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PANORAMA AGRICOLA FINANCIERO
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15
JUL 2018
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Panorama Agrícola Semanal

Luego de las muy parciales subas del segmento anterior, retornaron las bajas a la Bolsa de Chicago, donde la soja perdió más del 6,5%; el maíz, hasta el 6,1%, y el trigo, entre el 4 y el 6%. Los fundamentos bajistas más relevantes fueron la guerra comercial entre los Estados Unidos y China; las buenas condiciones que, en general, presentan los cultivos estadounidenses; el informe semanal del USDA sobre las exportaciones, y el reporte mensual del organismo, sobre todo la soja, para la cual relevó en alza la cosechas y las existencias. En el mercado doméstico, la apreciación del peso y la tendencia bajista externa debilitaron las cotizaciones.

Panorama Agrícola Semanal

Luego de las muy parciales subas del segmento anterior, retornaron las bajas a la Bolsa de Chicago, donde la soja perdió más del 6,5%; el maíz, hasta el 6,1%, y el trigo, entre el 4 y el 6%. Los fundamentos bajistas más relevantes fueron la guerra comercial entre los Estados Unidos y China; las buenas condiciones que, en general, presentan los cultivos estadounidenses; el informe semanal del USDA sobre las exportaciones, y el reporte mensual del organismo, sobre todo la soja, para la cual relevó en alza la cosechas y las existencias. En el mercado doméstico, la apreciación del peso y la tendencia bajista externa debilitaron las cotizaciones.

Indicadores exógenos que impactan sobre los precios

 

Viernes 13

Viernes 6

Diferencia en %

Petróleo

71,01

73,80

-3,78

Dólar/Euro

1,1678

1,1745

-0,57

Real/Dólar

3,8508

3,8687

-0,46

Peso/Dólar

27,11

27,80

-2,48

* Tipo de cambio Comprador (cotización divisa) del Banco Nación.

SOJA

Las bajas externas y la apreciación del peso frente al dólar provocaron la caída de los precios de la soja en el mercado doméstico. La transición de las ofertas fue de 8000 a 7600 pesos por tonelada para el Gran Rosario; de 7100 a 6950 pesos para Necochea, y de 275 a 268 dólares para Bahía Blanca.

Para el viernes el FAS teórico de la soja fue calculado por el Ministerio de Agroindustria de la Nación (Minagro) en $ 7789, mientras que para el lunes fue fijado en $ 7704. En el cierre del segmento comercial la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) relevó el FAS teórico de la soja para la industria aceitera exportadora en 7593 pesos por tonelada.

La propuesta de los compradores por la soja de la próxima cosecha, para las entregas en mayo, retrocedió de 275 a 268 dólares por tonelada. La tónica bajista se replicó en el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba), donde las posiciones julio y noviembre retrocedieron de 291 a 285,50 y de 300,90 a 297 dólares por tonelada. El contrato mayo descendió de 281 a 274 dólares por tonelada.

En su informe sobre carga de buques programada, la BCR indicó que entre el 11 de julio y el 6 de agosto deben salir desde las terminales del Gran Rosario 40.000 toneladas de poroto de soja, 1.433.192 toneladas de harina y 110.901 toneladas de aceite; desde Bahía Blanca, 10.00 toneladas de harina, y desde Necochea, 39.700 toneladas de poroto.

En su informe mensual, el jueves el USDA mantuvo la producción argentina de soja 2017/2018 en 37 millones de toneladas. Las importaciones fueron elevadas de 3,35 a 3,75 millones y las exportaciones fueron reducidas, de 3,50 a 3,10 millones. En cuanto al ciclo 2018/2019, el organismo elevó el volumen de la cosecha de 56 a 57 millones de toneladas, mantuvo en 8 millones las exportaciones y elevó de 1,85 a 2,25 millones las importaciones.

