Miércoles, 12 Febrero 2020 02:26

Efecto coronavirus: Logros redujo su producción a la mitad y cortó horas extras

“Sí, es grave el tema”. El presidente del frigorífico Logros, Mariano Grimaldi, respondió sin vacilaciones ante la consulta sobre si el freno de las exportaciones a China, provocado por el brote de coronavirus como uno de los factores fundamentales, está afectando la actividad en la planta faenadora ubicada en Río Segundo.

El establecimiento es el único habilitado de Córdoba para exportar cortes de carne bovina al gigante asiático, un mercado que el año pasado concentró tres de cada cuatro toneladas enviadas por Argentina, lo que significa el 24 por ciento del total producido.

Si China se considerara una provincia, sería la segunda que más carne consume, sólo por detrás de Buenos Aires y casi triplicando la demanda de Córdoba.

De hecho, el crecimiento de la industria cárnica local se debe casi exclusivamente a la “aspiradora” asiática, que compensa un mercado interno que redujo su consumo más de 10 por ciento.

Logros es un ejemplo: venía enviando a China el 70 por ciento de su volumen total de exportaciones. Por eso, no parece exagerada la calificación de “grave”.

“A fin de 2019, habíamos llegado a cargar dos o tres contenedores por día a China; ahora estamos en dos por semana”, sintetizó Grimaldi.

Sobre el total de carne que produce Logros –faena más 10 mil cabezas mensuales–, entre 50 y 60 por ciento se estaba destinando a China. Por eso, esta retracción del mercado asiático obligó a la empresa a achicar su actividad a la mitad y a tomar decisiones que afectan a sus empleados.

“Veníamos con la capacidad instalada a full y ahora tuvimos que cortar las horas extras”, reconoció Grimaldi.

Inflación y virus

El titular de Logros relató que el problema comenzó a fines del año pasado, como consecuencia de una creciente inflación de los alimentos que estaba sufriendo China, provocada por las fuertes importaciones de carnes rojas para suplir el déficit de oferta interna.

El país asiático es el mayor productor de cerdos del mundo y sufrió el impacto de la peste porcina africana.

Este boom de compras provocó un pico de precios que alcanzó los siete mil dólares la tonelada y obligó al Gobierno chino a tomar medidas restrictivas, como recortar el financiamiento a los importadores.

Así, los valores se renegociaron de manera intempestiva a entre cuatro mil y cinco mil dólares (el precio que venían pagando hasta mediados de 2019), incluso para el caso de embarques que estaban en pleno viaje marítimo y ya tenían un precio preacordado.

Además, el pasado 25 de enero se celebró el Año Nuevo chino, que es el momento de mayor consumo de carnes de ese país, y por eso otras de las medidas que tomó la administración de Xi Jinping fue liberar stocks de carne que tenía almacenados para evitar una mayor suba de precios.

Por si faltaba algo, apareció el inesperado brote de coronavirus. Con el país paralizado y millones de personas en cuarentena, el mercado de las carnes ingresó en una etapa recesiva, debido al peso que tiene China en el comercio mundial. En la práctica, el problema es que los stocks se agotarán a un ritmo mucho menor que el que se esperaba.

“No respetaron los contratos, los renegociaron bajando intempestivamente el precio entre 20 y 30 por ciento, y se abarrotaron de contenedores los puertos de China. Y encima sobrevino el coronavirus, que empeoró todo: la economía frenada, hoteles con apenas cinco por ciento de ocupación, restaurantes cerrados. Todo eso nos llevó a tener que levantar la producción destinada a China, porque no tenemos más capacidad de almacenamiento de frío”, lamentó Grimaldi.

Sobre cómo suplir esta demanda, afirmó que están haciendo “magia”, intentando destinar mercadería a otros mercados, como Chile. “El problema adicional es que esta carne no sirve para el mercado interno, porque tiene destino industrial”, añadió.

Por el momento, no hay expectativa de que las compras chinas repunten en el corto plazo.

La Voz del Interior – Favio Ré