ¿Quién va a controlar que una planta de cítricos de vivero esté libre de enfermedades? ¿Quién va a entregar las estampillas o códigos QR? ¿Quién va a inscribir las variedades? ¿Quién va a salir a campo a detectar problemáticas de producción de semillas que hay que abordar desde el Estado?”, enumeró.
Según Babbit, el sistema que garantizaba esos controles se fue fortaleciendo especialmente desde 2004, cuando se implementó una fuerte regionalización del instituto. “Porque la Argentina es un país muy grande y vos necesitás estar en territorio con los productores, haciendo lo que nosotros llamamos una política cara a cara con el productor. No podés hacer resoluciones normativas desde un despacho a dos cuadras de Plaza de Mayo”.
“Con la regionalización se desplegó este trabajo de acercamiento a los productores y por supuesto que crecimos mucho más en eficiencia. A veces se largaban resoluciones con desconocimiento del territorio, y eso lo corregimos. Hoy no sabemos qué va a pasar con las oficinas regionales del INASE. Espero que no sean tocados nuestros agentes que están en el interior, que son los que día a día, de lunes a viernes, salen a fiscalizar y a dialogar con los productores de semillas, con los viveristas, con los laboratorios”, agregó al respecto.
Actualmente, según Babbit, el INASE contaba con solo 236 agentes. “No estamos hablando de 1.000, ni de 2.000, ni de 3.000. Estamos hablando de 236 agentes intentando cumplir la Ley de Semillas en todo el territorio del país. Con 236 es bastante complicado. Lo que pasa es que, como yo digo siempre, como todos decimos, los del INASE somos máquinas de trabajar”, afirmó para dejar en claro el rol de los laburantes del organismo ahora extinto.
Bichos de Campo – Diego Mañas