Miércoles, 12 Febrero 2020 02:27

El INTA pone la genética algodonera en su máxima expresión

Cuando se escucha hablar de algodón, productores, técnicos y empresarios, miran al INTA. Es que ir a visitarlos, recorrer los lotes y observar el trabajo de investigación en sus laboratorios, y tener la explicación de los técnicos en lenguaje sencillo, puede cambiarnos la visión que tenemos de un organismo estatal como en este caso es el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

El equipo periodístico de NORTE RURAL fue recibido por el director de la estación experimental agropecuaria, Fabio Wyss, y junto a los técnicos Mauricio Tcach, Ivan Bonacic Kresic, Nidia Tcach, Mónica Spoljaric y María Alejandra Simonella, entre otros en los cuales se pudimos recorrer ensayos, los laboratorios y también el trabajo contra el picudo del algodonero.

“Esto es trabajar en equipo, porque hay objetivos claros que tiene el personal de la estación experimental”, dijo la titular del centro regional Chaco-Formosa, Diana Piedra, al referirse al trabajo de investigación y desarrollo de nuevas variedades genéticas de algodón.

El rol central que juega el INTA Sáenz Peña

El desarrollo de variedades mejoradas de algodón es uno de los objetivos fundamentales priorizados en todos los países algodoneros, dice a NORTE RURAL Mauricio Tcach.

El INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), a través de sus estaciones experimentales, Institutos y agencias, generaron procesos de innovación que iniciaron con la inscripción de la primera variedad a partir de cruzamientos en el país llamada SP Toba y continua en la actualidad con la obtención de eventos biotecnológicos como ARNi para control de picudo y variantes mutantes para tolerancia a herbicidas, indicó Tcach.

La Estación experimental de Presidencia Roque Sáenz Peña, tiene un rol central en los procesos mencionados, ya que es el único criadero de algodón del país, con más de 60 años, acotó Mariano González, ingeniero en producción primaria y que desde el sector privado se convirtió en uno de los colaboradores que tiene el INTA Sáenz Peña.

“Acá hay mucho futuro, coincido plenamente con lo dicho por el gobernador Capitanich que el organismo es la usina de desarrollo tecnológico para el sector productivo”, agregó.

Difundir las tres variedades

En la actualidad el desafío está enfocado en la difusión de 3 nuevas variedades Guazuncho 4 INTA BGRR, Guaraní INA BGRR y Pora 3 INTA BGRR. La difusión de generalizada de estos materiales podría incrementar la productividad en un 15%, mejorar la calidad y contribuir al control de enfermedades azul típica y bacteriosis, ya que todas son resistentes a estas enfermedades. Otro beneficio es la contribución al control del picudo, que los nuevos materiales son de ciclo corto, lo que se traduce en menor número de tratamientos contra la plaga. Evidencias de estas ventajas se pueden observar en lotes comerciales sembrados en Chaco, Santiago del Estero. 

Un punto de inflexión en el desarrollo

Los últimos eventos genéticos comunicados por el INTA en materia de transgénesis, marcan un punto de inflexión en el desarrollo de tecnología para el cultivo, con proyección nacional e internacional.

Sin embargo, explicó Tcach, para que la biotecnología se pueda difundir, es necesario disponer de germoplasma competitivo y adecuado a las demandas del sector productivo. En este contexto el INTA, lanzó un proyecto llamado Generación y Difusión de variedades de algodón. Este concentra todas las investigaciones realizadas en el cultivo y se encuentra distribuido en 7 provincias algodoneras (Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Santa Fé, San Luis, Catamarca y Córdoba).

Los objetivos del proyecto

Los objetivos de este proyecto son: 1) generar germoplasma convencional adaptado a la región, 2) introducir eventos biotecnológicos a las mejor líneas genéticas, 3) investigar las interacciones de la genética con el ambiente y el manejo y 4) generar un sistema de difusión de variedades que integre a los productores con, investigadores, extensionistas y otros representantes del sector.

240 líneas experimentales de nueva genética

En la actualidad se encuentran sembradas 240 líneas experimentales en la EEA Sáenz Peña que tienen diferentes características y niveles de adaptación variable, según el ambiente en el que se siembre.

Estas líneas aportarán las variedades para la región en los próximos 15 años, con lanzamientos periódicos, en función de la demanda.

Dice Tcach que este aporte es fundamental, y en combinación con otras acciones como la trazabilidad del producto, generaran un sector con mayor estabilidad, rentabilidad y cuidado del ambiente.       

Diana Piedra: “Es necesario el apoyo político para que el algodón vuelva a tener protagonismo”

La titular del Centro Regional Chaco-Formosa del INTA, Diana Piedra, no dudó en señalar en dialogo con NORTE RURAL  que “el cultivo del algodón requiere también del apoyo político porque necesita inversión y necesita contar con herramientas que permitan llevar a cabo los logros alcanzados en materia de investigación, y la visita del gobernador Capitanich que cerró sus dos visitas con un discurso alentador, muestra esta decisión política del apoyo estatal, por lo que redobla las expectativas para el sector algodonero primario”.

“Nosotros somos la cara visible, pero detrás nuestro están los técnicos que ponen todo su esfuerzo, su empeño, y sus horas que dedican a investigar por el compromiso que tienen y eso lo quiero destacar”, señalo.

Piedra consideró que el cultivo algodonero “debe transitar por una nueva etapa, haciendo énfasis en cuestiones primordiales en la que juegan el productor, los empresarios del sector y los organismos como el INTA que aportan su conocimiento, pero debe tener el apoyo político para poder resurgir”.

“Una gran capacidad de nuestros tecnicos”

Diana Piedra destacó que los resultados demuestran la capacidad que existe en la región para llevar adelante este tipo de desafíos y generar este tipo de tecnología como son las semillas que ya están en el mercado y también la planta resistente al picudo, su principal plaga.

“En algún momento casi no se nos creía que estábamos trabajando en la búsqueda de este algodón que permitiera el control del picudo, hubo gente de otras provincias que nos dijo que estamos mostrando espejitos de colores, pero lo logramos”, dijo.

En esa misma línea sostuvo que con las variedades que se próximamente se lanzan al mercado, con la empresa Gensus, que cuentan con la incorporación de los elementos transgénicos , más todo lo que se encuentra en lista de espera y esta tecnología, demuestran que no era como muchos creían sino que se trabaja de un trabajo serio con resultados concretos.

“Es un hecho que no se trataban de espejos de colores, sino de líneas concretas de trabajo y capacidad de nuestra gente que no solamente va a impactar en el algodón de Argentina, sino que siempre miro a otros países que han tenido que dejar de hacer algodón por culpa del picudo”.

Diario Norte (Chaco)