Lunes, 30 Diciembre 2019 02:27

Agroindustria: Advierten que la capacidad ociosa en las fábricas de maquinaria agrícola llega al 40%

“Nos cambió el gobierno. Hay que volver a sacar las credenciales y presentarse a las nuevas autoridades de cada lugar. Hay que tratar de no perder el diálogo, más allá de estar o no de acuerdo y dejar sentada las posiciones de cada uno. Debemos tener en cuenta que hay que gestionar y negociar lo que funcionalmente sea conveniente para la actividad de la maquinaria agrícola. Aún no hemos tenido relaciones con las nuevas autoridades, que están atendiendo cosas más urgentes. No obstante creo que hay cosas que la mayoría de los funcionarios políticos desconocen”.

Esto dice, en el estribo entre el año que se va y el que llega, Néstor Cestari, presidente de la Cámara Argentina Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), entidad que reúne a 170 empresas, 80% de ellas familiares y de capital nacional, distribuidas principalmente en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, que el pasado 14 de diciembre cumplió 35 años.

En realidad entre terminales y fabricantes de agropartes existen en el rubro 1.202 empresas nacionales y extranjeras, que en su conjunto emplean a unas 27.000 personas, según un estudio que la propia Cafma encargó, en la anterior gestión de la entidad, al Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), a las que podrían sumarse algunas empresas más que no llegaron a ser relevadas.

Para Cestari, “la maquinaria agrícola no es ni peor ni mejor que otras industrias”, pero tiene algunas características que la diferencian: está en ciudades chicas, medianas y grandes de las provincias, donde juegan un rol importante, no solo por su trabajo en sí, sino por el movimiento económico que dan a sus comunidades.

“Eso hace que uno tenga un compromiso social mucho más grande, porque nuestra gente no es un número. Eso los políticos muchas veces no lo entienden. Tenemos un compromiso con ellos y lo hemos demostrado en los últimos años: es la industria que menos personal ha suspendido, porque tiene compromiso muy directo con su gente”, insistió Cestari. En 2018, la actividad tuvo 40% menos de ventas respecto de 2017 y solo registró 1% de caída del empleo.

Actualmente, el sector acusa, en promedio, una capacidad instalada ociosa de 35 a 40%, pero con diferencias que se dieron según los rubros, tras el boom de ventas de 2017 y las retenciones impuestas por la administración Macri en 2018. Las sembradoras tienen mayor nivel de ocupación mientras que otros sectores como las cosechadoras (solo una empresa nacional) y todo el sector de post cosecha (fabricantes de silos medianos que requieren obras civiles e inversiones fijas y de equipos secadores de granos) supera el promedio en la caída de la actividad. Lo cierto es que prácticamente ninguna empresa está trabajando horas extra o con doble turno.

La caída de ventas en 2018 respecto de 2017 fue de 30 a 40%, y en 2019 se habría recuperado un 15%, hasta las Paso. “Con respecto a 2017, las ventas están 30 a 35% abajo", precisó Cestari. Esto también se da porque cada maquinaria se vende de distintas estaciones del ciclo productivo. Dependiendo de en qué momento se da la baja, puede haber buena venta de sembradoras, pero si luego aparece una sequía los rubros que le siguen en el ciclo de producción, como pulverización o cosecha, se caen.

"En tolvas vendimos 70% más que en 2018 (por la cosecha récord), pero 35% menos que años atrás. De ahí la capacidad ociosa que tenemos y los picos tan drásticos que tenemos en la evolución de las ventas”, explicó. Igualmente en Cafma recuerdan que el pico de producción fue entre 2011/2012. Básicamente por mejores precios de los granos y atraso cambiario en el país.

“Necesitamos tener ese 30 a 35% que nos está faltando porque en todo este tiempo, las empresas han invertido y se han actualizado para competir con sus productos, porque si no lo hacen es difícil competir con la maquinaria importada y también para salir a exportar. Con lo que se ha invertido, podríamos estar fabricando 40 a 50% más que lo que producimos”, aseguró.

