Jueves, 19 Marzo 2020 02:27

Agricultores chinos temen a la escasez de alimentos por efecto del virus

Los agricultores chinos se enfrentan a una complicada temporada de siembra debido a la escasez de mano de obra, semillas y fertilizantes como consecuencia del bloqueo nacional impuesto por el gobierno del país para controlar la propagación del coronavirus. 

Una encuesta realizada el mes pasado por la Universidad Normal de Qufu a funcionarios de aldeas de 1636 condados reveló que el 60% de los consultados se mostraban pesimistas o muy pesimistas en cuanto a la próxima temporada de siembra.  La sensación de abatimiento genera temor a que falten alimentos en la nación más poblada del mundo, después de que las medidas para evitar mayores contagios de la enfermedad -que mayormente se basan en restricciones de movimiento- afectaran la actividad agrícola. 

"La industria agrícola de China se derrumbó al no fluir libremente la mano de obra y las materias primas", dijo Ma Wenfeng, un analista la consultora CnAgri con oficinas en Beijing.

Las granjas chinas dependen fuertemente de los trabajadores migrantes y no consiguen suficientes trabajadores desde que se suspendió el transporte público como medida para frenar el brote. 

Después del año nuevo lunar, menos de un tercio de los adultos locales de 104 aldeas en 12 provincias del interior del país habían viajado fuera de su ciudad natal para trabajar, según la Universidad de Wuhan. En un escenario normal, es decir sin virus, habrían sido entre el 80% y el 90% los chinos trasladados a otros lugares como mano de obra agrícola. 

Esto le crea problemas a Wang Heqing, propietario de una granja de 94 hectáreas ubicada en la provincia sureña de Guangdong. Contó que el 80% de sus trabajadores quedaron atrapados en sus casas en la provincia occidental de Guizhou debido a las restricciones de viaje. 

En lugar de cultivar repollos y maíz, como había planeado, Wang cambió al arroz, que requiere menos mano de obra. Pero el arroz se vende por una fracción del precio de las verduras.  "La escasez de mano de obra significa un duro golpe para la producción de verduras y hortalizas en Guangdong", contó Wang, "pero debemos trabajar con lo que tenemos". 

Los agricultores también se enfrentan a la escasez de fertilizantes y semillas. El problema es especialmente pronunciado en la provincia de Hubei, el mayor productor de fertilizantes del país y el centro del brote de coronavirus. 

Las fábricas locales hacen lo posible por reabrir pese a las restricciones de viaje, que se mantuvieron a pesar de que disminuyó el número oficial de nuevos casos del virus.  Un ejecutivo de Beifeng Agricultural Production Means Group, una gran distribuidora de fertilizantes, señaló que las provincias del noreste, que son las que producen la mayor parte de los granos del país, se enfrentan a una escasez de 1,3 millones de toneladas de fertilizantes fosfatados, el equivalente al 40% del consumo anual. 

"Vamos a tener problemas para mantener la producción agrícola si la escasez no cede en los próximos 30 días", comentó el ejecutivo. 

Los analistas señalan que si se produce una fuerte caída de la producción agrícola, especialmente de granos, se podría exacerbar la inflación de los alimentos, que en febrero alcanzó el 21,9%, su nivel más alto en 12 años. Esto supondría un desafío político para el partido comunista gobernante, al que ya se lo acusa de encubrir la epidemia. 

"El pueblo chino quizás se queje cuando se duplican los precios de la carne de cerdo, pero se levantarán contra el partido si los precios del arroz se disparan", dijo un académico de Beijing.

El Cronista – Financial Times – Sun Yu