Lunes, 03 Febrero 2020 02:27

Manejo de malezas en el centro de Córdoba: al que madruga le va mejor

Siempre va a ser más barato prevenir que curar”, resume César Suppo, ingeniero agrónomo y productor en Despeñaderos (50 kilómetros al sur de la ciudad de Córdoba). Esa es su visión sobre cómo hay que plantear las estrategias para controlar las malezas.

Junto al asesor Ernesto Carreño, de Alejandro Monetti SRL, viene trabajando en la incorporación de nuevas soluciones que, además de ser efectivas, permitan un manejo más sostenible.

La apuesta para esta campaña fue un cambio en el control químico: decidieron utilizar un herbicida preemergente (Tripzin, de la firma UPL), con acción sistémica y residual para el control de especies de hoja ancha y gramíneas.

La ventaja que tiene, según los técnicos, es su formulación en base a Pendimetalin (perteneciente al grupo de las dinitroanilinas) y Metribuzin (del grupo de las triazinas), que permite reemplazar aplicaciones de PPO sin pérdidas de efectividad.

Según Carreño, Eleusine índica es la maleza que más está creciendo dentro del paquete de gramíneas. “Si no actuamos con preemergentes o la controlamos a tiempo, se vuelve un problema inmanejable”, advirtió

La experiencia fue realizada sobre una soja grupo V, sembrada el 29 de noviembre. El planteo, realizado en el sector más bajo del lote, fue un barbecho corto con un herbicida a base de Imazapir e Imazapic y una aplicación de Tripzin el 26 de noviembre, tres días antes de la siembra.

Carreño afirma que eligieron esta estrategia “por el espectro de control y la residualidad del producto” y porque constituye una buena alternativa al uso reiterado de los PPO que han dominado la escena en el cultivo de soja, luego de la aparición del yuyo colorado resistente a glifosato.

“Es clave rotar herbicidas y modos de acción para evitar esa presión de selección, respetando la residualidad de cada producto”, recuerda el asesor.

Resultados

El saldo fue satisfactorio. El lote elegido tuvo como antecesor un maíz que superó los nueve mil kilos de rendimiento por hectárea. A 50 días de realizado el tratamiento, la parcela se presenta aún limpia y apenas con algunos nacimientos de maíces “guachos”, que se tratarán con graminicidas antes del cierre de surco.

“Hasta el momento hemos tenido un control muy efectivo para una zona con una presión de malezas muy alta”, confiesa.

Para Carreño, la estrategia clave para el control es conocer el lote y planificar. “Hay que manejar la situación de modo proactivo. Los productores tienen que llevar un registro con las malezas que cosecharon el año pasado junto al cultivo, porque van a seguir estando”, recomienda.

Y concluye: “¿Cómo un productor puede planificar si no aprende de su experiencia? ¿Cómo va a saber qué producto anduvo bien o cuál tuvo un mal desempeño si no tiene un registro de cinco años de evolución de las malezas?”.

La Voz del Interior