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PANORAMA AGRICOLA FINANCIERO
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16
JUN 2018
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Panorama Agrícola Semanal

Por tercera semana consecutiva, los precios de la soja, del maíz y del trigo cerraron con saldo negativo en la Bolsa de Chicago, donde los fundamentos negativos resultaron la guerra comercial entre los Estados Unidos y China; la favorable evolución del clima para los cultivos, y la firmeza del dólar, que le resta competitividad a las materias primas estadounidenses. En el nivel local se registraron subas para la mercadería disponible, por la mega devaluación del peso frente al dólar, y bajas para los contratos del Matba, en línea con las quitas externas.

Panorama Agrícola Semanal

Por tercera semana consecutiva, los precios de la soja, del maíz y del trigo cerraron con saldo negativo en la Bolsa de Chicago, donde los fundamentos negativos resultaron la guerra comercial entre los Estados Unidos y China; la favorable evolución del clima para los cultivos, y la firmeza del dólar, que le resta competitividad a las materias primas estadounidenses. En el nivel local se registraron subas para la mercadería disponible, por la mega devaluación del peso frente al dólar, y bajas para los contratos del Matba, en línea con las quitas externas.

Indicadores exógenos que impactan sobre los precios

 

Viernes 15

Viernes 8

Diferencia en %

Petróleo

65,06

65,74

-1,03

Dólar/Euro

1,1611

1,1771

-1,36

Real/Dólar

3,7300

3,7065

+0,63

Peso/Dólar*

28,250

25,210

+12,06

* Tipo de cambio Comprador (cotización divisa) del Banco Nación.

SOJA

La soja argentina disponible se negoció con una fuerte suba nominal, producto del derrumbe del peso frente al dólar, que le posibilitó a los compradores mejorar sus propuestas. La transición fue de 7200 a 7800 pesos por tonelada para la zona del Gran Rosario y de 7000 a 7500 pesos para Bahía Blanca. Para Necochea las ofertas de los compradores pasaron de 6750 pesos a 250 dólares, que el viernes fueron equivalentes a 7062,50 pesos por tonelada.

Para el viernes el FAS teórico de la soja fue calculado por el Ministerio de Agroindustria de la Nación (Minagro) en $ 7937, mientras que para el lunes fue fijado en $ 8082. En el cierre del segmento comercial la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) relevó el FAS teórico de la soja para la industria aceitera exportadora en 7607 pesos por tonelada.

En el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba) el balance semanal fue negativo, en línea con las pérdidas registradas en Chicago. En efecto, los ajustes de las posiciones julio y noviembre de la soja retrocedieron de 300,20 a 285,80 y de 316,40 a 302,80 dólares por tonelada.

En su informe sobre carga de buques programada, la BCR indicó que entre el 13 y el 28 de junio deben salir desde las terminales del Gran Rosario 51.188 toneladas de poroto de soja; 1.144.664 toneladas de harina y 207.458 toneladas de aceite; desde Bahía Blanca, 59.500 toneladas de poroto y 50.000 toneladas de harina, y desde Necochea, 124.876 toneladas de poroto, 29.022 toneladas de harina y 39.000 toneladas de aceite.

Acerca de los cultivos, el jueves la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) relevó el avance de la cosecha de soja sobre el 95,6% del área apta que, con un rinde promedio de 21,9 quintales por hectárea, aportó un volumen parcial de 35,1 millones de toneladas, sobre un total sostenido por la entidad en 36 millones para el cierre del ciclo.

El martes, en su informe mensual el USDA redujo de 39 a 37 millones de tonelada su previsión sobre la cosecha argentina de soja 2017/2018. El saldo exportable de poroto de soja fue reducido de 4,20 a 3,50 millones, en tanto que las importaciones fueron elevadas de 3,10 a 3,35 millones. Las exportaciones de harina fueron reducidas de 29 a 28,50 millones, en tanto que las de aceite fueron mantenidas en 4,68 millones. Para el lejano ciclo 2018/2019, el organismo dejó sin cambios sus proyecciones, de 56 millones de toneladas para la cosecha y de 8 millones para el saldo exportable de poroto.