Créditos y una definición clave

-¿Qué medidas necesitarían los fabricantes de maquinaria del nuevo gobierno?

- Hace un año y medio que no tenemos créditos para la venta. Los que hay son imposibles y no son para la producción. Necesitamos créditos para la compra, para la inversión y de capital disponible, para poder descontar valores. Y por otro lado, determinar bien y de una vez por todas -algo que no es responsabilidad de ningún gobierno en particular- cuál es el contenido de componentes nacionales que debe tener una maquinaria agrícola argentina para ser considerada de fabricación nacional, contestó Cestari.

Para Cafma debería ser de un 60% (40% de agropartes importadas) porque con lo poco de crédito oficial que pudiera haber ($ 100 millones, por ejemplo), por el porte y valores de grandes equipos como cosechadoras y tractores, se consideran estas máquinas como de fabricación local, cuando en realidad solo se ensamblan en el país y se le colocan muy pocas piezas, y de aplicarse esos créditos de bancos oficiales a la compra de esos equipos, buena parte del ahorro nacional público financiaría maquinaria importada.

“La cámara no está en contra de la importación porque es cortar libertades. Pero en un crédito, el porte de una cosechadora o tractor se lleva el 80% del monto disponible y ese cupo queda sin capital para financiar la maquinaria genuinamente fabricada en el país”, dice Cestari.

“Es injusto porque esas máquinas (algunas cosechadoras y tractores) no son fabricadas en el país y no generan la mano de obra que otras empresas nacionales. En una ensambladora de tractores o cosechadoras, que dicen ser máquinas nacionales, el contenido de mano de obra local es muy inferior a la de una fábrica pequeña de las nuestras”, advirtió Cestari.

Así como pasa en Brasil y otros países, Argentina debería tener una línea de créditos blandos exclusivamente dirigida a equipos de fabricación nacional, porque además esos fondos, como lo que podrían y dan en algunas oportunidades los bancos oficiales, son impuestos que pagan todos los argentinos.

Volviendo a la situación crediticia, Cestari recuerda que en 2018, durante Expoagro la tasa era de 14%, en Agroactiva pasó a 28%, en La Rural de Palermo a 38 a 40% y luego no hubo más financiación. “Sin embargo la gente invirtió porque tuvimos una cosecha récord. Hemos vendido entre 40 y 70% más que en 2018 y seguimos sin alcanzar los objetivos, porque dependemos del estado anímico de nuestros clientes, que son el productor agropecuario y el contratista rural que en un 80% hace las labores como prestador de servicio.

Necesidad de diálogo

Sobre el actual momento que vive el agro, con el aumento de retenciones votado por el Congreso en el marco de la Ley de Emergencia, Cestari reitera su deseo de que “haya buen diálogo. Ojalá que no vivamos lo de 2008. Esperemos no repetir algo que no le hizo bien a nadie".

Desde Cafma dicen que "si se dieran créditos a 20 o 25% y las retenciones no afectaran tanto, quizás se reactive la compra de maquinaria, porque el productor no tiene otra que seguir produciendo. Y que si el gobierno le brinda herramientas para facilitarle la ecuación del negocio -algo que por estas horas no se ve- quizás los derechos de exportación no tengan una repercusión negativa y no se pare la actividad del año".

“Estamos de acuerdo en que el campo reciba alguna exención impositiva, que se le descuente algo de pago a las ganancias, que tenga créditos para la compra de insumos (gasoil, semillas, fertilizantes) para no perder productividad. Algún productor enojado cree que pedimos crédito para que nos compren maquinaria agrícola, pero en realidad lo pedimos para que él se ponga en marcha. A nosotros nos sirve que el campo funcione porque así podemos venderle a productores y contratistas”, indicó el presidente de Cafma.

Respecto de la exportación, Cestari dijo que 20% de las fábricas exportan y algunas hasta 70% de su producción, como las que fabrican instalaciones de post cosecha, y otras venden al mundo 20 o 30% de lo que producen.

