Jueves, 02 Enero 2020 02:25

Más del 90% de los lotes argentinos se manejan con siembra directa

Desde la campaña 2012/13 más del 90% de la superficie cultivada en la Argentina se maneja con el paradigma de la siembra directa, que es clave para mejorar la fertilidad del suelo y utilizar con más eficiencia cada gota de agua.

El dato surge de un informe que realizó Aapresid a partir de un relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. En la campaña 2018/19, unas 33 millones de hectáreas se implantaron con siembra directa en el país.

“El sistema de siembra directa tiene un gran potencial en el secuestro de carbono, en la mejora de la calidad del suelo y en el logro de una productividad sostenida de los cultivos”, destacan desde Aapresid.

Pero la adopción masiva de esta tecnología no se traduce necesariamente en mejoras en el balance de carbono, fertilidad y otros indicadores de salud del suelo. Incluso, en ciertas regiones, se observa el avance de procesos de degradación del suelo, advierte la entidad.

“Las rotaciones, la siembra de gramíneas y de cultivos de cobertura o de servicios (CS) son prácticas clave dentro de un verdadero sistema de siembra directa”, explican los técnicos de Aapresid.

En el caso de los cultivos de cobertura, además de “cubrir el suelo”, permiten la mejora en el manejo del agua, el control de la erosión y de la densidad de malezas, favorecen la biodiversidad, la disminución de la carga de insumos sintéticos, entre otros.

La conclusión es que queda mucho por mejorar. La adopción promedio nacional de siembra directa se mantiene por encima del 90% pero estos valores bajan significativamente en ciertas zonas agroecológicas.

Además, los resultados revelan que en algunas regiones esta tecnología se implementa de forma aislada, basándose en la simple ‘ausencia de labranza’. Por ejemplo, en el norte de Buenos Aires mientras el porcentaje bajo siembra directa supera el 90%, la presencia de gramíneas en la rotación es de tan sólo el 35% y el porcentaje de productores que siembran cultivos de cobertura sólo llega al 8%.

Este es un problema de peso de cara a la sustentabilidad del sistema y que habrá que seguir de cerca en un escenario de reducción de la rentabilidad a partir del aumento de las retenciones.

Clarín