Lunes, 16 Marzo 2020 02:26

Rosario quiere ser el gran polo de desarrollo para las AgTech locales

Un grupo de instituciones articuladas por la Bolsa de Comercio de Rosario busca generar en esa ciudad un ecosistema de empresas AgTech a imagen y semejanza del que existe en Saint Louis, Estados Unidos, una ciudad con características similares a Rosario ya que está ubicada sobre el río Mississippi, en una zona clave para las exportaciones agrícolas, donde confluyen las empresas más importantes de todo el sector.

“Hay una combinación de recursos humanos y naturales muy similar. Nos falta aprender a trabajar más colaborativamente. En EE.UU. hay mucha tradición en ese sentido, las compañías son socias estratégicas de las universidades para el desarrollo de proyectos de investigación, y eso acá no está tan desarrollado”, explicó en diálogo con Clarín Rural Ana Galiano, decana de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral, que tiene en la ciudad santafesina su escuela de agronegocios.

Y para entusiasmar a los emprendedores del rubro que se dieron cita en Expoagro 2020, agregó: “El nivel de "venture capital" (capital de riesgo) está creciendo a pasos agigantados en el mundo y el AgTech está recibiendo mucho de ese crecimiento”.

Durante la muestra de San Nicolás, Galiano participó junto a otros actores de ese ecosistema incipiente en un panel dedicado a pensar cuáles son las oportunidades y desafíos que se presentan.

Uno de los participantes fue Tomás Peña, director para Latinoamérica de un fondo que busca oportunidades de inversión en empresas de tecnología para el agro: “Hay que ayudar a los emprendedores a tener asociaciones, instituciones, medios ayudándolos, que haya reglas de entendimiento y que los propios productores agropecuarios digan qué es lo que necesitan”, dijo, y detalló que su empresa tiene mapeadas más de 600 empresas AgTech en toda Latinoamérica. “Creemos que pasando el tamiz fino, habrá unas cien que son escalables y unas 50 más listas. Lo que sí se está viendo es que cada vez hay más talento acercándose al mercado. La clave para cualquier empresa AgTech es el equipo, si es bueno se va a adaptar a los cambios del mercado y a las distintas necesidades. La sensación es que hay mucho talento”, remarcó.

Y Galiano insistió: “Necesitamos tener un ecosistema consolidado para contener al emprendedor, crearle mejores condiciones, un contexto más favorable... Si una startup está rodeada de una universidad, de una Bolsa de Comercio, de un polo tecnológico y de un sector público que están pensando en él y en sus necesidades, tiene menor riesgo, y eso le debería dar mayor acceso al financiamiento”.

Según la decana de la Austral, existe una brecha entre las startups que necesitan capitales semilla, que muchas veces se financian con amigos y familiares o con concursos de aceleradoras, y las empresas que ya están en condiciones de escalar y que acceden a capitales mucho más grandes, como puede ser el caso de Bioceres, que acaba de obtener financiamiento por 42,5 millones de dólares. “En ese rango de empresas que necesitan inversiones de 3 millones de dólares -pequeñas para el mercado estadounidense pero grandes para el nuestro- hay un gap”, comentó.

Respecto a las tendencias que se observan en el sector AgTech, Peña afirma que “se va hacia modelos de apps que se integran en plataformas más grandes en las que haya inteligencia artificial, blockchain, internet de las cosas, algún tipo de tecnología de punta...”. “Pero creo que al final del día la que manda es la inteligencia artificial, sintetizar el conocimiento digital e integrarlo en plataformas que puedan generar valor”, dice, y añade que en el AgTech se enmarca toda la innovación biotecnológica para el agro. “En el fondo, es el negocio mismo del agro. El AgTech podría ser FinTech (tecnologías de financiamiento), podría ser nanotecnología, pero en el fondo es la disrupción del agro, y ahí lo más importante es ver quiénes son los agentes de cambio”.

Al respecto, Peña dice que hoy los agentes de cambio son los emprendedores, “que están muy mapeados”, y no tanto las corporaciones. Y, por supuesto, los productores, que tienen que salir a plantear cuáles son sus necesidades. “Creo que el productor podría liderar el ecosistema, tiene la capacidad y el conocimiento, tiene que aprender muy poco, es una cuestión actitudinal. Más allá de sus problemas, hay una oportunidad de captura de valor muy importante que es la de la inversión a través de las startups”, asegura.

Clarín – Lucas Villamil