 

Las ligeras subas de la semana pasada finalmente resultaron una mínima pausa de la tónica bajista, que hasta allí acumulaba cinco segmentos comerciales consecutivos. En efecto, las pérdidas volvieron y con más fuerza a la Bolsa de Chicago, donde los contratos agosto y septiembre perdieron un 6,70 y un 6,65%, al pasar de 322,43 a 300,84 y de 324,54 a 302,95 dólares por tonelada. Así, el nivel de precios sigue en el punto más bajo desde diciembre de 2008. Cabe agregar que el viernes la posición agosto transitó parte de la rueda por debajo de los 300 dólares.

La guerra comercial con China; el buen estado y el adelanto que evidencia la evolución de los cultivos en el Medio Oeste; los respectivos informe mensuales del USDA y del Ministerio de Agricultura de China, y la previsión de siembra 2018/2019 récord en Brasil configuraron la extensa lista de fundamentos bajistas que presionaron sobre la soja estadounidense, que apunta a convertirse en una “ganga” para los compradores internacionales, a excepción de China, que el 6 del actual le impuso un arancel del 25 por ciento, en una medida con doble impacto puertas adentro de la Administración Trump: Económico & Político.

En cuanto a la guerra comercial, durante la semana hablaron funcionarios de Cofco y de Sinograi y ambos fueron claros al señalar que China ya trabaja en la sustitución de importaciones estadounidenses, con la mirada puesta sobre Sudamérica, pero también sobre productos alternativos al poroto de soja, como la harina, la colza, el girasol o la harina de pescado. También destacaron el interés por comenzar a trabajar con los países de la zona del Mar Negro y con naciones del Sudeste asiático. Es muy posible que la intempestiva cruzada arancelaria del presidente de los Estados Unidos les haya dado a las autoridades chinas la posibilidad (por necesidad) de acelerar las gestiones tendientes a reducir su dependencia de los productos estadounidenses, algo que podría implicar un dolor de cabeza para las posteriores administraciones de la Casa Blanca, dado que podría resultarles complejo en un futuro volver a reposicionarse en el mercado chino.

Acerca de los cultivos, el lunes el USDA ponderó el 71% de soja en estado bueno/excelente, sin cambios respecto de la semana pasada y por encima del 62% vigente a igual fecha de 2017. El dato oficial quedó por encima del 70% previsto por los operadores. El organismo marcó que el 47% de las plantas atravesó la etapa de la floración, contra el 27% de la semana pasada; el 32% de igual momento del año pasado, y el 27% promedio. Además, formó vainas el 11% de las plantas, frente al 6% vigente un año atrás y al 4% promedio.

El informe mensual del USDA fue claramente bajista para los precios de la soja. No bastó la reducción de las existencias finales del ciclo 2017/2018, de 13,75 a 12,66 millones de toneladas. Apenas fue un placebo, ineficaz para un mercado que ya es consciente de la gravedad del momento. En los números de la campaña 2018/2019, el organismo elevó el volumen de la cosecha estadounidense, de 116,48 a 117,30 millones de toneladas, producto del incremento del área, pero no de una corrección del rinde de tendencia, que fue sostenido en 32,62 quintales por hectárea, contra los 32,68 quintales previstos por los operadores. En el resto de las variables comerciales, el USDA elevó de 54,43 a 55,66 millones la molienda y de 58,11 a 59,33 millones el uso total.

Y, finalmente, el organismo debió sincerar su expectativa sobre el volumen de las exportaciones estadounidenses. En efecto, redujo un 10,9% su cálculo sobre el saldo exportable, de 62,32 a 55,52 millones de toneladas. Vale recordar lo sostenido desde este espacio en el PAS del 12 de mayo pasado, tras la publicación de las primeras estimaciones oficiales sobre la campaña 2018/2019 y, en particular, sobre el volumen del saldo exportable: 

“Este último dato habría que tomarlo con muchas pinzas, dado que resulta poco creíble el incremento intercampaña del 10,9% de las exportaciones estadounidenses, sobre todo en medio de una disputa comercial con China para la que no hay soluciones a la vista”.