 

Por tercera semana consecutiva, los precios de la soja cerraron en baja en la Bolsa de Chicago y quedaron en el nivel más bajo desde mediados de junio de 2017. Las posiciones julio y agosto perdieron un 6,58 y un 6,49%, al pasar de 356,14 a 332,72 y de 358,16 a 334,92 dólares por tonelada. De las últimas 10 ruedas, 9 fueron negativas, producto de la fuerte liquidación de contratos de parte de los fondos de inversión especuladores.

El buen clima que acompaña los cultivos, con lluvias regulares sobre buena parte del Medio Oeste, mantuvo bajo presión los precios durante toda la semana, pero el factor bajista excluyente volvió a ser, como en las dos semanas precedentes, la guerra comercial entre los Estados Unidos y China. Durante todo el segmento los operadores fueron conscientes de que las soluciones y los acuerdos no llegarían y de que Donald Trump avanzaría el viernes con la presentación de un listado de productos chino a los que se les cobraría un arancel del 25%, lo que, sin dudas, agravaría la tensión bilateral. En efecto, esa acción del gobierno estadounidense llegó y se anunció que el cobro de dicho arancel entrará en vigor el 6 de julio.

Y frente a esa acción llegó la inmediata reacción china. El gobierno de Xi Jinping comunicó que también el 6 de julio comenzará a cobrar un arancel del 25% a una larga lista de productos estadounidenses, entre ellos la soja. Así, una amenaza que fue largamente subestimada por el mercado, con el único fundamento de que “China necesita la soja de los Estados Unidos”, ahora tiene fecha establecida para comenzar a regir.

Puertas adentro de los Estados Unidos, esta puja comercial está mellando la estrecha relación entre “el campo” y la administración Trump, dado que los productores sienten que todo el peso del conflicto recaerá sobre ellos. Tan es así que diversas entidades representativas ya le han reclamado al gobierno, a través del Congreso, que de marcha atrás con la pretensión de imponer aranceles a los productos chinos, porque de acentuarse este enfrentamiento no sólo ellos se verán perjudicados, sino también todas las industrias ligadas a la producción agropecuaria.

El viernes hasta la multinacional Cargill advirtió a través de un comunicado que el enfrentamiento entre los Estados Unidos y China tendrá “graves consecuencias para el crecimiento económico y para la generación de empleos”. Por su parte, desde ADM se pronunciaron por un necesario acuerdo entre ambos países y recordaron que "China continúa siendo un importante mercado para el sector agrícola estadounidenses". Todos creyeron que este momento nunca llegaría; que no deberían salir a pronunciarse por sus propios intereses.

Cabe recordar que durante 2017 China importó casi 33 millones de toneladas de poroto de soja de los Estados Unidos, por poco menos de 14.000 millones de dólares.

Desde ahora y hasta el 6 de julio los negociadores estadounidenses y chinos tendrán una última opción para evitar males mayores y para deponer la intransigencia. El derrumbe del valor de la soja en la Bolsa de Chicago ya dejó en claro el impacto que genera la posibilidad de que se interrumpa el comercio de la oleaginosa entre ambos países. Sin embargo, aún no está claro cuál podría ser el piso del precio de la soja si efectivamente desde el 6 del mes próximo los buques que salgan del Golfo de México y hacia puertos chinos deben afrontar el pago de un arancel del 25% para completar el viaje.

