El nuevo gigante comercial tendrá, como se dijo, un valor aproximado de 34.000 millones de dólares, según informó Reuters. A nivel global, Bunge integra el denominado grupo de las grandes ABCD, que incluye a Archer-Daniels-Midland Co., la misma Bunge, Cargill y Louis Dreyfus. Son relevantes en la industrialización de soja, como en biodiésel y otros productos, y en la venta al exterior de granos y subproductos. Vale agregar que en la Argentina Bunge y Viterra formaron parte de los interesados estratégicos en controlar, junto a la cooperativa ACA, a la cerealera Vicentin.
Como parte de la transacción, informaron las firmas, Bunge asumirá 9800 millones de dólares de deuda de Viterra, asociada a aproximadamente 9000 millones de dólares en Inventarios de Fácil Negociación de alta liquidez, para convertirse en “una sola empresa”.
La operación integra los activos de dos gigantes con presencia en más de 50 países y da lugar a una firma con mayor capacidad de originación, almacenamiento, procesamiento y distribución de productos agrícolas, aceites, piensos y biocombustibles, según informaron.
“Hoy es un momento decisivo para nuestra empresa y nuestro equipo global al completar esta transformadora combinación de negocios. Agradezco a nuestros colegas, cuya energía, colaboración y compromiso nos han permitido alcanzar este hito. Juntos hemos formado una organización más sólida con capacidades y experiencia mejoradas para satisfacer las necesidades cambiantes de nuestros clientes, maximizar el valor para nuestros grupos de interés y cumplir nuestro propósito común de conectar a los agricultores con los consumidores para suministrar alimentos, piensos y combustible al mundo. Ahora comenzamos la emocionante labor de unir nuestros equipos y operaciones, uniendo nuestras fortalezas para alcanzar el máximo potencial de esta combinación”, dijo Greg Heckman, director ejecutivo de Bunge.
Según comunicaron, la fusión permitirá mejorar el acceso a mercados clave, optimizar costos logísticos y diversificar riesgos comerciales, con el objetivo de estabilizar los flujos de caja y ampliar su red global.
La compañía fusionada estará dirigida por Gregory Heckman, director ejecutivo de Bunge, y John Neppl, director financiero de Bunge. David Mattiske, director ejecutivo de Viterra, se unirá al equipo de liderazgo ejecutivo de Bunge como codirector de operaciones junto con el argentino Julio Garros, quien anteriormente se desempeñaba como copresidente de Agronegocios de Bunge. Como codirectores de operaciones supervisarán conjuntamente las actividades comerciales, incluyendo las cadenas de valor globales de materias primas, los equipos de gestión nacionales y regionales, las iniciativas de combustibles renovables, las soluciones de agricultura regenerativa y las operaciones y seguridad industrial.
El proceso de fusión, dijeron, contó con el asesoramiento financiero de Bank of America Securities y el respaldo legal de Latham & Watkins LLP. La nueva entidad tendrá su domicilio legal en Ginebra (Suiza) y su sede corporativa en Saint Louis, Misuri (EE.UU.).
Entre los objetivos de la compañía fusionada está tener mayor capacidad para satisfacer las demandas de mercados cada vez más complejos, con un mejor equilibrio de las cadenas de valor en las distintas geografías, el acceso a más mercados de origen clave y una red agrícola diversificada.
Además, indicaron que la flamante compañía estará posicionada para conectar a los agricultores en las regiones de producción más grandes del mundo con las áreas con el consumo de más rápido crecimiento.
Tras la transacción, la compañía fusionada espera ver flujos de efectivo relativamente más estables gracias a la presencia más amplia y diversificada. Además, prevé que la fusión genere aproximadamente US$250 millones de sinergias operativas brutas anuales antes de impuestos dentro de los tres años posteriores a su finalización.
Indicaron que también se espera que la mejora en el riesgo comercial y el perfil crediticio de la compañía impulse las eficiencias de la estructura de capital y los beneficios del costo de capital. Así como la transacción, junto con la recompra de acciones asociada de US$2000 millones, aumente las ganancias por acción ajustadas de Bunge en el primer año completo posterior al cierre y continúe mejorando con la materialización de sinergias.
La Nación – Belkis Martínez