Con todas las variables anteriores, pero fundamentalmente con el ajuste sobre las exportaciones, el stock final estadounidense fue elevado por el USDA un 50,48%, de 10,48 a 15,77 millones de toneladas, lejos de los 12,82 millones calculados por los operadores. Así, buena parte del contenido del informe mensual sobre la soja fue una aceptación de las primeras consecuencias de la guerra comercial con China.

Lo fue también la reducción de 103 a 97 millones de toneladas del volumen de las importaciones chinas de soja. Y un dato que pudo haber pasado desapercibido pero que cobra relevancia en el actual contexto es el incremento previsto de las existencias iniciales en China, de 20,64 a 23,44 millones de toneladas, con un stock final sostenido en 19,19 millones de toneladas.

También el jueves, el Ministerio de Agricultura de China expuso las consecuencias de la guerra comercial y del encarecimiento del poroto de soja en este nuevo contexto. Frente a ello, redujo su previsión sobre las importaciones de soja, de 95,65 a 93,85 millones de toneladas.

De nuevo sobre las cifras del USDA, también fue parte del reconocimiento del cambio de escenario global el incremento de la expectativa sobre la cosecha de soja 2018/2019 en Brasil, que fue elevada de 118 a 120,50 millones de toneladas, al igual que el volumen de sus exportaciones, de 72,95 a 75 millones. El viernes, en Brasil Safras & Mercado estimó un crecimiento del 2,3% de la siembra de soja, hasta un récord de 36 millones de hectáreas. Por el contexto actual del mercado, la consultora reconoció que "no sería una sorpresa" si los productores decidieran aumentar el área más allá de su proyección inicial.

El USDA fue más conservador con la Argentina al elevar la producción de 56 a 57 millones de toneladas y al sostener las ventas externas en 8 millones.

Como dato más psicológico que efectivo, las existencias finales globales de soja quedaron cerca de los 100 millones, al ser elevadas por el USDA de 87,02 a 98,27 millones de toneladas.

Para finalizar este extenso repaso por el devenir de la soja, el reporte semanal sobre las exportaciones estadounidenses tampoco acercó buenas noticias. El jueves el USDA relevó ventas de poroto 2017/2018 por 158.600 toneladas, por debajo de las 561.600 toneladas del trabajo anterior y del rango previsto por el mercado, de 200.000 a 500.000 toneladas. Las ventas de harina fueron relevadas en 37.400 toneladas, por debajo de las 132.800 toneladas de la semana anterior y del rango esperado por los operadores, de 50.000 a 250.000 toneladas. En cuanto a los negocios con poroto de soja 2018/2019, fueron relevados por el organismo en 270.800 toneladas, debajo de las 458.700 toneladas del reporte anterior y cerca del mínimo previsto por los privados, en un rango que fue de 250.000 a 550.000 toneladas. La venta de harina fue confirmada en 40.800 toneladas, contra las 61.600 toneladas precedentes y frente a las 30.000/150.000 toneladas previstas por el mercado.

MAÍZ

El saldo de la semana también fue negativo para el maíz en el mercado doméstico. La transición de las ofertas de los exportadores fue de 4300 a 4100 pesos por tonelada para el Gran Rosario; de 4200 a 4050 pesos para Necochea, y de 158 a 157 dólares para Bahía Blanca. Para el viernes el FAS teórico del maíz fue calculado por el Minagro en $ 4004, mientras que para el lunes fue fijado en 4033 pesosLas ofertas de los consumos relevadas por la BCBA por maíz seco se ubicaron entre 3800 y 4250 pesos por tonelada, según calidad, procedencia y forma de pago.

La excepción a la tónica bajista fue el maíz para las entregas en marzo/abril, que se mantuvo en 155 dólares para la zona del Gran Rosario. En el Matba los ajustes de las posiciones julio y septiembre bajaron de 157 a 155,80 y de 160,50 a 159,40 dólares por tonelada. La caída fue de 162 a 160 dólares para el contrato abril.