La relevancia de este tema dejó todo lo demás en un lejano segundo plano. Como se señaló anteriormente, desde el costado agronómico la campaña evoluciona muy bien. En efecto, el lunes el USDA relevó el avance de la siembra de soja sobre el 93% del área, por encima del 87% de la semana pasada; del 91% vigente un año atrás, y del 85% promedio. El dato oficial quedó por debajo del 94% promedio previsto por los privados. Agregó que emergió el 83% de las plantas, contra 68% del reporte precedente; el 74% del año pasado para la misma fecha, y del 69% promedio. En su valoración de la condición de las plantas ponderó el 74% en estado bueno/excelente, por debajo del 75% de la semana pasada, pero por encima del 66% vigente a igual fecha de 2017. Los operadores calcularon en estado óptimo el 75%.

También fue relegado el informe mensual publicado el marte por el USDA, que resultó ligeramente alcista para la soja a partir de la reducción de las existencias estadounidenses. En él, el organismo elevó la molienda y el uso total, en tanto que mantuvo en 56,20 millones el saldo exportable. Las existencias finales fueron calculadas en 13,75 millones de toneladas, por debajo de los 14,43 millones de mayo y de los 14,21 millones previstos por el mercado.

Respecto del ciclo 2018/2019, el USDA mantuvo su proyección de cosecha en 116,48 millones de toneladas; elevó de 54,30 a 54,43 millones la molienda y de 57,98 a 58,11 millones el uso total, mientras que mantuvo en 62,32 millones la ambiciosa meta de exportaciones. Con las variables anteriores, más el ajuste de las existencias iniciales, el organismo calculó el stock final en 10,48 millones de toneladas, por debajo de los 11,29 millones de mayo y de los 11,35 millones previstos por los operadores.

Dos consideraciones sobre las cifras oficiales de la nueva campaña: primero, de persistir el clima benigno actual los 116,48 millones previstos son más un piso que un techo y, en segundo lugar, la meta de exportaciones de 62,32 millones resulta más una expresión de deseo y un ajuste en una hoja de cálculos de oferta y demanda que un dato producto de un análisis concienzudo de lo que vino pasando con las ventas externas estadounidenses.

En cuanto a la cosecha, el miércoles la consultora Informa Economics dio su opinión y estimó en 120 millones de toneladas el volumen de la cosecha de soja 2018/2019 en los Estados Unidos, por encima de los 116,48 millones proyectados por el USDA. La firma estadounidense llegó a su conclusión tras tomar un área sembrada de 36,38 millones de hectáreas; una superficie efectivamente cosechada de 36,08 millones, y un rinde promedio de 33,29 quintales por hectárea, contra los 36,02 y los 35,69 millones de hectáreas y frente a los 32,62 quintales publicados por el organismo.

Por último, el informe semanal sobre las exportaciones de los Estados Unidos resultó neutro. En efecto, el jueves el USDA relevó ventas de poroto de soja 2017/2018 por 519.600 toneladas, por encima de las 164.800 toneladas del reporte anterior y del rango previsto por el mercado, de 100.000 a 400.000 toneladas. Los negocios 2018/2019 fueron reportados en 291.000 toneladas, por encima de las magras 34.700 toneladas de la semana pasada, pero dentro del rango previsto por los operadores, de 100.000 a 400.000 toneladas.

 

MAÍZ

Por efecto de la devaluación del peso, el saldo semanal fue positivo para el maíz argentino disponible, tras una transición de 4200 a 4500 pesos por tonelada para el Gran Rosario y para Bahía Blanca. Para Necochea esa transición fue de 4000 pesos a 152 dólares, que el viernes fueron equivalentes a 4294 pesos por tonelada.

Para el viernes el FAS teórico del maíz fue calculado por el Minagro en $ 4317, mientras que para el lunes fue fijado en 4418 pesosLas ofertas de los consumos relevadas por la BCBA por maíz seco se ubicaron entre 3760 y 4600 pesos por tonelada, según calidad, procedencia y forma de pago.

Resultó negativo el saldo semanal en el Matba, donde los ajustes de las posiciones julio y septiembre cayeron de 167 a 162,20 y de 170 a 167,20 dólares por tonelada.

