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JUL 2018
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Pulverizaciones: la precisión empieza por el tamaño de gota

En los años 70, cuando alguien hacía un tratamiento con herbicidas o fungicidas, había que verificar que las pastillas que se ponían en el barral fueran todas iguales. El agua no tenía muchos cuidados, se sacaba de los tanques australianos y si había algas en ella, estaban los filtros de las pulverizadoras para retenerlas para que no taparan los picos. Claro que los problemas en los cultivos se resolvían con el arado de reja, el escardillo y el aporcador. El cuidado del suelo, el ahorro en combustible y el cuidado de la humedad del perfil se difundirían con fuerza años más tarde.

Pulverizaciones: la precisión empieza por el tamaño de gota

Consejos para preparar la máquina teniendo en cuenta las condiciones ambientales y el objetivo de la aplicación.

Por Juan Bautista Raggio

En los años 70, cuando alguien hacía un tratamiento con herbicidas o fungicidas, había que verificar que las pastillas que se ponían en el barral fueran todas iguales. El agua no tenía muchos cuidados, se sacaba de los tanques australianos y si había algas en ella, estaban los filtros de las pulverizadoras para retenerlas para que no taparan los picos. Claro que los problemas en los cultivos se resolvían con el arado de reja, el escardillo y el aporcador. El cuidado del suelo, el ahorro en combustible y el cuidado de la humedad del perfil se difundirían con fuerza años más tarde.

Luego, durante años el control de las pulverizaciones pasaba por el caudal uniforme que debían entregar todos los picos del barral. Cuando aparecían diferencias entre picos se hacía evidente el desgaste de las pastillas y entonces la recomendación era -sigue siendo- cambiarlas todas ya que son de la misma familia y el mismo material, y por ende tienen la misma vida útil.

En la actualidad la cosa es bastante diferente, y son varias las cosas que conforman un conjunto de factores que hace a las buenas aplicaciones.

Uno de esos factores es la elección de la pastilla de acuerdo al tamaño de gota, uniformidad de ese tamaño, el caudal de aplicación (litros por hectárea) y espectro de mojado. El tamaño de gota está relacionado al objetivo y su ubicación en la planta o debajo del rastrojo, donde se quiere llegar (hojas basales, hoja bandera, envés de las hojas). Pero también tiene que ver la humedad y temperatura del ambiente y la velocidad y dirección del viento. El uso de un medidor (de mano) de velocidad del viento, humedad relativa y temperatura ambiente es ineludible para lograr buenas aplicaciones.

Los coadyuvantes son de gran importancia para evitar la deriva ocasionada por el viento, o temperatura elevada, o baja humedad relativa. Por ello no se debe -no se puede- usar la misma pastilla a las tres de la tarde o a las tres de la mañana, aun cuando el problema a combatir sea el mismo y la evolución del problema no permita demoras ni esperas. Un “ahorro” en el uso de los coadyuvantes se transforma en un derroche de dinero debido a que no se logra el efecto buscado (mejor llegada al objetivo de la gota sin deriva). Si la cantidad no es la recomendada, se malgasta el coadyuvante incluido en el caldo.

Cuando es necesario aplicar gotas pequeñas (menos de 250 micras) a fin de llegar a la base del cultivo con follaje denso (por ejemplo, controlar un hongo en soja), pero hay viento en superficie que puede ocasionar deriva, es posible hacer un buen tratamiento. En estos casos la ubicación del equipo en el lote combinada con el tipo de pastilla (tamaño de gota) es fundamental para evitar problemas. En la zona central del lote, lejos de las áreas que no deben ser afectadas por la aplicación, se pueden aplicar gotas finas. En las áreas más cercanas a lotes vecinos, se cambia la pastilla por una antideriva y se aplican gotas más gruesas. El rol del coadyuvante para mejorar la llegada de las gotas y su mojado, es primordial siempre, en ambas zonas del lote, zona central y sus bordes. También es necesario orientar la máquina al sesgo respecto de la dirección del viento, evitando las ráfagas de costado que desvían las gotas fuera de la banda que cubre el equipo. Bajar el barral lo más posible, para lo cual la pastilla deberá tener el mayor ángulo disponible en el mercado. Por ejemplo en el caso de un abanico, será la pastilla de 110 grados.

El cuidado de la calidad del agua, es fundamental para evitar el descenso en la eficacia del producto, con lo cual el tratamiento no será efectivo como se esperaba, o bien será necesario incrementar la dosis, con el aumento de los costos y la posible contaminación del ambiente. Los mejoradores de aguas (control de pH y sales) son fundamentales.

La mezcla de productos en el tanque no siempre es factible, con lo cual es necesario hacer una rápida prueba en reducidas alícuotas como lo recomienda la Centro Brasileiro de Bioaeronáutica (CBB ) que mide el grado de estabilidad de la mezcla. Sencillo y rápido. En un pequeño recipiente transparente (puede ser un vaso descartable) y con el agua a usar para la aplicación, mezclar los productos en las proporciones que se usarán. Utilizar una jeringa desechable para medir y una varilla mezcladora. Observar el tiempo de separación de los productos que se desean mezclar en el tanque y visualizar los tiempos de separación: separación hasta después de 1 minuto, no mezclar; separación después de los 10 minutos mezclar pero con agitación continua; estabilidad sin separación más allá de los 30 minutos, no hay problema en mezclar. Reducción de los volúmenes de agua, orden de carga en el tanque (se recomienda comenzar por los menos solubles) son factores que influyen en estabilidad de la mezcla en el tanque.

La limpieza interior de la pulverizadora, taque, circuito de pulverización, filtros es fundamental para evitar problemas de “mezclas fantasmas”. Un componente de la máquina mal lavado, sucio con un producto que se usa en bajas dosis, que queda adherido a las paredes por meses, hasta que es removido en forma inesperada por otro producto, ocasionará la quema “inexplicable” de un cultivo. El lavado interno es con productos específicos desincrustantes y emulsionantes, de marcas comerciales reconocidas. El “lavado con agua” no es lavado, es apenas un enjuague por más litros de agua que circulen por el interior del equipo.

La gota que sale de la pastilla cuando llega al objetivo es precisamente medida en tamaño, uniformidad de tamaño y cantidad de gotas por centímetro cuadrado, a través de los impactos en las tarjetas hidrosensibles y la lupa cuenta hilos de 10 aumentos. Estos dos elementos y el ojo entrenado del observador son elementos fundamentales para el control de toda aplicación de fitosanitarios, terrestre o aérea.

La gota que salía del pico de la pulverizadora en los 70 cambió en muchos aspectos, aunque continúe siendo consecuencia de la división de una masa de líquido obligado por presión a pasar por un orificio. Pero es totalmente diferente y la conocemos a fondo, solo debemos aplicar la tecnología disponible.

Clarín



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