Jueves, 06 Febrero 2020 02:28

Estiman que la cosecha girasolera caerá casi un 20% esta campaña

Los números fríos marcan que esta campaña se sembró en Argentina casi un 16% menos de girasol con una estimación de producción (recién está arrancando la cosecha de norte a sur) de 18% menos (700.000 toneladas menos). La cosecha se estima en 3,2 millones de toneladas.

Sin embargo, más allá de estos datos, la valoración fina, la que dejará pulgares arriba o abajo al terminar la campaña, está signada por la rentabilidad del grano puesto en el puerto. Y ahí la cosa cambia según se trate del NOA o NEA (desde donde el flete se hace una carga pesada), el sudeste o el oeste bonaerense (donde el cultivo se siente a sus anchas y está teniendo buen año).

Es una campaña en la que a pesar de algunos registros bajos de precipitaciones, en general el cultivo respondió bien, aunque los que pudieron hacer oleicos se aferrarán a las primas para sacar la cabeza a flote.

“Para nosotros la campaña fue lamentablemente mala, porque sólo se sembraron acá 215.000 hectáreas de las 400.000 que se habían sembrado la campaña pasada, el clima era bueno, pero el mercado estaba para atrás a la siembra, no teníamos visibilidad para encararla y por eso tremenda merma”, explicó a Clarín Rural el productor y asesor chaqueño, Mariano González.

En la zona, ya arrancó la cosecha y los rindes no son malos. Se cree que van a terminar en torno a los 21 quintales por hectárea (qq/ha) promedio. Pero el número, la rentabilidad, sólo la puede defender aquel que sembró híbridos alto oleicos (AO).

“Con el girasol a 230 dólares por tonelada necesitás 14-15 qq/ha para cubrir costos, mientras que la media en la zona es de 18 qq/ha, el número era muy justo, aunque los que consiguieron híbridos oleicos están cobrando primas de 40 y hasta 80 dólares, lo que acomoda mejor la rentabilidad”, contó González. Claro, el tema es que no todos pudieron conseguir materiales AO.

Los productores chaqueños logran un ingreso en diciembre-enero con el girasol. Es un cultivo importante. González lo lamenta porque “es el segundo cultivo en importancia para el Chaco, después de la soja, pero esta campaña cayó al tercer lugar a manos del maíz” y “si esto sigue así, cada vez se va a sembrar menos, lo va a pasar hasta el algodón”. Además, advirtió que el girasol chaqueño “es primicia y va al mercado interno, es lo que consumen los argentinos, habría que cuidarlo un poco más, estamos decepcionados”.

Así se jugaron las fichas en las principales regiones girasoleras. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBS) la superficie cayó fuerte en una zona importante para el cultivo como es el NEA, de 440.000 hectáreas la campaña pasada a 305.000 en esta (30% menos); un 5% menos en el sudeste (de 400.000 a 379.000 ha); 13% menos en sudoeste de Buenos Aires y sur pampeano (de 380.000 ha a 331.000); y un 18% de reducción en el centro norte de Santa Fe.

Sudeste

En el sudeste bonaerense la cosecha arranca a principios de marzo. En diálogo con Clarín Rural, el gerente de Producción del Establecimiento “El Bonete”, de la empresa Bellamar Estancias, Tomás Pérez Marino, contó que “el girasol ya atravesó el período crítico y ahora hay que esperar, pero todo marcha muy bien”.

Este año, en el sudeste, Bellamar sembró un 25% más de girasol que la campaña pasada (en los campos de la empresa pasó de ocupar 10% a 20% de la superficie agrícola). “Para nosotros es importante en las rotaciones, es buen antecesor para la fina porque se cosecha antes, nos da una seguridad que no tenemos con la soja porque el periodo crítico cae en diciembre-enero cuando generalmente hay lluvias, a diferencia de la soja que se sitúa en febrero-marzo, cuando usualmente falta agua”, explicó.

Además, el girasol ha demostrado que con pocas lluvias se defiende mejor. “Este año ha tenido precipitaciones escasas pero puntuales y bien distribuidas”, relató Pérez Marino. Según las imágenes satelitales, que están usando para estimar rendimientos hace ya unos años, en los campos costeros estiman rindes por sobre 3000 kilos por hectárea, y en los serranos rondando los 2500 kg/ha.

Consultado por los problemas de palomas, que se comían los granos o los picaban y quedaban en el piso, el ingeniero de Bellamar relató que se ha reducido la problemática. “Hay ataques focalizados en los campos cerca de montes, pero además, como hay más girasol en toda la zona, los ataques están más distribuidos”.

Centro y oeste de Buenos Aires

El asesor privado Carlos Fangmann, está llevando adelante girasoles en dos zonas de la provincia de Buenos Aires. “En Daireaux fue muy seco todo, pudimos sembrar 15-20 días más tarde por falta de humedad y llovió a cuenta gotas y tardíamente, pero los cultivos están limpios y sanos, obviamente con las lomas arenosas más afectadas”, resumió Fangmann.

En esa zona, estimó un 70% de girasoles oleicos y 30% comunes. Allí, se estiman rindes de normales a mermas de 10%. Rondando los 22 qq/ha. La otra zona en la que se mueve Fangmann con girasoles es el centro de Buenos Aires (Saladillo, Las Flores, General Alvear). Esa zona recibió previo a la siembra una lluvia grande de 150 a 200 milímetros que les permitió llevar mejor la escasez hídrica que sobrevino. “Pudimos sembrar en fecha, y ahí se puede aspirar a 28-30 qq/ha, un poco arriba de la media”, resumió. Pensando que se presupuesta con 18 qq/ha, la cuenta no dará nada mal.

El girasol ocupa 15-20% de las rotaciones en los planteos que comanda Fangmann. “Funciona muy bien, el 60% va a ambientes inferiores y ahí le gana tranquilo a la soja, y el 40% va a mejores ambientes y si vas con alto oleico también es un negocio interesante”, explicó Fangmann.

Como antecesor de los cultivos de fina el girasol permite que se den mejor las variedades de ciclos largos y con 15 kilos de nitrógeno más que los lotes que vienen de soja, (que está un mes y medio más consumiendo nutrientes).

Girasol mundial

Según un informe reciente publicado por la Asociación Argentina del Girasol (Asagir), la producción mundial de girasol subirá 6,9% (de 50,55 a 54,04 millones de toneladas). A su vez, el crushing aumentará 6,3%, las exportaciones caerán 5,6% y los stocks crecerán un 10,8%.

Para Ucrania, se proyecta una suba de 500.000 toneladas en la producción de girasol (3,3%). Pasaría de 15 a 15,5 millones de toneladas (Mt). Para Rusia se estima una suba del 20,4%. La estimación de cosecha de noviembre de 13 Mt se modificó hasta alcanzar 14,5 Mt en diciembre y las 15,3 Mt en enero. En tanto que la oferta de la Unión Europea aumentaría 2,5% para llegar a 9,75 Mt.

Así las cosas, la producción consolidada de girasol de nuestros tres competidores del hemisferio norte, pasará de 37,22 a 40,55 millones de toneladas, o sea, 3,33 millones de toneladas adicionales (un 8,9% de suba).

Por su parte, la producción de aceite de girasol aumentará un 6%, el consumo crecerá 5% y subirán 2,6% las exportaciones. Las existencias finales se incrementarán en un 12,1%.

En el informe, se postulan 3,20 Mt para la producción argentina (eran 3,3 Mt en el informe anterior), con una caída del 16,3% con respecto a la campaña precedente.

Clarín – Juan I. Martínez Dodda