En su informe sobre carga de buques programada, la BCR indicó que entre el 13 y el 28 de junio deben salir desde las terminales del Gran Rosario 870.950 toneladas de maíz; desde Bahía Blanca, 123.050 toneladas, y desde otros puertos, 37.000 toneladas.

Acerca de los cultivos, el jueves la BCBA relevó el avance de la cosecha de maíz para grano comercial sobre el 45% del área apta, con un progreso semanal de 5 puntos y con un rendimiento promedio nacional de 66,8 quintales por hectárea, que sostienen una proyección para el cierre del ciclo de 32 millones de toneladas.

El martes, en su informe mensual, el USDA mantuvo en 33 millones de toneladas su previsión de cosecha argentina y en 25 millones el saldo exportable 2017/2018. Respecto de la campaña 2018/2019, el organismo también sostuvo sus cifras de mayo, de una cosecha de 41 millones y de exportaciones de 27 millones.

 

Por tercera semana seguida, los precios del maíz cerraron en baja en la Bolsa de Chicago, donde los contratos julio y septiembre resignaron un 4,36 y un 4,07%, tras pasar de 148,71 a 142,22 y de 152,16 a 145,96 dólares por tonelada. Los dos principales fundamentos bajistas fueron el clima, que acompaña en buena forma el inicio de las etapas evolutivas de los cultivos, y las tensiones comerciales, no sólo con China, sino también con México, que es el principal destino del cereal estadounidense.

Sobre los cultivos, tras el cierre de la siembra el USDA ponderó el lunes el 77% del maíz en estado bueno/excelente, por debajo del 78% de la semana pasada, pero por encima del 67% vigente un año atrás. El dato oficial resultó inferior al 78% previsto por los operadores. Añadió que emergió el 94% de las plantas, contra el 86% de reporte anterior; el 93% vigente un año atrás, y el 92% promedio.

Y sobre las tensiones comerciales, además de la incertidumbre de lo que hará China con sus importaciones de sorgo estadounidense, que de restringirse implicará una mala noticia para el maíz, por la presión sobre el mercado de forrajes, el jueves desde México funcionarios le dijeron a la agencia Reuters que de persistir Trump con la imposición de aranceles a más productos mexicanos el país podría arancelar la entrada de maíz y de soja desde los Estados Unidos, como ya lo hizo a principios del presente mes con productos como la carne de cerdo, las manzanas y el acero. Cabe recordar que durante 2017 México importó cerca de 14 millones de toneladas de maíz y casi 4 millones de toneladas de soja estadounidense. ¿Cuántos frentes simultáneos más podrá abrir el gobierno de EE.UU. que pongan en el centro de la escena –o de los perjuicios– a los granos? La pregunta que se hacen los votantes que sustentaron el triunfo de Trump en el corazón agrícola estadounidense.

Como en el caso de la soja, las tensiones comerciales con países compradores de granos estadounidenses desplazaron a un segundo plano el informe mensual del USDA, que para el maíz también resultó levemente alcista. En él, el organismo elevó de 56,52 a 58,42 millones de toneladas su estimación sobre las exportaciones 2017/2018. Ese dato hizo que las existencias finales descendieran de 55,40 a 53,40 millones y que quedaran por debajo de los 55,02 millones previstos por el mercado en la previa del reporte oficial.

En cuanto a la nueva campaña, el USDA mantuvo su previsión sobre la cosecha de los Estados Unidos en 356,63 millones de toneladas; redujo de 136,53 a 135,90 millones el uso forrajero, pero elevó de 317,26 a 317,90 millones el uso total. Lo que compensó el menor uso forrajero e incluso elevó el uso total fue el aumento del uso de maíz para etanol, de 142,88 a 144,15 millones de toneladas. Las exportaciones fueron sostenidas en 53,34 millones. Con estos ajustes, y teniendo en cuenta la caída del stock inicial, el organismo proyectó las existencias finales en 40,07 millones de toneladas, por debajo de los 42,73 millones de mayo y de los 42,24 millones previstos por el mercado.