“Pero para exportar hay que hacer una inversión muy grande. Y tampoco sucede que se para el mercado interno y uno puede exportar esos saldos inmediatamente. Hay mercados abastecidos y colocar una máquina en el exterior insume mucho tiempo y dinero. Cuando una empresa está mal, no puede salir a exportar porque se necesita mucha inversión. Lograr eso, pelear contra los tipos de cambio, la distancia y ahora con el recargo del 30% por el dólar turista, al hacer viajes por gestiones de comercio exterior se incrementarán los gastos. Que nos pidan todos los comprobantes y nos controlen pero que no nos tomen como turistas porque estamos trabajando para exportar maquinaria agrícola argentina”, advierte Cestari.

Repasando otros temas del año, desde Cafma destacaron el funcionamiento de la Mesa de la Maquinaria Agrícola, conformada en 2017, al que consideran un espacio adecuado aunque no ha resuelto todos los temas planteados. Una cosa es que las medidas se tomen en un espacio de consenso y distinto que se tomen unilateralmente.

“Debe seguir funcionando porque acerca mucho. Allí surgieron el tema de devolución del IVA técnico, del contenido nacional, el financiamiento y el transporte de maquinaria, que es un problema grave para los contratistas por las diferencias que existen entre la legislación vial nacional y las provinciales, y que vienen conversando con distintos gobiernos desde por lo menos 10 años", recordó Cestari.

El presidente de Cafma planteó que debería organizarse un plan de trabajo a tres años, para uniformar las medidas sobre permisos para circular con máquinas en las distintas provincias. "Al contratista se lo trata muy mal cuando transita las rutas, como si estuviera en falta hasta que demuestre lo contrario. Y no hay una norma clara. Es otro tema pendiente”, señaló.

Estrategia país

Jorge Médica, vocal de la Cafma, sostuvo que el sector que genera el mayor número de exportaciones a nivel nacional en algún momento tiene que empezar a tener una política de Estado agroindustrial, que debe involucrar a todos los que están en la cadena.

Para Médica, no debería pasar que el campo haga un paro comercial, los transportistas el suyo y así sucesivamente. "Deberíamos estar todos sentados a una misma mesa delineando distintas políticas que vayan coordinando las distintas actividades que favorezcan el crecimiento del sector. Esta política debería plantearse a 20 años y donde participan los que producen y procesan la soja, los que fabricamos maquinaria agrícola, fertilizantes, semillas y tantos otros insumos de la cadena”, opinó.

“Deberíamos estar todos juntos porque no nos sirve solo defender a la maquinaria agrícola, o solo defender que no haya retenciones -insistió-. Si no tenemos una mirada diferente, el sector (agropecuario) nunca va crecer porque si particularmente cada uno quiere resolver sus problemas individualmente no lo logrará y toda la cadena tendrá pocas posibilidades de crecer”.

Para Médica se trata de ser como Brasil, cuyas mayores exportaciones son las agroindustriales y es líder en varios rubros en el mundo. “No es que Argentina vaya a superar a Brasil, pero si vemos que en cuatro años, con muy poca ayuda, se multiplicaron por cuatro las exportaciones de carne, está claro que hay una capacidad no solamente de conocimiento y una voluntad de hacer cosas y generar negocios. Nosotros tenemos esa capacidad”, recalcó.

Y agregó: Brasil decidió ser un país agroexportador, cosa que mantuvieron todos los gobiernos, aún con Lula, de pensamiento político contrario a administraciones anteriores. Se trata de tener una estrategia país, más que una política de Estado. Culturalmente, lo que faltaría es esa unión que no continuó luego del conflicto de 2008. Sigue sin haber una cadena integrada. Necesitamos una mínima política de Estado de por lo menos 20 años, que nadie la pueda cambiar y que todos sepamos que no se modificará, con el objetivo de agregar valor, crear riqueza, generar más fuentes de trabajo y que todos los ciudadanos tengan más oportunidades”, concluyó.

Clarín – Gastón Guido