Además, se establecerán mecanismos de trazabilidad tanto documental como física para garantizar el origen y el destino de la mercadería. Las plantas frigoríficas que deseen operar bajo este esquema deberán solicitar una autorización especial y cumplir con un protocolo técnico previamente validado.
Solo se autorizará el ingreso de carne fresca refrigerada, sin incluir huesos de la cabeza ni de la columna. No se permitirá el transporte de carne congelada, ni el ingreso de medias reses o animales enteros. Tampoco está previsto que esta mercadería pueda salir nuevamente de la región, ya que su destino exclusivo será el consumo interno dentro del área patagónica.
La zona alcanzada por esta medida comprenderá a todas las provincias ubicadas al sur del río Colorado —Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego—, así como también el sector del partido de Patagones, en Buenos Aires, situado al sur de ese límite natural. Esta disposición no modificara el estatus sanitario diferencial de la Patagonia ni implicará un levantamiento general de la llamada “barrera sanitaria”, sino que constituye una excepción puntual bajo criterios técnicos.
El protocolo que deberán seguir las plantas habilitadas incluye monitoreo documental, inspecciones presenciales y controles de temperatura en transporte. Además, los envíos serán identificados físicamente para asegurar su trazabilidad hasta el punto de venta.
Tal como se había anticipado desde el Gobierno, antes de avanzar con la medida se enviaron consultas formales a autoridades sanitarias de Chile y de la Unión Europea para saber si había objeciones al cambio. Ambas partes habrían respondido que no tenían objeciones, lo que allanó el camino para su implementación.
Vale recordar que la medida generó un fuerte rechazo en la región patagónica. Varias asociaciones rurales de la región se manifestaron en contra. Dijeron que podía ser un paso atrás, tanto en lo sanitario como en lo comercial, y que podría afectar la competitividad del sistema ganadero patagónico. También advirtieron que esto podría traer problemas con los mercados que hoy valoran el estatus sanitario especial de la región.
La Nación