Jueves, 19 Marzo 2020 02:26

El coronavirus puso en foco la relevancia del agro en España

Con 11.681 infectados por el coronavirus (la mitad en Madrid) y 525 muertes (al momento de la realización de la nota, porque los números crecen geométricamente día a día), España es el cuarto país del mundo (y segundo de Europa) en número de contagiados. El podio lo detentan China, Italia e Irán.

Ahora bien, ¿Cómo repercute esta situación en la producción de alimentos? ¿Cuál es la visión de los productores? Para conocer de primera mano la visión de agricultores españoles, cómo lo viven en las zonas rurales, Clarín Rural dialogó con tres productores de distintas regiones.

“A nosotros en el campo se nos deja trabajar y a la gente sólo se les deja ir a comprar comida, las necesidades primarias, en tanto que las fábricas están funcionando con las medidas de seguridad pero si se detecta un caso se paraliza todo”, relató el Francisco Jaso Murillo, agricultor (hace casi 20 años que practica siembra directa) en Aragón, cerca de Zaragoza, en el norte español.

Además de granos, Jaso Murillo produce cerdos. Allí también han extremado las medidas de seguridad pero “no podemos dejar de producir, porque los animales necesitan seguir alimentándose y continuando su ciclo”.

Donde vive es una ciudad de unos 600 habitantes. “Se han cerrado los bares y se denuncia a la gente que está por la calle deambulando”, aseguró. Aunque consideró: “Se reaccionó muy tarde, teníamos el ejemplo de lo que había pasado en China y lo que había sucedido en Italia, un país de tamaño similar al nuestro, pero no tomamos nota y cuando se decidió cerrar todo fue tarde”.

Vale recordar que la semana pasada, unos días antes del cierre de fronteras, el gobierno permitió la realización de manifestaciones de agricultores en todo el país. En Zaragoza se reunieron 1.500 tractores y un gran número de agricultores, en lo que calificaron de “tractorada histórica” bajo el lema “¿Quién te dará de comer mañana?”, en defensa de los precios, y reivindicando las explotaciones familiares.

“La gota que rebalsó el vaso fue el incremento del jornal básico que puso en jaque la rentabilidad de los agricultores, más los que se dedican a las frutas y verduras, que tienen mano de obra intensiva y no llegan a pagar los costos, están en rojo”, contó Jaso Murillo.

“Nos tratan de envenenadores, pero ahora, que hay escasez de alimentos, que todos se agolpan en los mercados para buscar comida, se dan cuenta de lo importante que somos los agricultores”, lamentó Jaso Murillo. Y disparó: “Incluso los animalistas (defensores del bienestar animal) han ido a arrasar con el pollo, con toda la comida, y las conservas que dicen que son malas”.

“En momentos como este, la gente quiere comer, como cuando tuvimos la segunda guerra faltaba alimento, ahora es distinto pero también puede ser una oportunidad para que se valore mejor a los que producimos los alimentos”, argumentó en agricultor de Zaragoza. Y concluyó: “Se tienen que dar cuenta que el dinero no alcanza para comprar todo de fuera, hay que apoyar a los agricultores, si pasaran hambre se les quitarían las tonterías de la cabeza”.

Más al norte, el profesor de la Universidad de Navarra y productor Luis Miguel Arregui, vive en un poblado de 600 habitantes, Garinoain. “En el mundo rural estamos más aislados que en las metrópolis y es más fácil poder hacer las cosas, no hay aglomeraciones”, relató.

Consultado por cómo afecta la situación a los productores, Arregui dividió en dos sectores: “Las zonas donde hay más cultivos intensivos, que requieren de mano de obra para la recolección y un mercado en fresco de más contacto son las más afectadas desde que se decretó el Estado de Alarma, pero donde me encuentro yo, es una zona más de cultivos extensivos, mecanizados, con productos no perecederos, que podemos guardar, lo que nos da mayor margen de maniobra”.

Sobre si se reaccionó tarde, Arregui reconoció “no tener los criterios técnicos para asegurarlo”, pero “la gente está sorprendida aquí porque habiendo tenido las alarmas de China e Italia, pareciera que una medida fuerte previa hubiera sido mejor”. Arregui también puso el foco en la “tractorada” de la semana pasada, con miles de productores en las calles.

Madrid está al frente en número de infectados y muertes (4.871 y 355, respectivamente), le sigue Cataluña (1.866 y 41) y País Vasco (765 y 36). Justamente desde Vich, en la Comunidad Autónoma de Cataluña (a una hora de Barcelona), el contratista de 29 años Angel Caral Millán contó que “si se hubiera reaccionado antes habría muchos menos infectados, el virus se hubiera esparcido menos”.

“Los lugares donde sí o sí tiene que ir gente a trabajar se hacen tres turnos, para que no haya muchos juntos”, contó Caral Millán. Y agregó: “A nosotros en nuestra actividad por suerte nos toca un momento del año que el trigo está espigando, con poco trabajo, es tiempo de poner a punto las máquinas en el taller, por eso decidimos al principio parar todo y luego, extremar las medidas y trabajar sólo medio turno”.

“No sabemos cómo va a seguir pero en 24 horas ha habido 800 casos nuevos y más muertes, creo que lo mejor sería pararlo todo por una semana”, reconoció el contratista.

Clarín – Juan I. Martínez Dodda