En su informe sobre carga de buques programada, la BCR indicó que entre el 11 de julio y el 6 de agosto deben salir desde las terminales del Gran Rosario 1.154.190 toneladas de maíz; desde Bahía Blanca, 423.900 toneladas; desde Necochea, 16.640 toneladas, y desde otros puertos, 32.000 toneladas.

Acerca de los cultivos, el jueves la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) relevó el avance de la cosecha de maíz para grano comercial sobre el 70,6% del área apta, con un progreso semanal de 7,6 puntos; con un rinde promedio de 63 quintales por hectárea, y con pérdidas que ascendieron a 192.000 hectáreas. “La humedad de los granos cae en los cuadros tardíos, llegando a la fecha a niveles adecuados para la recolección en parte de las provincias del centro del país. Los rindes relevados durante las últimas semanas se mantienen por debajo de las expectativas de principios de campaña. Particularmente, los lotes tardíos y de segunda ocupación en Córdoba muestran productividades bajas producto del déficit hídrico sufrido durante su ciclo fenológico. De continuar con esta tendencia, podría verse afectado el volumen final de producción del cereal”. Hasta el momento la entidad sostuvo su previsión en 32 millones de toneladas.

El jueves, en su informe mensual, el USDA mantuvo su estimación de cosecha de maíz argentina 2017/2018 en 33 millones de toneladas, pero redujo de 25 a 24 millones el saldo exportable. En cuanto a la campaña 2018/2019, proyectó sin cambios la producción y las exportaciones, en 41 y en 27 millones, respectivamente.

 

El maíz también retomó la senda bajista en la Bolsa de Chicago, tras las fugaces y leves subas del segmento anterior. Los contratos julio y septiembre perdieron un 6,12 y un 5,27%, al pasar de 138,48 a 130,01 y de 141,82 a 134,34 dólares por tonelada. La favorable situación de los cultivos y las esquirlas de la guerra comercial que enfrenta a los Estados Unidos con China, además de las escaramuzas con la Unión Europea, México y Canadá, mantuvieron bajo presión las cotizaciones del maíz.

En orden cronológico, el lunes el USDA ponderó el 75% del maíz en estado bueno/excelente, por debajo del 76% de la semana pasada, pero por encima del 65% vigente un año atrás. El dato oficial quedó en línea con lo previsto por los operadores. El organismo añadió que está polinizado el 37% de las plantas, contra el 17% de la semana pasada; el 18% vigente un año atrás y el 18% promedio de las últimas cuatro campañas.

El informe mensual del USDA dejó más factores alcistas que bajistas para el maíz, pero el contexto general adverso del mercado de granos conspiro para una lectura más constructiva de las cifras del organismo. En efecto, en cuanto a los datos del ciclo 2017/2018, el organismo redujo las existencias finales estadounidenses de 53,40 a 51,50 millones de toneladas, incluso por debajo de los 53,23 millones previstos por el mercado.

Acerca de las cifras 2018/2019, el USDA estimó en alza la cosecha, de 356,63 a 361,46 millones de toneladas, pero la dejó por debajo de los 362,45 millones previstos por el mercado. Ese crecimiento no estuvo relacionado con un rinde mayor al de junio, como sí lo calculaban los operadores, sino con el incremento previsto del área que llegará a la cosecha.

En el resto de las variables comerciales, el USDA elevó de 135,90 a 137,80 millones el uso forrajero; de 317,90 a 318,28 millones el uso total, y de 53,34 a 56,52 millones el saldo exportable. En el ajuste de todas estas cifras, el organismo proyectó el stock final en 39,43 millones de toneladas, por debajo de los 40,07 millones de junio y de los 43,49 millones calculados por el mercado.

Quizás estas cifras puedan ser más tenidas en cuenta en la nueva semana y alienten una recomposición parcial de los golpeados precios del maíz.