El miércoles, Informa Economics proyectó la producción de maíz 2018/2019 de los Estados Unidos en 361,10 millones de toneladas, por encima de los 356,63 millones calculados por el USDA. Las variables consideradas fueron una superficie sembrada de 35,90 millones de hectáreas; un área cosechada de 32,97 millones, y un rinde promedio de 109,53 quintales por hectárea, frente a las previsiones oficiales, de 35,61 y de 32,69 millones de hectáreas y de 109,21 quintales por hectárea.

El informe semanal sobre las exportaciones estadounidenses fue levemente positivo, dado que el USDA relevó ventas 2017/2018 por 936.400 toneladas, por encima de las 838.600 toneladas del segmento anterior y del rango previsto por el mercado, de 600.000 a 900.000 toneladas. Los negocios 2018/2019 totalizaron 240.200 toneladas, por debajo de las 418.300 toneladas de la semana pasada y cerca del mínimo previsto por los operadores, en un rango que fue de 200.000 a 400.000 toneladas.

TRIGO

Mayormente negativo resultó el balance de la semana para los precios del trigo argentino. La única suba, y sólo nominal por el derrumbe del valor del peso, se dio sobre el Gran Rosario, donde la oferta de la exportación pasó de 5900 a 6000 pesos por tonelada. Para Bahía Blanca el camino fue descendente, de 242 a 230 dólares por tonelada. Para Necochea sólo hubo propuestas el miércoles, de 235 dólares, y el jueves, de 230 dólares.

Para el viernes el FAS teórico del trigo fue calculado por el Minagro en $ 7018, mientras que para el lunes fue fijado en 7184 pesosEl rango de ofertas de los molinos relevado a diario por la BCBA creció de 6050/6800 a 5900/7000 pesos por tonelada, según calidad, procedencia y forma de pago.

Las ofertas por trigo con entrega en diciembre/enero bajaron de 185/190 a 180/185 dólares por tonelada. Muy negativo fue el balance semanal de los negocios en el Matba, donde los ajustes de las posiciones julio y enero retrocedieron de 252 a 234 y de 194 a 184,50 dólares por tonelada.

En su informe sobre carga de buques programada, la BCR indicó que entre el 13 y el 28 de junio deben salir desde el Gran Rosario 65.000 toneladas de trigo; desde Bahía Blanca, 88.500 toneladas, y desde Necochea, 26.250 toneladas.

Respecto de los cultivos, el jueves la BCBA relevó el avance de la siembra de trigo sobre el 34,1% de los 6,10 millones de hectáreas. “Las labores mantienen el ritmo fluido en todo el país, impulsado por las buenas condiciones climáticas y por el adecuado estado hídrico de los suelos. Durante la última semana se lograron implantar cerca de 845.000 hectáreas”, dijo la entidad.

En su trabajo mensual, el martes el USDA mantuvo su estimación para la cosecha argentina de trigo 2018/2019, en 19,50 millones de toneladas, y para las ventas externas, en 14,20 millones, sin cambios.

 

Las tres semanas bajistas consecutivas también comprendieron al trigo estadounidense. En efecto, en la Bolsa de Kansas las posiciones julio y septiembre cayeron un 3,43 y un 3,78%, al pasar de 197,77 a 190,98 y de 204,02 a 196,30 dólares por tonelada. En la Bolsa de Chicago, los mismos contratos perdieron un 3,94 y un 4,33%, tras variar de 191,07 a 183,54 y de 197,22 a 188,68 dólares.

La presión bajista, que se plasmó en las pizarras por la liquidación de contratos de parte de los fondos de inversión, estuvo relacionada con el progreso de la cosecha de los trigos de invierno y con la fortaleza del dólar frente al euro y al resto de las monedas relevantes para el comercio global de materias primas.

