Viernes, 21 Febrero 2020 02:26

El auge de las malezas: cómo se están empleando los agroquímicos

Si faltara adrenalina en el sector agropecuario, la aparición de malezas resistentes da por tierra cualquier invitación de "venite al campo a descansar". Algo está pasando en los lotes y es un marcado incremento en poblaciones de malezas resistentes a glifosato y otros grupos químicos. Queda en el recuerdo cuando pocos miligramos de glifosato por hectárea eran suficientes para liberar los cultivos de su principal competidor: las malezas.

Las bondades ambientales que nos ofrecía este principio activo están siendo reemplazadas por nuevos productos comerciales de viejos principios activos y varios de ellos con mayor vida media en el suelo. Si bien podríamos discutir este último punto, mi preocupación es cómo los estamos empleando.

Para el control de malezas, la mezcla de tanque entre principios activos tiene como finalidad complementar el efecto de control y disminuir el costo de una segunda aplicación.

En esta realidad no es difícil encontrar situaciones donde el operario de la máquina pierda tiempo destapando los picos por situaciones de incompatibilidad en la mezcla (su máxima expresión). O que luego de practicar la limpieza del equipo aparezcan síntomas de fitotoxicidad en el lote siguiente o tres tancadas adelante, cuyo daño dependerá del producto y cantidad desprendida. Si bien estos puntos pareciera que solo incumben al dueño del "mosquito", la realidad salpica al dueño del cultivo ya que son la antesala del escape de malezas.

Entendiendo el problema:

  • Herbicidas preemergentes para yuyo colorado (suspensión concentrada) que son aplicados al suelo en estado de cristal, el cual es el reservorio de principio activo que con el tiempo se irá solubilizando en moléculas permitiendo el control y residualidad. Todo fenómeno de incompatibilidad conlleva agregación resultando en pérdida de solubilidad. En química el tamaño también define la solubilidad. Una mezcla entre productos incompatibles genera un nuevo tamaño de cristal dando como resultado disminución de la solubilidad. Esto altera completamente comportamiento ambiental del principio activo estudiado por la empresa formuladora.
  • Dentro del tanque tenemos varias implicancias. Si el producto pierde solubilidad, significa que no quiere estar en el agua por lo tanto se pegará a la pared, siendo el origen de futuros desprendimientos con posibilidad de fitotoxicidad. Productos compatibles son muy fácilmente limpiados.
  • El aumento de masa por agregación provoca durante la aplicación precipitación, resultando una distribución desuniforme. Por la escala de tamaño ninguna fuerza hidráulica puede vencer y separar la energía de atracción entre los cristales, con lo cual la agitación solo tiene el objeto cambiar los bloques de lugar. Finalmente el tapado de picos o filtros es el resultado natural de la incompatibilidad.
  • Una vez sobre el rastrojo ocurrirá lo mismo que en el tanque: se pegará, siendo necesaria mayor cantidad de lluvia para desprenderse e incorporarse. Cuando esto ocurra no será en forma de cristales individuales sino en bloque cambiando dramáticamente la tasa de solubilización y dosis disponible originando escapes de malezas.

Finalmente el principio activo tendrá una mayor persistencia ambiental con posibilidad de dañar el cultivo siguiente y estar presente en dosis subletales generando selección en malezas y aparición de nuevos individuos resistentes.

La utilización de productos comerciales en mezcla de tanque alerta sobre la necesidad de evaluar su compatibilidad. La calidad de aplicación nace en la estabilidad de la mezcla y las buenas prácticas agrícolas de empleo de fitosanitarios a campo, también.

Este trabajo fue realizado por el Ing. Agr. Juan Ignacio Cacciavillani (MP 1721) y el Ing. Agr. Lucio Abatedaga (MP 4343), de Demeterlab

La Nación