El reporte que sí fue negativo para los precios del maíz estadounidense fue el semanal sobre las exportaciones de los Estados Unidos, dado que el USDA relevó ventas de maíz 2017/2018 por 402.100 toneladas, por debajo de las 440.700 toneladas del segmento anterior y en el mínimo del rango previsto por el mercado, que fue de 400.000 a 800.000 toneladas. Los negocios 2018/2019 fueron calculados por el organismo en 128.000 toneladas, por debajo de las 232.100 toneladas de la semana pasada y del rango estimado por los operadores, de 250.000 a 550.000 toneladas.

Más allá de que la guerra comercial que el gobierno de los Estados Unidos inició contra China no lo tiene al maíz en el centro de la escena, una menor exportación de soja y una posible mayor molienda podría generar excedentes de harina y una presión creciente en el mercado forrajero. También podría suceder que China reduzca sus compras de sorgo estadounidense y que es grano, que tiene en las compras chinas su principal destino, también se sume a la oferta forrajera en EE.UU.

Tanta incertidumbre conspira contra una evaluación más concienzuda de las variables reales. Y a todo ello hay que añadir que hasta ahora, más allá de algunos focos de sequía en el Estado de Missouri, los cultivos estadounidenses evolucionan de buena manera y en forma bastante adelantada respecto de lo visto en 2017 y que de no mediar un clima más seco en las próximas semanas el USDA podría tener que elevar el nivel del rinde de tendencia y con él, el volumen de la cosecha. Pero esto será motivo de especulación hacia el 10 de agosto, cuando el organismo difunda su próximo reporte mensual.

TRIGO

Sin una tendencia definida, pero con una mayor debilidad, transitaron la semana los precios del trigo en el mercado local. En efecto, las ofertas de los exportadores bajaron de 5900 a 5700 pesos por tonelada para la zona del Gran Rosario, en tanto que se mantuvieron estables para Bahía Blanca, en 215 dólares por tonelada. Para el viernes el FAS teórico del trigo fue calculado por el Minagro en $ 6294, mientras que para el lunes fue fijado en 6290 pesosEl rango de ofertas de los molinos relevado a diario por la BCBA creció de 6000/7200 a 5800/7100 pesos por tonelada, según calidad, procedencia y forma de pago.

Las propuestas para el trigo con entrega entre diciembre y enero retrocedieron de 190 a 185 dólares por tonelada. En el Matba, mientras la posición julio subió de 238 a 239 dólares por tonelada, el contrato enero retrocedió de 192,50 a 188,50 dólares por tonelada.

En su informe sobre carga de buques programada, la BCR indicó que entre el 11 de julio y el 6 de agosto deben salir desde el Gran Rosario 55.000 toneladas de trigo; desde Bahía Blanca, 128.000 toneladas, y desde Necochea, 52.000 toneladas.

Acerca de los cultivos, el jueves la BCBA relevó el avance de la siembra de trigo sobre el 87,2% de los 6,1 millones de hectáreas previstos, con un adelanto interanual de 8 puntos. “Las moderadas precipitaciones que se registraron durante la última semana sobre la provincia Buenos Aires permitieron recomponer humedad en la capa arable y mejorar las condiciones para la siembra del cereal”, indicó la entidad. Añadió que las buenas condiciones climáticas permitieron finalizar con la siembra en las regiones NEA y centro-norte de Córdoba. “Entre ambas regiones se implantaron 1.095.000 hectáreas, aportando el 18% de la proyección nacional. En paralelo, los lotes más avanzados del NOA transitan etapas de encañazón bajo una humedad que varía entre regular y sequía en función de cada localidad. En el centro del área agrícola la siembra se encuentra próxima a finalizar en las regiones centro-norte de Santa Fe, sur de Córdoba y Núcleo Norte, al mismo tiempo que el cereal implantado mantiene una buena condición de cultivo durante el desarrollo de etapas vegetativas. Sobre los núcleos trigueros del sur de Buenos Aires y de La Pampa las labores de implantación continúan avanzando a buen ritmo y mantienen un adelanto en comparación con la campaña previa. Sin embargo, las bajas temperaturas demoran el crecimiento y el desarrollo de los lotes que se encuentran emergiendo. En cuanto a la condición de humedad, los perfiles presentan un estado entre adecuado y regular”.

