Lunes, 13 Enero 2020 02:27

En un año de lluvias reducidas, la soja necesita de un escudo banda verde

Los climatólogos anuncian que, si bien el año se presentó con pronóstico neutro, las lluvias se presentaron de forma medida en zonas como el centro del país. Incluso en otras regiones, como el sudoeste de Buenos Aires y La Pampa o sur y centro de Córdoba está lloviendo de manera muy escasa, lo que dificultó la implantación de los cultivos de segunda.

“En años con situaciones heterogéneas a nivel de humedad de suelos, a medida que aumenta la temperatura se generan más posibilidades de que se incrementen las poblaciones de las plagas y causen daños severos al cultivo, al encontrarlos transitando situaciones de estrés por altas temperaturas o falta de agua”, alertó Francisco Francioni, gerente de Productos Insecticidas de la empresa FMC.

En este tipo de situaciones, FMC con su completo portafolio de tecnología, recomienda a los productores estar muy atentos al monitoreo de sus lotes, en especial en las zonas de alto impacto de chinches y orugas, como Santa Fe, Entre Ríos y sudoeste de Córdoba; y en los casos necesarios recurrir al uso del programa Cropshield.

“El productor invierte en tecnología para ganar un retorno mayor de esa inversión. En FMC tenemos medido un promedio de 200 kilos extra de soja promedio por hectárea, comparando un tratamiento de Cropshield contra un testigo absoluto a lo largo de muchas campañas, en distintas zonas y localidades. Hubo zonas de hasta 500 kilos extra por hectárea, pero lo importante es que en el 85 por ciento de los ensayos tuvimos respuesta positiva. Es donde el productor claramente gana y en años como este, en los que se suma la incertidumbre económica, la inversión se torna más atractiva para maximizar los kilos por hectárea”, detalla Francioni.

Desde la empresa aseguran que Cropshield es la “protección perfecta” para la soja, ya que es un escudo banda verde, que se destaca por la persistencia y selectividad de la fauna benéfica.

Involucra el uso de dos productos como Coragen y Dinno, que controlan orugas desfoliadoras y chinches.

“Una de las principales bases para el uso de Cropshield es que debe aplicarse en los estadíos reproductivos tempranos”, explica el gerente de FMC. Respecto a las indicaciones de uso, vale considerar que se aplican ambos productos juntos en el mismo estadio reproductivo, cuando se detecta la existencia de orugas o chinches en el lote. A modo de consideración, si el complejo de orugas y chinches no se trata a tiempo y no se controla en forma correcta, se puede registrar un impacto fuerte en el rinde final que puede variar por zonas de entre 3 a 10 quintales por hectárea.

FMC es una compañía internacional dedicada al desarrollo tecnológico y a la innovación en protección de cultivos, con presencia en más de 40 países. Se posiciona a nivel mundial como la quinta compañía de defensivos agrícolas y primera química dedicada exclusivamente a la protección de cultivos.

La Voz del Interior