Viernes, 10 Enero 2020 02:26

Santa Fe: Alumnos crean el primer vivero forestal de especies autóctonas de la Argentina

En el Paraje San Juan, a 15 kilómetros de Villa Guillermina, se instaló el primer vivero forestal de especies nativas. Y en diciembre del 2019 se sembraron los primeros 700 algarrobos, ejemplares característicos de la flora santafesina.

Se trata de una acción encarada por la Fundación de la Bolsa de Comercio de Rosario a través de su Proyecto Feraz, un programa que busca generar proyectos con un fuerte anclaje en la realidad territorial. Tiene como objetivo fomentar el emprendedurismo en escuelas agrotécnicas y sus comunidades rurales, y el fortalecimiento de las actividades económicas-productivas del paraje, basado en un plan de trabajo participativo.

La idea de un vivero forestal surgió a través del programa “Agromakers”, en el que un equipo de jóvenes provenientes del núcleo rural del paraje diseñó la solución a partir del problema que ellos mismos observaron por la deforestación.

De esta manera los alumnos de la Escuela N° 6248 Miguel de Güemes presentaron su propuesta: generar un vivero para la plantación de árboles nativos, venderlos luego a productores y municipios de la zona; y colaborar no solo con el desarrollo económico sino también con el problema del desmonte.

En primera instancia el proyecto parecía inviable. “¿Cómo cultivar en una comunidad que no posee agua segura?”, fue la pregunta que se hizo una docente de la escuela. Tras la demanda de la mujer, se construyeron seis aljibes que permitieron seguir adelante con la iniciativa de los jóvenes.

La Forestal

La comuna de Villa Guillermina, en el departamento santafesino de General Obligado, atesora una historia ligada directamente con la explotación forestal.

Emplazada en un entorno de extensos montes de quebrachos, fue uno de los sitios elegidos por la compañía inglesa “La Forestal” para instalar sus bases productivas, a mediados del siglo XIX.

La firma británica explotó los quebrachales de la zona para producir tanino y logró ser la primera productora a nivel mundial. También construyó durmientes con los que se extendió el ferrocarril en la región, lo que permitió que crezcan los pueblos y puertos.

Sin embargo, luego de que la empresa cerrara sus puertas a mediados de siglo XX, decenas de pueblos del norte de Santa Fe y Chaco cayeron al olvido y miles de hectáreas de monte quedaron arrasadas

Infocampo – Adriana Sánchez