Por su parte, la BCR indicó el jueves que teniendo en cuenta los niveles productivos de los últimos años, y tras rever la estimación de superficie, de 6 a 6,18 millones de hectáreas, “la cosecha 2018/2019 podría dejar un récord histórico de trigo, con 20 millones de toneladas”. Explicó que la apuesta por el cultivo ha cobrado más fuerza en este último mes. “Los márgenes, la necesidad de rotar y combatir malezas, y la necesidad de volver a contar con fondos para financiar la próxima gruesa, expanden la frontera agrícola del cultivo, con un aumento de área que sería del 14% respecto al ciclo pasado”.

En su informe mensual, el USDA mantuvo sin cambios sus proyecciones sobre la cosecha y sobre el saldo exportable del trigo de la Argentina, en 19,50 y en 14,20 millones de toneladas, respectivamente.

 

Para completar el balance bajista de la semana, las posiciones julio y septiembre del trigo estadounidense cayeron un 4,67 y un 4,14% en la Bolsa de Kansas, tras pasar de 180,87 a 172,42 y de 188,50 a 180,69 dólares por tonelada. Los mismos contratos retrocedieron un 6,09 y un 3,54% en la Bolsa de Chicago, donde los ajustes descendieron de 188,40 a 176,92 y de 189,32 a 182,62 dólares por tonelada. La presión de la cosecha de invierno y del muy buen estado del cereal de primavera, además de las malas ventas semanales y de algunos datos negativos del reporte mensual del USDA, fueron los datos que alentaron el retorno de las bajas al mercado del grano fino.

En cuanto a los cultivos, el lunes el USDA relevó el avance de la cosecha de los trigos de invierno sobre el 63% del área apta, frente al 51% de la semana pasada; al 65% reportado un año atrás, y al 61% promedio de las anteriores cuatro campañas. El dato oficial quedó por debajo del 70% previsto por el mercado. Respecto del trigo de primavera, el organismo ponderó el 80% en estado bueno/excelente, por encima del 77% de la semana pasada y lejos del magro 35% vigente un año atrás. El nuevo dato oficial quedó por encima del 76% previsto por los operadores.

Fue negativo el informe semanal sobre las exportaciones de los Estados Unidos, dado que el jueves el USDA relevó ventas por 136.400 toneladas de trigo, por debajo de las 440.100 toneladas del reporte anterior y del rango previsto por el mercado, de 200.000 a 500.000 toneladas.

Respecto del informe mensual difundido por el USDA el jueves, ya con datos de campo para todas las variedades de trigo, el organismo elevó de 49,74 a 51,21 millones de toneladas el volumen de la cosecha total en los Estados Unidos y la dejó por encima de los 50,62 millones previstos por el mercado. Esto tuvo una combinación de menores rindes para los trigos de invierno, pero bastante mejores para el cereal de primavera, basados en ese 80% de plantas que presentan un estado bueno/excelente.

En el resto de las variables comerciales, el organismo elevó de 29,40 a 29,95 millones el stock inicial; mantuvo las importaciones en 3,67 millones las importaciones; elevó de 3,27 a 3,54 millones el uso forrajero; de 31,22 a 31,49 el uso total, y de 25,86 a 26,54 millones las exportaciones. Así, las existencias finales fueron calculadas en 26,80 millones de toneladas, por encima de los 25,74 millones de junio y de los 26,48 millones previstos por los operadores

De los datos globales se destacaron la reducción de la oferta rusa, de 68,50 a 67 millones de toneladas, y la previsión sobre sus exportaciones, de 35 a 34 millones. El USDA también ajustó, de 17 a 16,50 millones, las ventas externas de Ucrania; de 29 a 27,50 millones las de la Unión Europea, y de 17 a 16 millones las de Australia. Estos últimos datos contribuyen a descomprimir un poco la fuerte competencia que padeció EE.UU. en el mercado de exportación y podría brindarle cierto alivio hacia adelante.

Granar Research



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