En cuanto al primer fundamento, el lunes el USDA relevó el avance de la cosecha de los trigos de invierno sobre el 14% del área apta, frente al 5% de la semana pasada; al 16% reportado un año atrás, y al 10% promedio de las anteriores cuatro campañas. El dato oficial quedó en sintonía con el 14% previsto por el mercado. El organismo ponderó el 38% de los cultivos en estado bueno/excelente, por encima del 37% de la semana pasada, pero por debajo del 50% vigente a igual momento de 2017. El dato oficial quedó por encima del 37% previsto por el mercado. Añadió que está espigado el 91%, contra el 83% de la semana anterior; el 91% vigente a igual fecha del año pasado, y el 90% promedio de las cuatro campañas precedentes.

Acerca del trigo de primavera, el USDA ponderó el 70% en estado bueno/excelente, sin cambios respecto de la semana pasada, pero por encima del 45% vigente un año atrás. El nuevo dato oficial quedó por debajo del 71% calculado por los operadores. Emergió el 94% de los cultivos, frente al 81% del reporte anterior, al 94% de 2017 y al 89% promedio.

En relación con las monedas, dada la fuerte competencia que aún persiste en el mercado de exportación, cada punto que se aprecia el dólar es una posibilidad menos para el grano estadounidense, dado que lo encarece y lo debilita frente a la oferta de países como Rusia o Ucrania.

En ese sentido, del informe mensual que el USDA publicó el martes el dato más alentador para los operadores resultó el recorte de la cosecha de trigo en Rusia durante la campaña 2018/2019, de 72 a 68,50 millones de toneladas, contra los 84,99 millones del ciclo precedente. Además, el organismo ajustó de 36,50 a 35 millones el nuevo saldo exportable, frente a los 40,50 millones 2017/2018.

Para los Estados Unidos, el USDA elevó su previsión de cosecha de 49,57 a 49,74 millones de toneladas. En el resto de las variables, mantuvo las importaciones en 3,67 millones; el uso forrajero en 3,27 millones, y el uso total en 31,22 millones. Las exportaciones fueron elevadas de 25,17 a 25,86 millones. En el balance de totas las cifras precedentes, y del leve incremento del stock inicial, de 29,13 a 29,40 millones, el organismo proyectó las existencias finales en 25,74 millones de toneladas, por debajo de los 25,98 millones del mes pasado y de los 26,07 millones calculados por los privados. 

Pero volviendo al mercado de exportación, si bien la menor oferta rusa resulta un dato alentador, el USDA aportó datos que no sugieren una bonanza para los precios. En efecto, el bloque de tradicionales proveedores de trigo retorna por sus fueros. Es decir, entre la Unión Europea, Canadá, Australia y la Argentina se prevé un volumen exportable de trigo de 83,70 millones de toneladas, 8,90 millones más que en el ciclo 2017/2018, en el que comercializaron 74,80 millones de toneladas.

Este último dato es el que refuerza la dependencia de los exportadores estadounidenses del devenir del mercado cambiario, donde el nivel del dólar sumará o restará oportunidades de negocios.

Un día después del informe mensual del USDA, Informa Economics estimó la producción total de trigo estadounidense en 50,19 millones de toneladas, levemente por encima de los 49,74 millones previstos por el organismo. La consultora tuvo en consideración un área sembrada de 19 millones de hectáreas; una superficie recolectada de 15,65 millones, y un rinde promedio de 32,08 quintales, contra las previsiones oficiales, de 19,14 y de 15,74 millones de hectáreas y de 31,54 quintales por hectárea.

Por último, el informe semanal del USDA sobre las exportaciones de los Estados Unidos fue neutro, dado que, en él, el organismo relevó negocios por 302.300 toneladas de trigo, por encima de las 270.900 toneladas del trabajo anterior y dentro del rango previsto por el mercado, de 150.000 a 450.000 toneladas.

Granar Research



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